De tierras mendocinas nació esta espirituosa que tiene como base finas uvas Torrontés y Moscatel de Alejandría.

Que la uva es oro en polvo, bien lo sabemos los mendocinos. Y más en claro lo tenemos ahora que nació en nuestras tierras el pisco argentino Calavera.

Esta bebida blanca de doble destilación y fermentación en frío propone un viaje de sensaciones intensamente suave, complejo y refrescante. En su esencia se encuentran notas de jazmín, lima y hierbas; características propias de la uva Torrontés y Moscatel de Alejandría con la que está elaborado.

¿Y por qué elaborar pisco? Pregunta que sencillamente respondieron sus creadores: «La idea era innovar en un producto que acá no existiera y ¿por qué no pisco?, si somos la provincia productora de la principal materia prima que tiene el destilado. El mundo de la coctelería va creciendo y esta espirituosa es un producto súper versátil y amigable para eso».

Como Calavera nació con la misión de inspirar a la coctelería en la realización de nuevas creaciones, varios bartenders proponen las siguientes: Pisco Sour (con o sin canela en rama), un clásico Chilcano (hielo, Calavera, ginger ale, piel de limón, lámina de jengibre y dash de amargo Angostura), Cúspide (infusión de yerba, Calavera, almíbar de jengibre, jugo de ananá y de limón, espuma cítrica y menta fresca) o simplemente con hielo, tónica y un twist de lima o pomelo (más una rodaja de piña si se gusta).

La etiqueta del pisco argentino es protagonizada por un elegante esqueleto de traje y tiene a la bandera argentina presente en su totalidad. Dicho detalle denota la identidad nacional del producto y se refuerza con la incorporación de un sapo, una barrica, las parras de uva, botellas de vino y con el alambique de cobre.

Calavera llegó para instalarse en el segmento premium de las espirituosas; es un sabor nuevo y único que está elaborado con finas uvas cosechadas a mano en la zona norte de Mendoza.

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