Cada vez más sofisticados, los tatuajes adquieren diferentes estilos. Mientras en Europa se imponen los diseños minimalistas o helix, en Mendoza preferimos el realismo y los colores de la New School

Más de 150 artistas tatuadores se reunieron en la Expo Tattoo de Mendoza, esta vez en el Intercontinental. Allí fuimos, con el entusiasmo de pescar las últimas tendencias de este arte ancestral.

Salones enormes con cientos de tatuadores y variedad de dibujos para elegir; la panacea de los fanáticos que adoran marcarse la piel con cariño. Entre las tendencias, se impone el realismo, al menos para Maxi Agüero, tatuador maipucino que imprime sus propias obras en la piel de sus seguidores.

«La cara de sus hijos, o el de los padres, animales y rostros emblemáticos son muy solicitados», dice. Con un cambio profundo en los tatuajes que se hacían en la década del 90, hoy los tatuadores son verdaderos artistas de variados estilos, que se perfeccionan con nuevas técnicas y el rediseño de los diseños clásicos.  Los estilos van desde Calaveras, New School (se utiliza una amplia variedad de colores, diluidos en agua para conseguir diferentes tonalidades y degradados), Black and Grey, Neo Tradicional, Tradicional, Oriental, Lettering, Dot Work (puntillismo en diseños geométricos), Realismo, Espalda y Full Collor.

Con estudios que por momentos se asemejan a un laboratorio científico, equipados con tecnología de punta y enfundados con guantes y barbijos, ellos y ellas proceden minuciosamente sobre la estampa que trabajan.  Los tatuados soportan estoicamente horas de incomodidad y dolor, pero el resultado bien vale la pena.

Los equipos, las tintas y cada accesorio influirán en la calidad final. Una máquina para tatuar Cheyenne, por ejemplo, cuesta $ 16.000; una réplica de esta puede costar $11.000, y una de fabricación nacional -que en lugar de motor funciona a bobina-, sale entre $2000 y $3000. A ello hay que sumarle la fuente digital, una camilla y diversos elementos y accesorios.

Hacerte un tatoo te puede costar desde $500 para arriba, los más grandes se suelen cobrar entre $1500 y $5000, teniendo en cuenta que requieren varias horas de trabajo. Como referencia extrema podemos citar  a Ami James, el hombre que revolucionó la industria del tatuaje en Estados Unidos. Sus diseños han ganado popularidad al punto que tatuarse con él cuesta 500 dólares por hora.

Las mujeres adoran tatuarse la espalda, mientras los hombres eligen sus brazos y los hombros. Aunque últimamente las piernas tatuadas se han puesto de moda para ambos sexos.

Otra de las tendencias son los tatuajes capilares, en la coronilla, la nuca o las sienes afeitadas, también entre las chicas los tatuajes helix o minimalistas (aún no se ven en Mendoza). Se trata de pequeños detalles a veces imperceptibles, unas líneas en las orejas o diminutos dibujos en tus zonas erógenas preferidas.

Otra de las tendencias son los tatuajes geométricos y cubistas. Pero el denominador común es la creciente tendencia a usar tintas de color, en los llamados “tatuajes vibrantes” de la nueva escuela.  Las clásicas calaveras siguen vigentes y los tradicionales a la orden del día.

Fotografías: Valeria Mendez

 

Artículos Relacionados