El artista local recibió a InMendoza en su taller y compartió su oficio de intercalar las técnicas tradicionales del dibujo y de la pintura con herramientas digitales.

Andrés Casciani nos abrió las puertas de su taller donde atesora toda su obra de ilustraciones, caricaturas, historietas, pósters, etiquetas de vinos, portadas de libros, Cd… Su mundo es el de las artes, en el que creció desde chico junto a su papá músico -Walter Casciani- y su mamá artista plástica -Cecilia Franks-.

Con El Flaco Spinetta de fondo y mates de por medio, conversamos de sus proyectos -que son varios y que suceden en simultáneo-, de sus musas y de sus preferencias a la hora de ilustrar. El joven tomó de Luis Scafati y Carlos Nine la ruptura del límite de las artes plásticas, la ilustración y el humor gráfico y con ello definió su dibujo expresionista que tiene un enfoque altamente plástico.

«Lo mío es muy de autor, tomo la ilustración con personalidad demarcada, apoyada en la expresión de la línea, con oposición entre figuración y abstracción por eso mis laburos tienen una parte más reconocible y otra medio mancha de Rorschach que lleva al espectador a completarlos. Para mí el centro de la obra siempre es la rabia y el nervio del trazo», cuenta.

Casciani trabaja con lienzos y también con soportes digitales porque le gusta el proceso de opuestos y la retroalimentación de ellos; «tiene que ver con la forma de ver la vida, creo que es la oposición entre la razón y la pasión», reflexiona y suma: «Me atrae cada vez más el tema de que el proyecto se desborde, que un dibujo que empezás en lápiz quede finalizado en óleo. Me encanta que la obra sea una cosa viva y que palpite».

Para el artista no hay tiempos definidos para crear sino que es una práctica constante y una experimentación y así lo demuestra con «Fragmentaria», una serie de citas ilustradas para redes sociales, la cual pensó para capitalizar la posibilidad de dar un mensaje a diario y de utilizar la inmediatez, un concepto que en el mundo del arte es nuevo y que resulta interesante.

«La idea es dialogar con ese monstruo que es internet de forma creativa, hacer algo más abierto que una muestra. Son fragmentos de canciones, películas, libros… es como un homenaje a todo lo que yo disfruto, a lo que me motiva y atrae. Facebook es un género literario en el que ves a mucha gente compartiendo y produciendo contenido de mucha calidad», dice el joven al que le resulta alucinante lo «embajadora» entre mundos que es la ilustración.

Esa inspiración libre de Andrés varias veces se ve acotada a un escritor, músico, guionista, producto y/o diseñador; como le sucede cuando ilustra textos, tapas de libros o CD, etiquetas de vino o columnas de diarios. «La ilustración ideal es la que dice algo que el texto no dice, se completan», apunta Casciani, quien dibujó recientemente el libro «Del fondo», un poema de terror del español Vicente Muñoz Álvarez. «Entré al universo del autor y lo reinterpreté a través de mi imaginación y manos. Es muy inspirador».

El proyecto experimental del artista va rompiendo límites y acerca su obra a personas de distintos rincones del planeta, con ideas, políticas y edades diferentes. Así es que trabajó en los juicios por delitos de lesa humanidad junto al abogado querellante Pablo Salinas, quien  lo invitó a representar con dibujos lo que sucedía dentro de los tribunales. «De esta experiencia surgió la serie <Semillas> y de retratar los casos de desapariciones nació la relación con familiares de víctimas y su reacción positiva para con mi trabajo».

¿Hacia dónde va tu trabajo? «Todavía no llego a nada de todo lo que quiero hacer. Soy como el caballo que va corriendo hacia delante queriendo alcanzar la zanahoria que tiene en su frente. Supongo que no lo voy a alcanzar nunca porque sería aburrido si lo hiciera; lo interesante es la búsqueda permanente y lo importante es el movimiento».