¿Alguna vez te encontraste en el cine o en el sillón de tu casa, tapándote la cara o aferrándote a quien tenías al lado, mientras te preguntabas por qué elegiste sufrir así?
Frente a una escena de tensión, nuestro cuerpo reacciona como si el peligro fuera real: el corazón se acelera, empezamos a sudar y se nos dispara adrenalina. Sin embargo, nuestra mente sabe que estamos a salvo en la comodidad de una sala o en nuestro propio hogar. Este fenómeno, conocido como «masoquismo benigno», nos permite experimentar emociones intensas sin exponernos a un peligro verdadero. Funciona, en cierto modo, como simulador de entrenamiento emocional: ensayamos nuestras reacciones frente al miedo dentro de un entorno controlado.

Pero esto no es nuevo. Históricamente, los cuentos tradicionales y las leyendas populares han servido para advertir sobre distintos peligros y transmitir enseñanzas. Por ejemplo, La Caperucita Roja alertaba sobre los riesgos de adentrarse en el bosque, hablar con desconocidos o actuar con desobediencia. Y el cine de terror recoge parte de esa tradición y la adapta a las inquietudes de cada época. En los años 80 y 90, las películas slasher popularizaron sus propias reglas de supervivencia; en la década de 2010, títulos como Hereditary y The Babadook encontraron en el duelo y los traumas familiares una nueva fuente de horror. Alrededor del 2020 el peligro comenzó a disfrazarse de retos virales y adicción a las redes, como se observa en Talk to Me. Así, cada generación asimila sus miedos a través del terror.
Y 2026 parece confirmar el gran momento que atraviesa el género. Sus estrenos, además de entretener, también recuperan algunas de las inquietudes de nuestro tiempo. Por eso, preparé una selección de las películas que, a mi parecer, están entre «lo mejorcito». Si te animás a ponerte a prueba, seguí leyendo.
1. Obsession (Dir. Curry Barker)

Con apenas un millón de dólares de presupuesto, un director surgido de YouTube logró crear una película que recaudó más de 500 millones de dólares en todo el mundo. La historia sigue a Bear, un joven que encuentra un misterioso objeto capaz de concederle su mayor deseo. Desesperado por dejar de ser solo un amigo para Nikki, pide que ella lo ame más que a nada en el mundo. El problema es que su deseo se cumple al pie de la letra.
Por qué verla: Es una historia muy actual que explora los límites entre el amor, la obsesión y el consentimiento, y nos hace pensar en los peligros de conseguir exactamente lo que deseamos. Además, la interpretación de Inde Navarrette como Nikki es uno de sus grandes aciertos.
2. Backrooms (Dir. Kane Parsons)

Kane Parsons se hizo conocido en YouTube gracias a sus videos sobre «espacios liminales», un concepto que trasladó a su primer largometraje. Con apenas 20 años y de la mano de A24, llevó a la pantalla grande Backrooms, protagonizada por Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve. La historia sigue al dueño de una tienda de muebles que descubre una puerta oculta en el sótano de su negocio. Al atravesarla, se encuentra con un laberinto aparentemente infinito de pasillos amarillos, donde las reglas de nuestra realidad dejan de tener sentido.
Por qué verla: Es de esas películas que te dejan con la satisfacción de haber visto algo realmente bien hecho. Su universo visual es tan perturbador como fascinante, con imágenes difíciles de olvidar, como una escalera que asciende hasta un techo suspendido sobre un vacío interminable. Una escena que da verdadero vértigo. Sin dudas, yo no sobreviviría ni cinco minutos ahí adentro.
3. Resident Evil (Dir. Zach Cregger)

Zach Cregger, director de Barbarian (2022) y Weapons (2025), reinventa esta franquicia con una película tan divertida como frenética, que por momentos parece meternos dentro de un videojuego. La historia sigue a Bryan (Austin Abrams), un mensajero que debe entregar un paquete urgente al otro lado de la ciudad, justo cuando se desata una pandemia zombi.
Por qué verla: Consigue combinar la tensión de una historia de supervivencia con la adrenalina de un videojuego, donde cada obstáculo parece llevarnos a un nivel más difícil. Una montaña rusa de acción, terror y humor que no da respiro y sabe reírse de sus propias situaciones extremas.
4. 28 Years Later: The Bone Temple (Dir. Nia DaCosta)

Es la segunda entrega de la nueva trilogía que revive la saga creada por Danny Boyle. La historia nos presenta a un grupo de personajes completamente desquiciados, vestidos con conjuntos deportivos y pelucas rubias, que deambulan por un mundo posapocalíptico. Conocidos como «Los Jimmys», son protagonistas de una historia tan perturbadora como extravagante.
Por qué verla: Tiene una propuesta original y un concepto delirante que funciona de maravilla. Ralph Fiennes se luce con una gran interpretación, mientras que las secuencias de acción al ritmo del heavy metal son una auténtica locura. Y «Los Jimmys» tienen todo para convertirse en personajes de culto: de esos que empezás a extrañar apenas termina la película. Por si fuera poco, el final guarda una sorpresa.
5. Leviticus (Dir. Adrian Chiarella)

En un pequeño pueblo conservador, dos adolescentes son sometidos a una «terapia de conversión» fallida, que provoca que una entidad invisible comience a perseguirlos. La película combina el terror sobrenatural con una historia sobre la identidad, la represión y el miedo a «salir del clóset» en un entorno hostil.
Por qué verla: Sin recurrir a golpes bajos, construye una metáfora conmovedora sobre el trauma y las consecuencias de la intolerancia. Su atmósfera inquietante recuerda a la de It Follows (2014) y demuestra cómo el cine de terror puede explorar experiencias profundamente humanas y despertar empatía.
6. Faces of Death (Dir. Daniel Goldhaber)

Esta película recupera y reinventa la leyenda urbana que rodeó al filme homónimo de 1978, cuando algunos espectadores llegaron a creer que las muertes que mostraba eran reales. En esta nueva versión, el slasher se transforma en un inquietante juego del gato y el ratón. La historia sigue a Margot (Barbie Ferreira), una moderadora de contenidos de una plataforma de videos que descubre una serie de recreaciones macabras tan perturbadoras que resulta difícil distinguirlas de la realidad.
Por qué verla: Es una película inteligente, ágil y cargada de tensión, que aprovecha los códigos del género para reflexionar sobre nuestra fascinación por lo macabro, los límites del morbo y la violencia que consumimos a diario a través de las pantallas.
7. Buddy (Dir. Casper Kelly)

Una madre (Cristin Milioti) queda atrapada en el extraño mundo de un programa infantil gobernado por Buddy, un muñeco gigante tipo Barney. Cuando los chicos que interactúan con el personaje intentan liberarse de su control, el mundo de colores se transforma en pesadilla.
Por qué verla: Detrás de su estética colorida y sus canciones pegadizas, oculta una historia de terror psicológico muy oscura sobre la manipulación, el trauma y la memoria.
Sentarnos en las butacas de un cine o reunirnos en casa para ver una película de terror es una buena manera de ponernos a prueba. Nos exponemos a esta experiencia para recordar lo hermoso que es estar vivos, para procesar nuestros miedos reales y para entrenar nuestras emociones en un espacio seguro.
Así que ya sabés: servite una copita de vino, apagá las luces y elegí con cuál empezar.





