Pionera de las bandejas locales, Julia González Vignoni, mezcla influencias selváticas y tribales con música disco, funk y boogie. Este domingo se presenta en vivo en Matador Beach.

    Coleccionista de discos, presentadora radial y Dj son solo algunas de las muchas formas en las que se puede presentar a Julia González Vignoni, más conocida como Sonido Tupinamba, quien desde hace catorce años reside en Barcelona donde desarrolla su carrera.

    Desde muy chica sintió fascinación por la música, y por los discos de vinilo. En la casa de su abuelo había un  Wincofon de color blanco y cuando ella iba a visitarlo lo primero que hacía era ponerse a escuchar sus discos y los de su madre. En la adolescencia comenzó a coleccionar CD’s y vinilos y a grabar compilados en cassettes.

    A los dieciséis años debutó como Dj, siendo una de las pocas mujeres en la escena mendocina. «Empecé poniendo música en fiestas de amigos, desfiles de moda y al poco tiempo en fiestas de bodegas, boliches del centro y de Chacras. Una de las primeras noches que hice en una discoteca fue en La Osa de Runner, en 1999, era una fiesta organizada por otro Dj mendocino que vive en Bali, el señor Adrián Giordano con su club 700», cuenta Julia.

    Su talento la llevó a presentarse en festivales internacionales como Glastonbury, Primavera Sound, o Mutek -entre muchos otros-, y a tocar en las cabinas de templos de la música como Pikes (Ibiza), Nitsa (Barcelona), Bar Caracol (São Paulo), Noche Negra y Terminal Club (México).

    Su estilo se inspira en las raíces selváticas y exóticas de la música latinoamericana y africana, y esas influencias las mezcla con otros géneros como el funk, el disco y el house. Así, sus sets son eclécticos y festivos, y transportan al público a diferentes lugares y épocas.

    En las últimas décadas el vinilo ha sido mayormente desplazado de las cabinas de los Djs, sin embargo, Julia elige seguir pinchando con ellos. «El formato vinilo es apasionante ya que aparte de oír la música podés sentirla en tus manos, ver los surcos de las canciones, conocer a los artistas gracias a las portadas y muchas veces hasta aprender las letras para cantarlas. Tiene también un punto hi-fi y romántico que el digital nunca alcanzará y la motivación máxima es que representa un desafío, ya que lo que va en la maleta es tu material disponible para la sesión, al contrario del digital donde podés llevar miles de canciones en un pen drive», asegura.

    Además, hace cuatro años fundó el ciclo Poly-Rythmo Club, un espacio donde suena música de baile de distintos rincones del mundo y con el cual han realizado fiestas en muchos de los mejores clubes de Barcelona. El ciclo estuvo vigente durante dos temporadas en Radio Primavera Sound. También es host en Dublab, una radio online sin fines de lucro, fundada en Los Angeles y con sede en Barcelona, donde desde hace cinco años participa con un programa mensual.

    Como si eso fuera poco, hizo un postgrado en Gestión de Empresas de la Industria Musical y trabajó como coordinadora académica en el mismo curso, lo que le permitió aprender el funcionamiento de la industria y conocerla dese adentro. «Actualmente doy clases de temas relacionados al mundo del Djing dentro de la industria musical y también soy mentora de artistas para ayudarles a desarrollar y potenciar sus carreras», dice.

    ¿Cómo ves la escena mendocina?

    En el caso de Mendoza, la calidad de los eventos y la variedad de lugares ha crecido muchísimo en los últimos años y eso me parece alucinante. Creo que lo mejor que tiene la provincia son los encuentros al aire libre, en horario de atardecer y donde podés estar en contacto con la naturaleza. En pocos lugares del mundo podés vivir la experiencia de bailar viendo el sol caer detrás de las montañas o bajo la vía láctea, como lo podés hacer en Las Palapas, El Origen de I o en Festivales como el Aurora.