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Mis cinco libros fundamentales

Autor de casi un centenar de libros para niños, es uno de los escritores mendocinos más leídos. Pero para llegar a ser lo que es, el ganador del premio Barco de Vapor antes fue un gran lector. Aquí cuenta qué libros lo formaron.

[highlight color=#df0074]EN PRIMERA PERSONA[/highlight]

Por Fabián Sevilla (*)

Especial para InMendoza

Soy escritor gracias a los libros y los autores que leí… porque a veces leo autores, no libros.

De joven descubrí grandes autores latinoamericanos gracias a una profesora en la facultad de Ciencias Políticas, donde estudié Comunicación Social, que trabajaba mucho con el cuento y los cuentistas de fines del siglo XIX y XX de todo el mundo.

A la literatura para chicos llegué a los 25 años, cuando como periodista me dediqué a producir revistas para niños. Empecé escribiendo teatro y luego narrativa; en esa etapa me enamoré de autores argentinos de literatura infantil. En mi vida y en mi biblioteca está mi historia como lector.

Algunos libros y autores que me marcaron son:

[highlight color=#df0074]1)[/highlight]  El amor en los tiempos del cólera. Lo leí cuando tenía 21 años y me transportó a un mundo entre realista y mágico del cual Gabriel García Márquez se estaba despidiendo. Me sentí en esa Cartagena hermosa y bella, al mismo tiempo contaminada por la cólera y la guerra. Hay partes que marqué en esa primera lectura y que he retomado años más tarde.

[highlight color=#df0074]2)[/highlight] De esa época amo a otro autor que leí por completo: Jorge Amado. Leí primero Doña Flor y sus dos maridos y luego Gabriela; las dos novelas tienen en común el contexto culinario que se describe. Además de las historias que entrama está siempre presente la comida brasileña. Leyendo esos libros sentí el gusto y las especias sin haber probado la comida. No me puedo decidir por un solo libro de Jorge Amado, a mis hermanos les pasó lo mismo y gracias a él mis sobrinos son jóvenes lectores.

[highlight color=#df0074]3)[/highlight] Hay un libro que me marcó a los 17 años y es Peter Pan, que representa la fantasía en su máximo exponente. Hay una frase en el comienzo que dice: «Sabía que tenía que crecer. Se dio cuenta a los dos años, porque a esa edad todos nos damos cuenta de que tenemos que crecer». Peter Pan me encanta. La edición que tengo en mi biblioteca es de la Colección Robin Hood.

[highlight color=#df0074]4)[/highlight] Ya de grande leí El Principito. De joven lo había empezado y me había resultado asqueroso, soporífero. A los 28 años me enamoré de ese libro, que tiene frases memorables. Me emociona el discurso poético que tienen los personajes. Tengo una edición que sacó Crónica junto a una colección de clásicos de la literatura universal.

[highlight color=#df0074]5)[/highlight] Otro libro que me «partió la cabeza», precursor del libro-álbum en nuestro país y que me impulsó a escribir –además de definir mi estilo ligado al disparate– es Hay que enseñarle a tejer al gato, de la escritora argentina Ema Wolf. Ahí entendí las reglas del género del disparate; fue influyente para escribir El viernes que llovió un circo, el libro con el que gané el Premio El Barco de Vapor.

 

(*) Periodista y autor de literatura infantil. Ha publicado, entre otros numerosos títulos: Cerebro de monstruo, El resfrío del Yeti, la serie Ultracalavera El viernes que llovió un circo. Por esta última obtuvo el Premio Barco de Vapor 2013.

Fotografía: Marcelo Aguilar.

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