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Espacios híbridos en Mendoza: ¿dónde sucede hoy la cultura?

Cafecitos, vinotecas, bares y espacios que te ofrecen sus productos junto con algo más: la posibilidad de encuentro y una nueva forma de consumir la cultura local. Nos acercamos a estas propuestas a través de los relatos de sus creadores y gestores.

La cultura siempre estuvo fijamente situada: había que ir al museo para ver arte, al teatro para asistir a una obra, a la galería para descubrir una muestra. Sin embargo, algo parece haber cambiado en el último tiempo. Hoy, las experiencias culturales se integran a la trama cotidiana de la ciudad al instalarse en sitios comunes como cafeterías, vinotecas, bares.

Este tipo de lugares están marcando una tendencia al proponer nuevas formas de habitar la provincia y de relacionarse con el arte. A la oferta de sus productos se le añade una agenda sostenida de actividades que reconfiguran el lugar que la cultura ocupa en nuestro día a día y que reflejan una nueva manera de promoverla: más cotidiana, más permeable y menos elitista

En Mendoza, este fenómeno encuentra expresiones diversas. Se trata de espacios híbridos que entienden que hoy las personas no buscan únicamente productos o servicios, sino experiencias capaces de generar intercambios, sensibilidad y cultura. Recorremos estas propuestas de la mano de quienes las imaginan, gestionan y hacen posibles. 

Cálamo y Papiro: Librería y Vinoteca

Cálamo y Papiro es una fusión entre el arte de leer, el arte de beber y el arte de sentir. El proyecto nació como una librería de libros nuevos y usados, una propuesta inédita en Luján que rápidamente encontró su público. María y Manuel, sus dueños, recuerdan que los talleres surgieron más tarde, impulsados por la creciente demanda de los propios clientes.

Con el tiempo apareció otro elemento que terminaría definiendo la identidad del proyecto: el vino. Lo que comenzó como una copa de cortesía al finalizar los encuentros reveló un interés inesperado y dio lugar a un espacio que hoy entrelaza dos universos profundamente ligados a quienes lo impulsan: la pasión de María por los libros –potenciada por la mirada curatorial de Verónica, licenciada en Letras y coordinadora de varios de los talleres– y la trayectoria de Manuel como enólogo. Entre los tres nos cuentan:

La solución era ampliar la propuesta: no sólo ofrecer el producto, sino también el encuentro. Este espacio nos ha permitido ver que es mucha la gente que demanda consumo cultural; gente que quiere aprender porque no tuvo la oportunidad de hacerlo antes. Entonces, vienen a ocupar un lugar que estaba vacío: porque si la cultura no estaba dentro de una institución, no estaba en ningún lado. 

Así como el espacio busca difundir lecturas y actividades culturales, también se propone dar visibilidad a vinos de autor, pequeños productores y proyectos independientes. La intención es ofrecer una experiencia distinta a la de los circuitos tradicionales del vino: más íntima, accesible y pensada para que la degustación participe naturalmente del intercambio de ideas. De la síntesis entre ambos mundos emerge la identidad de Cálamo y Papiro:

La librería –dice Verónica– nos permite estar en contacto directo con ese objeto precioso que es el libro: una lectura llama a la otra, traemos el libro, jugamos con él, lo podemos leer y compartir. En cuanto al vino, es lo que genera: el clima, la comunidad. Se da lugar a eso: a pequeñas comunidades. Es el espacio perfecto.

Te esperan en Roque Sáenz Peña 2830, Luján de Cuyo; de lunes a sábados de 10 a 20 hs. 

Avven Sessions en Oye Bar

En Oye Bar, la combinación entre gastronomía, música y arte forma parte de una idea presente desde el inicio: crear un espacio que fuera mucho más que un bar. Bajo esa premisa, la agenda del lugar fue incorporando diversas actividades que hoy articula sus propuestas musicales con talleres, intervenciones artísticas y otras experiencias culturales.

Un ejemplo de ello son las recién incorporadas Avven Sessions. El proyecto, llevado a cabo por Nieves Palmada y Lourdes Gómez, acerca distintos oficios y disciplinas al público mediante talleres participativos dictados por artistas, con el fin de que la gente se anime a construir un vínculo más cercano con la creatividad:

Siempre quisimos ser un punto de encuentro sin tener que limitarnos a ser un negocio o una feria. Nosotras esperamos que quienes acudan a estas actividades se lleven algo: un sentir, un nuevo amigo, un objeto que hizo con sus propias manos. Y sobre todo unir, unir a la gente. Desconectarla de las redes y conectarla con quien tiene al lado.

El valor de la propuesta está en la posibilidad de combinar distintas experiencias en un mismo espacio: que las personas puedan «probar algo nuevo» mientras comparten tiempo con otros, bailan, disfrutan de un trago o escuchan música en vivo. Desde esta concepción, Chuki, uno de sus dueños, reflexiona:

El Oye siempre se pensó desde lo multidisciplinario y lo multicultural, y estas propuestas nos encantan porque condicen con ese concepto y lo alimentan. Al lugar lo pensamos un montón, realmente. Pero nos dimos cuenta, también, de que a los espacios los hace la gente: cómo los vive, cómo los siente, cómo recibe una propuesta diferente. Te diría que el Oye es un punto de encuentro. Así lo definiría yo.

