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Subir por una pinta: cervecerías de montaña

Una guía de paradas técnicas en tu ida a la montaña para tomarte una pinta con gustito a Mendoza.

Vuelve la primavera y, con ella, las ganas de hacer escapaditas a la montaña. Y si te gusta el plan de la cerveza al aire libre, te va a alegrar saber que en Mendoza hay varios lugarcitos esperando para servirte una pinta bien fría con vista a la cordillera.

Algunos son cervecerías artesanales con producción propia; otros funcionan como bares y paradores de montaña donde la birra forma parte de una propuesta más amplia. Para esta nota elegimos lugares a los que se puede subir sin más pretexto que encontrar una mesa al sol, pedir algo rico y disfrutar de nuestros mejores paisajes. Así que andá pensando en tu conductor designado.

 Jerome Cervecería: cerveza en altura

En El Salto, Potrerillos, Jerome es uno de los nombres históricos de la cerveza artesanal mendocina. La familia Maccari comenzó a recibir visitantes en El Salto en 1992 y, cinco años después, fundó una de las cervecerías artesanales pioneras de Mendoza. Desde entonces, la birra se elabora en el mismo predio, a casi 2000 metros de altura, con agua que desciende directamente del Cordón del Plata.

Todo en el lugar conserva el espíritu cálido de un refugio montañés: la cabaña de madera, la barra rodeada de botellas multicolor y antiguos carteles de viaje, y una terraza entre los árboles que invita a pedir la primera pinta afuera. La cerveza sigue siendo el corazón de la propuesta, acompañada por una cocina pensada para extender el almuerzo y quedarse un rato más.

El predio también cuenta con jardines, senderos, un Bike Park y un sector de bienestar con tinas, sauna y masajes. Se puede subir para pasar el día o con un plan bastante más sencillo: sentarse en el jardín, pedir algo para comer y probar una cerveza en el mismo lugar donde se elabora.

Dónde: Manantiales M5519, El Salto, Potrerillos. Abierto los sábados y domingos de 13 a 21 hs. 

Macondo: el realismo mágico de una buena birra

En la novela Cien años de soledad, Aureliano Buendía decide fundar la ciudad de Macondo con el modesto objetivo de vivir cerca del mar y alejado de la atmósfera asfixiante y ruidosa de la ciudad. Este sueño es, de alguna manera, recuperado por Macondo Bar de Montaña: a la orilla del Arroyo Grande y rodeado de cerros, árboles y animales, este parador recibe a cualquier persona que quiera disfrutar de la naturaleza y tomar algo rico.

Macondo es un verdadero bar de montaña, de esos a los que se llega para disfrutar de una comida casera, tomar una cerveza y dejar que la tarde fluya junto al río. En la carta hay cervezas industriales y una opción artesanal de Ground, además de vinos y coctelería. La jarilla, el molle y el orégano que crecen en los cerros cercanos se perciben en sus platos, variados, contundentes y a precios accesibles.

El parador también organiza cabalgatas (durante el día, el atardecer o la noche), tardecitas musicales, yoga, pesca, trekking y rappel. Desde octubre, además, se podrá acampar los días sábados en el predio y despertar al día siguiente con el desayuno preparado. Una buena manera de prolongar la visita y quedarse un poco más en este pequeño Macondo mendocino.

Dónde: Ruta Provincial 89, 5539 Manzano Histórico. Abierto todos los días de 11 a 19 hs. A partir de los meses de verano (de octubre en adelante), el horario se extiende hasta el anochecer.

Cervecería Dowel: dejar correr el agua, dejar correr la birra

En la Cervecería Dowel, el arroyo y la cerveza parecen seguir un mismo curso. El agua desciende cerca de las mesas y las pintas llegan desde una pequeña barra atendida por sus propios dueños, Valentina y Gerardo. 

Ellos mismos reciben a quienes llegan, cuentan cómo elaboran cada cerveza y recomiendan qué pedir según los gustos de cada uno. Entre sus propuestas se destaca una birra hecha con uvas moscatel, que lleva a la pinta un ingrediente profundamente ligado a Mendoza y lo pone a jugar con otros aromas y sabores.

La cocina acompaña con platos caseros y con los infaltables pasteles fritos, ideales para una tarde de montaña. Pero buena parte del encanto de Dowel está en la cercanía: poder conversar con quienes hacen la cerveza, preguntar qué hay detrás de cada estilo y terminar pidiendo otra ronda mientras el agua sigue corriendo.

Dónde: Calle 17 de Agosto, Manzano Histórico (Patio Gastronómico del Paseo de los Artesanos). Abierto los sábados y domingos de 13 a 19 hs. En temporada de primavera-verano, te reciben todos los días y con horarios extendidos (información que se actualizará en sus redes).

El Origen de I: frenar, brindar y seguir

El Origen de I es una buena parada antes de seguir viaje por Potrerillos. Así lo confirma la Mención de Honor al Mérito Turístico que recibió el espacio recientemente de parte del Senado. 

El restó mira hacia dos de las grandes postales de la montaña mendocina: el dique al frente y el Cordón del Plata de fondo. El espacio tiene un patio panorámico con livings al aire libre y, para los días más fríos, un salón cerrado con salamandras. Es decir, no hay excusas: tenés que estacionar y tomarte una birra.

La carta ofrece una cocina casera que incorpora algunos gestos más gourmet: panificados hechos en el lugar, entradas de campo, carnes a la llama o a la olla, sándwiches, postres y meriendas. Trabajan con ingredientes de estación y productores de la zona, y también ofrecen opciones vegetarianas, veganas y adaptadas a distintas intolerancias. 

La barra completa el plan con cerveza industrial y artesanal, vinos mendocinos y tragos. Además de los almuerzos, suelen organizar música en vivo, caminatas, observación de aves y otras experiencias para pasar la tarde. Una parada rutera que fácilmente puede convertirse en tu día de montaña.

Dónde: RN7 Luján de Cuyo, Potrerillos. Abierto los sábados, domingos y feriados de 13 a 19 hs.

Pirca: bajar del dique y bajarte una pinta

¿Qué puede ser mejor que una cervecita frente al dique? Ese es, en esencia, el plan que te propone el parador de Pirca Cervecería Artesanal ubicado en Potrerillos.

A pocos metros de la orilla, esta cervecería –ya un clásico mendocino– montó un parador sencillo, pero ideal: una barra de madera oscura, mesas al aire libre y un domo desde donde mirar el agua y las montañas. La escena cambia con el paso de las horas y encuentra uno de sus mejores momentos al atardecer, cuando se enciende el cartel de Pirca mientras todavía queda luz sobre el lago.

Es un lugar para hacer una parada en medio del paseo, elegir una de sus cervezas artesanales (recomiendo la IPA Naranja Mecánica) y quedarse a mirar el paisaje más emblemático de Mendoza con la pinta en la mano. Acá el plan cervecero se mimetiza con la energía de Potrerillos: el silencio, el aire de montaña, el sonido del agua y las ganas de una segunda ronda.

Dónde: Ruta Provincial 82, Potrerillos. Abierto de miércoles a domingo, de 10 a 19 hs.

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