La esquina de Arístides y Granaderos le hace frente al frío con platos caseros, calientes y a las brasas que logran imponerse

En todo refugio de montaña lo primordial es contar con un ambiente cálido de resguardo, comida caliente y buena compañía. Curiosamente en La Aldea, cocina a las brasas, encontramos estos tres factores y muchos más. Te invito a conocer un poco de su historia y esas comidas que no te podés perder.

El restó gastronómico, ubicado en Arístides Villanueva 495 de Ciudad, está ambientado con curiosos objetos y elementos que emulan a un resguardo. La personalidad y la onda de su dueño, Carlos Salchi Torres, se refleja en cada rincón del lugar y en cada cuadro o elemento fuera de lo común que compone la decoración (una bici Aurorita, televisores viejos, máquinas de escribir, una vieja rockola, una salamandra, la pared con fotos del Che Guevara, etc.). Durante años, Salchi ha estado relacionado con la gastronomía y entiende a la perfección lo que sus clientes prefieren. Su mano derecha, Lilia, nos cuenta cómo reciben a los comensales una vez que pasan la puerta, maravillados con el fuego de la ventana: «Nuestros clientes se sienten cómodos desde que entran, suelen sacarse fotos y acomodarse en el lugar que más les gusta del amplio salón. Los platos calientes y sabrosos los ayudan a sobrellevar mejor el frío mendocino».

Una deliciosa sopa de calabaza con vino, queso y crutones o una provoleta gratinada con alcaparras y jamón crudo, suelen ser las entradas que más reconfortan. En el caso de los platos vegetarianos, las albóndigas de garbanzos se llevan todos los aplausos.

Y entre charla y charla, si la mesa se viste con un risotto de langostinos y chipirones, una carne asada acompañada por un vino Laureano Gomez Reserva Malbec o unos canelones de cordero con salsa crema, menta, tomates y champiñones podemos pasar un momento inolvidable.

Cabe recordar la promo estrella del lugar, la parrilla para dos personas (quizás para tres) con guarnición y un pingüino de vino se consigue a un precio muy bueno y es súper abundante. Para los que desean un menú ejecutivo de alta calidad, La Aldea ofrece opciones que van variando semana a semana. En estos días, la opción es sopa de zapallo de entrada, pastel de papa como principal y peras al Malbec con helado para culminar un rico almuerzo.

En cuanto a las bebidas, recomendamos probar los tragos (hay «2×1» todo el día) y tomarse unos minutos para elegir el vino para la comida, ya que los varietales están a precio de vinoteca y hay miles de opciones.

Próximamente, el local gastronómico tendrá dos ingresos, el clásico por Arístides y uno nuevo por calle Granaderos. Nada te puede impedir disfrutar de exquisitos platos caseros y la carne a las brasas más famosa de Mendoza.

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