La caligrafía es su medio de expresión, a través de las letras encuentra la naturalidad y la intimidad de las palabras. También es Dj fanática del estilo “electroturro”.

Lucía Vanin o Lucía V. como prefiere autonombrarse, se define así: «soy una chica de 28 años, diseñadora, feminista y, supongo que ahora, Dj». Sus inicios en el mundo del diseño fueron desde la adolescencia, «ya en el último año de la secundaria sabía lo que quería, siempre llegaba a la misma respuesta: el diseño».

Una vez en la universidad descubrió, gracias a dos profesoras, que la caligrafía sería su medio de expresión más fuerte. Esto le cambió la manera de ver el diseño. «Es una impronta única en las manos de quien la hace, uno se aleja de los resultados digitales ya pre-compuestos por una máquina. Elegir letras hechas a mano te aleja de las tipografías hechas del ordenador. Hacer una pieza gráfica que tenga la característica de lo manual lo transporta a un plano mucho más íntimo y cuidado» dice al respecto.

¿Qué tiene que tener un buen calígrafo?

Paciencia, tiempo, ojo, materiales (mínimos) e internet.

Ya son cinco los años que vive en Buenos Aires «trabajo freelance, vivo con mi novio y mi gata», dice. Pero este fin del 2017 y comienzos del  ´18 ha decidido quedarse en su ciudad natal, Mendoza, para trabajar en la imagen de un nuevo bar boliche «Parador Burzako», junto a  Nahuel Arrué. Afuera y adentro del lugar se puede apreciar su arte lleno de color, caligrafía y con un estilo único. «El año pasado (por 2016)  hice la gráfica del primer parador burzako (donde estaba antiguamente El Sodeado) que fue una especie de prototipo. Ya para este año quise hacer una imagen más sólida, con imágenes más grandes en donde en cada pieza se pueda identificar qué es el lugar. Fue un trabajo de gran magnitud por eso elegí trabajar en grupo con Nahuel. Los disparadores fueron que la gráfica tuviera que ver con lo lúdico, con la música, con la fiesta, con la alegría y en donde la gente se pueda sentir representada», agregó.

Desde hace pocos meses ha sumado un nuevo amor a su vida: la de Dj. Por esto nos cuenta: «Siempre me interesó el mundo de la música, de adolescente escuchaba hardcore, punk y rap entre otros. Empecé a poner música con mi amiga Eugenia Blanc bajo el pseudónimo de Cabezotass. Geo (una de las dueñas de Burzako) nos regaló su mixer vieja y ahí empezamos. En ese momento hacerlo de a dos era la mejor manera. Nos divertimos, compartimos música y personalmente me ayudó muchísimo a superar una especie de miedo escénico. Euge es actriz y, bueno, eso lo tiene aceitadísimo. Con el tiempo y las idas y venidas empecé a poner música sola bajo el nik de Locyfer. Actualmente varío entre estilos diferentes: electroturro, funkycarioca, reggaeton, afrohouse, dembow dominicano. No sé, es extensa la lista. Me interesó este mundo como una alternativa a estar sentada enfrente de una compu todo el día. Un ambiente un poco más social y movido.

Fotos: Carolina Dottori