Una fiesta que logra permanecer en la memoria de todos los mendocinos y ser parte de sus expectativas año tras año. Con sus escenarios, personajes fantásticos, intervenciones artísticas y una particular manera de celebrar la llegada de la primavera, Primavera Folck construyó un universo propio dentro de la escena cultural mendocina.

El próximo 8 de noviembre, el Club Hípico volverá a recibir el festival, que este año tendrá como protagonistas a Carlita y Beltran. La fecha renueva una tradición que comenzó en 2012 y que, desde entonces, atravesó distintos escenarios, exploró géneros musicales y encontró nuevas maneras de sorprender a su público.
¿Qué hace que una celebración conserve su identidad mientras se transforma año tras año? Conversamos con Franco Pisi, uno de los creadores de Primavera Folck, para conocer las ideas, decisiones y procesos creativos que sostienen esta propuesta.
Un universo propio
Todo comenzó en Fundo Oilco, una finca vinculada a la fábrica de aceite de oliva de la familia de Franco. El primer escenario estaba construido con caños y telas, rodeado de un pequeño bosque y acompañado por un globo aerostático que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del festival.

La inspiración venía de mucho antes. Durante su infancia en San Martín, Franco esperaba los festejos de septiembre para encontrarse con amigos, escuchar bandas musicales y disfrutar de las actividades en el parque. «Era como una tradición que ya de chico empecé a vivir», recuerda. Años después, junto al equipo de Folck Producciones, recuperó esa experiencia para imaginar una celebración propia.
Con el tiempo, aquella primera propuesta fue creciendo hasta convertirse en un festival donde la música convive con la gastronomía, el diseño, los juegos y las intervenciones artísticas.
Un festival es como un parque de diversiones de la música: distintas propuestas para recorrer y elegir dónde quedarse.
La identidad visual acompañó ese crecimiento. Al globo de la primera edición se sumaron escenarios de madera, colores y dos duendes que se instalaron como los anfitriones del evento.
El bosque de los comienzos y el imaginario de El señor de los anillos inspiraron la creación de La Comarca, «esa aldea creativa» donde hoy confluyen emprendedores, diseñadores, propuestas gastronómicas y distintas experiencias. La organización proporciona pequeñas estructuras con techos inclinados que cada emprendimiento interviene con su propia identidad.
La búsqueda de nuevas experiencias también abrió espacio para iniciativas vinculadas con la sustentabilidad. En distintas ediciones hubo beneficios para quienes llegaban en bicicleta o patines, vasos reutilizables y materiales recuperados que regresaban al año siguiente transformados en obras artísticas.
Cambiar para seguir
A lo largo de su historia, Primavera Folck cambió de escenarios, locaciones y propuestas musicales. Pasó por Quinta Las Rosas, el predio de la ex Feriagro de Luján de Cuyo, el Parque Central, Lavalle y el Club Hípico. Hubo ediciones que reunieron distintos géneros y otras que apostaron por la música electrónica.

Cada nueva edición implica repensar la experiencia completa. Para Franco, mantener viva esa búsqueda es una parte fundamental del trabajo. Las ideas aparecen durante viajes, conversaciones y experiencias compartidas, y luego se discuten entre los socios y el equipo de producción. «Si no te divertís, si no proponés, si no tenés una parte creativa, te vas achatando», reflexiona.
Detrás de esa libertad creativa existe también una planificación que contempla cada aspecto de la experiencia del público. El acceso, la circulación, el sonido, el agua y la gastronomía forman parte de una organización que se prolonga hasta el momento en que la música deja de sonar. Franco explica que, por esto mismo, para quienes trabajan en el festival, disfrutar de la fiesta no siempre resulta sencillo. Pueden detenerse a escuchar algunos temas, pero enseguida vuelven a comprobar que todo esté funcionando.
Y aun con meses de preparación, siempre hay imprevistos. En una edición realizada en Lavalle, una tormenta obligó al equipo a improvisar un techo para la cabina con una colchoneta. Mientras algunos la sostenían para proteger los equipos, el público no paró de bailar. La escena quedó entre los recuerdos más épicos de Primavera Folck.
Después de más de una década, Primavera Folck conserva aquella intención inicial de reunir a las personas alrededor de la música, y lo que comenzó como una celebración en una finca fue incorporando nuevos espacios, artistas, propuestas y formas de participación. La edición 2026 vuelve a poner en juego esa combinación entre continuidad y renovación. Este 8 de noviembre, Carlita y Beltran, encabezarán la propuesta musical en el Club Hípico. Y, para tener en cuenta: la fiesta no se suspende por mal tiempo.









