El Malbec Initium se fabrica en una pequeña bodega que ya ha obtenido numerosos premios

Como en toda profesión a veces uno atesora o recuerda algunas cosas más que otras. En el mundo del vino, al ser tan subjetivo el paladar y  muy difícil separar sabores de emociones y sentimientos, uno hace lugar para aquellos vinos que por determinadas situaciones vividas los elige ante otros. Para esta nota decidí descorchar uno de estos: Initium Gran Malbec 2012.

El que conoce la historia y a los hacedores de este vino no puede mantenerse imparcial. Puedo decir que he sido uno de los afortunados en conocer la bodega y a sus hacedores, y de ahí el por qué de esta nota.

La bodega Moor-Barrio Wines toma su nombre del de sus propietarios, Cristian Moor y Teresita Barrio, ambos enólogos. Ellos brindan con su trabajo un homenaje a sus familias, que ayudaron a forjar este  emprendimiento. También cabe destacar que Moor-Barrio Wines es considerada la «Bodega Garage» o «Home Winery» más premiada de la Argentina, según la Asociación Internacional de Periodistas y Escritores de Vinos & Licores (WAWWJ).  Su vino ha sido premiado con altos puntajes por críticos internacionales: en 2014 por la Guía Peñín (España) con 94 puntos, y este año por Robert Parker (Estados Unidos) con 91 puntos y por Tim Atkins (Reino Unido) 93 puntos.

«Initium»,  significa «inicio» en latín. Teresita y Cristian están convencidos de que al abrir una botella de vino, algo siempre comienza, una amistad, una buena anécdota o por qué no el amor, tal como lo encontraron ellos. Esa idea es la que plasman en la etiqueta del vino, que incluye esta leyenda: «Initium, amor cómplice, de un vino celestino que sale de la cava en pícaro destino. Una truqueada, un beso, una guiñada, que al son del descorche anuncia la llegada de historias y amores en amistosa juntada».

Volviendo al punto central de la nota, el vino,  con una producción de sólo 1.000 botellas, hablamos de un Malbec elaborado con uvas provenientes de La Consulta, San Carlos.  Con un paso por barrica de roble francés de primer uso de 12 meses y una estiba del mismo tiempo, 12 meses, en botella antes de ser lanzado al mercado. En vista se nos presenta un vino de color rojo profundo con matices violáceos intensos. De aromas amables que recuerdan frutos rojos frescos, delicados matices de violetas. En boca expresivo, con una entrada  gentil, de gran estructura y cuerpo, equilibrado con un final largo. Un gran vino, redondo que invita a beber. Una muy buena elección, de esos vinos que en mi opinión vale invertir los $400 que cuesta, y que sin dudarlo se disfruta desde principio a fin.

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