En una escena que no deja de moverse, Mendoza suma nuevos espacios que amplían la oferta foodie. Hay proyectos que vuelven a lo esencial —el fuego, la cocina de producto, el encuentro— y otros que apuestan por lo práctico, lo urbano o lo inmediato, sin resignar calidad.
En este recorrido, conviven una experiencia gastronómica en altura que pone en valor el territorio, una cantina de club que rescata recetas de siempre, un formato ágil de pastas caseras pensado para la ciudad, un wine bar que combina vinos y arte, y un clásico de hamburguesas que se aggiorna sin perder su identidad. Cinco aperturas (y reaperturas) que confirman que, más que una tendencia única, lo que crece es la diversidad de propuestas para distintos momentos y formas de salir.
Finca Las Divas: una experiencia entre viñedos y fuego andino

Ubicado en Gualtallary, a 1350 msnm y en pleno corazón de los viñedos de Huarpe-Riglos, este nuevo restaurante de Finca Las Divas propone una pausa distinta, con la Cordillera como telón de fondo y una puesta que combina vino, territorio e identidad local.
La propuesta está a cargo del chef Guido Gonnet y se mueve en torno a una cocina regional con mirada contemporánea, donde el producto y la historia del lugar son protagonistas. El menú puede recorrerse en formato de siete pasos o a través de opciones a la carta, siempre con técnicas que dialogan con lo ancestral: parrilla, horno de barro y cocciones que recuperan sabores de la tradición andina. Todo se acompaña con distintas líneas de vinos de la bodega.
El espacio también suma a la experiencia: mobiliario hecho con barricas de roble, una cava a la vista y grandes ventanales que conectan constantemente con el viñedo. Con capacidad para 50 personas, el clima es íntimo y cuidado, ideal para ir sin apuro y dejar que el entorno haga lo suyo.
Lo encontrás en Ruta 89 Km 13, M5561 Tupungato, dentro de la bodega Huarpe-Riglos, abierto de jueves a domingos al mediodía.
OH Yeah!: pastas caseras para comer al paso (y sin culpa)

Hay propuestas que entienden perfecto el ritmo céntrico: comer rico y rápido. OH Yeah! va por ese camino, con un formato pensado para quienes están de paso —o simplemente no quieren cocinar— pero buscan algo casero y sabroso. En pleno centro, este local combina pastas frescas, atención ágil y un ambiente relajado.
La carta gira en torno a pastas de elaboración propia, sin conservantes ni aditivos, con ese espíritu de comida hogareña que se nota en cada plato. No hay un “hit” único porque la idea es justamente ofrecer variedad: desde opciones más clásicas hasta combinaciones más jugadas como maccheroni con cheddar y bacon o tallarines con verduras al wok en salsa teriyaki. Todo se puede comer ahí o llevar, incluso en formatos prácticos como su plato de pan de pizza o envases biodegradables.
Allí trabajan con ingredientes de origen mendocino y microemprendedores locales, suman café de especialidad colombiano y postres caseros para estirar la sobremesa, y además tienen un fuerte compromiso con lo ambiental, usando envases de bagazo de caña, cubiertos de bambú y materiales reciclables
Lo encontrás en Mitre 1516 de Ciudad, abierto todos los días de 9 a 20h.
Cantina del Club Atlético Chacras de Coria: volver al sabor de siempre

La necesidad de algo mucho más simple, y a la vez difícil de encontrar: el sabor de casa. Eso inspiró la apertura de la nueva Cantina del Club Atlético Chacras de Coria, con una propuesta que pone en el centro el encuentro, la cocina sin apuro y ese clima de club de barrio que mezcla comida, historias y comunidad.
La cocina va directo al fuego, a las recetas de décadas y platos que remiten a la infancia. Acá no hay lugar para la inmediatez, sino para salsas que llevan horas, guisos que empiezan a pensarse días antes y una rotisería que rescata clásicos como el pollo al spiedo, acompañado de guarniciones bien hechas —ensalada rusa, escabeches— que hoy casi no se ven. La propuesta suma además algunos must que prometen volverse ritual, como la paella de los domingos o el puchero de los lunes.
Pero la experiencia no termina en el plato. El espacio busca volver a ser un punto de encuentro real: una cantina que también funciona como centro cultural, con arte local, una cava para reuniones más íntimas y una carta de vinos enfocada en productores de la zona. El patio, pensado para futuras peñas folclóricas, completa esa idea de lugar vivo, donde siempre pasa algo
Lo encontrás en Loria 5700, en Chacras de Coria. Cuentan con estacionamiento propio.
Burgang: el mismo espíritu, ahora en versión renovada

Hay lugares que ya tienen su identidad bien marcada y no necesitan cambiarla, solo afinarla. Burgang, el clásico mendocino, entra en esa categoría: renovó su espacio del barrio Bombal con una estética más moderna e industrial, pero manteniendo intacto eso que lo convirtió en un punto de referencia para quienes buscan hamburguesas bien hechas en un ambiente con mucha personalidad.
Acá conviven el diseño, la música y el buen comer, en un espacio pensado para que la experiencia sea cómoda pero sin perder ese aire descontracturado que lo caracteriza. Entre sus opciones, una de las más elegidas es la “Molly”, con pan, carne smash, cheddar, cebolla crispy, panceta y su salsa propia, que resume bastante bien el espíritu del lugar: contundente, sabrosa y sin vueltas.
El refresh del local apunta a mejorar la experiencia general, sumando más comodidad y adelantando lo que se viene: próximamente incorporarán mesas para poder comer ahí mismo y quedarse un rato más. Y para cerrar, el guiño dulce: sus alfajores “Superkid”, ya virales, que muchos definen como “un viaje de ida”.
Lo encontrás en Patricias Mendocinas 598, en Godoy Cruz. “Bueno, rápido, Burgang”.
Bartie Wine Bar: un nuevo punto de encuentro para tomar vino y quedarse un rato más
En el Bombal hay un nuevo espacio que entiende al vino como algo más amplio que una simple degustación. Bartie Wine Bar nació originalmente como una vinería, pero con el tiempo fue creciendo hacia otro lado: hoy funciona como un punto de encuentro donde el vino, el arte y la conversación conviven de manera natural.
La propuesta gira alrededor de etiquetas mendocinas —sobre todo de bodegas boutique y pequeños productores— aunque también suma algunos vinos de regiones vecinas y clásicos que nunca fallan. Cada experiencia está acompañada por maridajes pensados para resaltar los perfiles de los vinos y guiada por la sommelière Paula Lombardi. La idea no es solo probar, sino entender un poco más qué hay detrás de cada copa.
Uno de los diferenciales del lugar aparece en su vínculo con el arte. El espacio funciona también como una pequeña galería para artistas locales y suele combinar muestras, degustaciones y encuentros especiales con bodegas invitadas. Además, incorporan una propuesta de arte textil ecológico, con piezas trabajadas a mano y pigmentos naturales inspirados en el paisaje cordillerano.
Lo encontrás en Junín 295, esquina Comandante Fossa, en el Barrio Bombal. Abre lunes, miércoles y viernes de 18:30 a 21h.