Una nueva experiencia te espera en Viamonte 5224, Luján de Cuyo. Las Avven Sessions tendrán lugar domingo por medio a partir de las 17 hs. 

Lobopollito: café literario

Lobopollito nació como un sueño en pareja que poco a poco fue tomando forma: sus creadores imaginaban un café literario con estanterías repletas de libros y un piano integrado al ambiente. Buscaban construir un lugar atravesado por la sorpresa, al que las personas pudieran llegar sin saber exactamente qué podía suceder. 

Esa misma búsqueda se refleja en una agenda semanal que reúne música en vivo, literatura y distintas expresiones de la escena local. El objetivo es acercar estas propuestas al público y, al mismo tiempo, alimentar la curiosidad de quienes impulsan el proyecto.

Los eventos de la agenda, la comida, son cosas que nosotros mismos consumiríamos y que tratamos de transmitir al resto. Nuestra filosofía se basa en compartir: que otros puedan experimentar lo que nosotros sentimos al leer una novela o escuchar música en vivo. La cultura, el arte, la literatura se comparten; tienen que estar generando algo en algún lado, en alguna persona.

La iniciativa también apunta a recuperar espacios para el encuentro y la curiosidad. Frente a hábitos cada vez más mediados por las pantallas, Lobopollito propone un entorno donde siempre haya algo por descubrir. Sobre esto se fundamenta la hibridez de su espacio:

Es tremendo ver llegar a alguien y que lo primero que haga al sentarse sea sacar el celular. Y el concepto de este lugar es evitar eso: darle a la gente la oportunidad de que tenga contacto directo con la cultura local. De pronto alguien se está tomando un café y se topa con la presentación de un libro. Así, brindás un espacio para que suceda un encuentro y, por qué no, una futura lectura. 

Ubicados en Olascoaga 829, Ciudad. Te esperan para sorprenderte de lunes a domingo de 9 a 23 hs. 

Barrio Chino Café Arte

En el caso de Barrio Chino, la propuesta nació con el objetivo de crear un espacio de difusión para el arte, el diseño y la producción cultural mendocina. Mientras disfrutan del café y de productos elaborados por emprendimientos locales, quienes visitan el lugar pueden recorrer exposiciones, hojear libros proporcionados por la librería Antü, descubrir objetos de diseño o acercarse al trabajo de artistas de la provincia.

Esa vocación por visibilizar la escena local se refleja en una programación flexible y adaptada a distintas iniciativas. Talleres, presentaciones de libros y degustaciones conviven en una agenda que busca fortalecer los vínculos entre creadores y público mendocinos. 

Para sus fundadores, Gustavo y Gonzalo, el éxito de la propuesta también responde a un cambio en las formas de sociabilidad y de ocupar el tiempo libre. Cada vez más personas parecen valorar espacios donde la conversación y el encuentro ocurren espontáneamente y en diálogo con una atmósfera cultural, tal como ocurre en Barrio Chino: 

Creo que en esa búsqueda tan urgente de desconexión la gente termina recurriendo a lugares así, como este. Acá el clima es otro, nada te perturba, nada es urgente. En nuestro caso, el espacio es reducido, y puede que te toque compartir una mesa con más personas. Lo loco es que a la gente se lo advertís y no le molesta, al contrario. Se ve también como una predisposición a socializar, a conectar con otros.

Están en Monte Líbano 1068, Chacras de Coria. Te esperan de martes a domingos de 9.30 a 13.00 hs y de 16.30 a 20.00 hs.

Centro Cultural Estación Paso de Los Andes

La antigua estación ferroviaria de Luján de Cuyo, recuperada tras la iniciativa municipal de reivindicar su valor patrimonial, funciona hoy como el refugio de diversas expresiones de la escena local. Su programación incluye exposiciones, ciclos de lectura y charlas a cargo de especialistas en distintas disciplinas, pero también propuestas vinculadas a la gastronomía y al vino que reflejan una concepción amplia de la cultura, donde las artes, la historia y las tradiciones mendocinas conviven en un mismo lugar.

Paco y Karina, quienes gestionan el espacio, desmienten la idea de que existe un desinterés creciente por las actividades culturales, y sostienen que el desafío pasa por generar las condiciones adecuadas para que esos encuentros ocurran. Lo que se observa, entonces, es una necesidad de espacios accesibles donde la práctica cultural pueda desarrollarse de manera natural y compartida:

Si tuviera que decirte qué necesidad social estamos cubriendo acá, yo creo que es la del mimo al alma, que no se da en todas las personas del mismo modo. Para algunos es la música, para otros son los libros, para otros es el cafecito. De hecho, la idea detrás de todo esto es que la gente entienda que la cultura es parte de la vida diaria (y debe serlo).

Descubrilo en Mitre 1875, Luján de Cuyo. Sus horarios son de martes a domingo, de 9 a 13 hs y de 16 a 20 hs.

Cartografías de lo posible

Estos espacios híbridos responden a la razón que motivó esta nota: la urgencia cada vez más visible de promover la cultura como hábito. Más allá de las particularidades de cada proyecto, todos comparten una misma convicción, que apunta a sostener una agenda que habilite la circulación constante de ideas y encuentros. Dispersa entre libros, vinos, cafés y conversaciones, la experiencia cultural atraviesa ahora nuestras actividades diarias. Y eso, precisamente, es lo que explica su creciente relevancia en la escena mendocina.

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