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La ciudad entre libros: bibliotecas públicas en Mendoza

Un recorrido por algunas bibliotecas públicas de Mendoza y por las posibilidades que todavía se abren entre sus estantes.

En una pequeña nota al pie de página de su famosísimo cuento “La Biblioteca de Babel”, Borges les asegura a los lectores: basta que un libro sea posible para que exista. Sólo está excluido lo imposible.

Quiero partir de esta idea y aprovechar la ocasión para reivindicar el valor de las bibliotecas en un presente en que, ya lo sabemos, van quedando de a poco en los márgenes de la ciudad. Y recurro a este relato de Borges porque creo que resume perfectamente la magia, el secreto, el misterio que esconden las bibliotecas: allí entre sus pasillos, en algún estante quizás polvoriento y oscuro, aguarda una lectura posible, un libro que probablemente existe y aún no lo sabemos.

Pensémoslo así: comprar un libro supone un costo y, con él, cierta necesidad de reducir el riesgo. Por eso solemos elegir autores que conocemos, obras recomendadas, bestsellers o títulos que queremos conservar. El préstamo, en cambio, habilita la experimentación. En una biblioteca podemos explorar sin muchas certezas, descubrir un autor desconocido, probar otro género o llevarnos un libro que difícilmente encontraríamos en una mesa de novedades. Las bibliotecas amplían nuestras posibilidades de lectura y, con ellas, nuestros mundos posibles.

Pero su valor no se agota en facilitar el acceso a los libros, al conocimiento o a la información. De hecho, hoy esa definición quizás resulte insuficiente; hoy vivimos en un presente en el que buena parte de esos contenidos está disponible de manera inmediata. Pero sí creo que la biblioteca nos concede un derecho que aún tenemos y hemos olvidado: el derecho a otro régimen de atención. Nos permite suspender por un rato la lógica de la notificación, del consumo, de la productividad. En esto radica su verdadero valor: en que funcionan como refugios donde se puede recuperar el tiempo para explorar, pensar y demorarse.

En esta nota recupero algunas de las bibliotecas públicas de Mendoza que hoy forman parte de mi recorrido como lectora, como transeúnte y como ciudadana. No es una lista exhaustiva, y por eso en este caso invito a todas las personas que nos leen a mencionar la biblioteca que alguna vez las contuvo y las resguardó del ruido exterior.

Biblioteca Pública General San Martín: la memoria compartida

La Biblioteca Pública General San Martín, una de las más antiguas del país, combina un valioso patrimonio histórico con servicios bibliográficos actualizados y un amplísimo catálogo. Sus colecciones incluyen autores locales, lenguas extranjeras, literatura infanto-juvenil, una hemeroteca y un fondo de joyas bibliográficas de los siglos XVI al XIX. A la consulta, el préstamo y las salas de lectura se suma una importante labor de extensión cultural, con talleres permanentes, presentaciones, charlas, muestras y visitas guiadas para estudiantes. Cabe aclarar que todos estos servicios son gratuitos.

La conservación ocupa también un lugar central. Un equipo especializado trabaja en la restauración y el cuidado de ejemplares, una tarea rigurosa que revela, al mismo tiempo, un profundo respeto por el libro y su historia. Ese cuidado se comparte con la comunidad a través de talleres de restauración y mantenimiento, orientados a enseñar cómo conservar y tratar los libros para prolongar su vida.

Para Pablo, su director, la biblioteca es ante todo un «espacio de pertenencia». La piensa abierta a la comunidad y sostenida sobre una idea fundamental: tanto el edificio como los libros son un patrimonio que pertenece a toda la sociedad mendocina. De allí también surge su defensa de la lectura como algo que excede lo meramente educativo:

Creo que es fundamental, indispensable, sobre todo en estos tiempos que corren. El acto de leer implica muchas, muchas cosas. No solamente el aprendizaje, no solamente la incorporación. Es la pausa, es la conexión con las ideas y la conexión con uno mismo, un hábito que considero cada vez más necesario.

Dónde: San Martín 1843, Ciudad. Abierta de lunes a viernes de 8.30 a 19hs y sábados de 9 a 13hs.

Biblioteca Ricardo Tudela: el arte de tender puentes

La Biblioteca Ricardo Tudela funciona dentro del MMAMM y está especializada en artes visuales. Su acervo incluye la colección personal de Ricardo Tudela –poeta, ensayista y filósofo mendocino– y reúne materiales de literatura, poesía, arquitectura, filosofía, historia del arte, fotografía, música y distintas disciplinas artísticas. A esto se suma una valiosa hemeroteca de revistas culturales, además de una fanzinoteca de autores mendocinos, una ludoteca y una amplia colección de literatura infantil.

Esa diversidad también se traslada a las actividades que propone. Talleres de literatura, dibujo, fotografía o historia del arte forman parte de una programación que busca convocar intereses y públicos distintos y reflejar así la diversidad de su catálogo. La asociación es gratuita para todos los mendocinos y la biblioteca recibe cotidianamente a infancias, adolescentes, adultos y personas mayores. «Lo que es público se usa, y esta biblioteca se usa mucho. A mí, en lo personal, eso me devuelve la esperanza», resume Sara, bibliotecaria responsable del espacio.

Para ella, esa vitalidad también permite pensar el rol de quienes trabajan allí: «Las bibliotecas y los bibliotecarios somos puentes». Más que custodiar libros, entiende su tarea como una forma de mediación: 

Las bibliotecas y los bibliotecarios somos como puentes. Y se trata de eso, creo yo, de actuar como punto de conexión (con la gente, con los libros, con la cultura). Esa es mi gran misión, y es lo suficientemente grande para poner mi corazón ahí: ser una mediadora, crear las condiciones para que las personas se encuentren con las palabras, con la cultura y, a través de ellas, también entre sí.

Dónde: Espacio Cultural Plaza Independencia (Gral. Espejo 300, Ciudad). Abierta de miércoles a viernes de 10 a 19hs y los días sábados de 16 a 20hs.

Biblioteca + Mediateca Manuel Belgrano: el derecho al tiempo

La Biblioteca + Mediateca Manuel Belgrano se piensa como un espacio que va mucho más allá del préstamo de libros. Distribuida en tres pisos y con un auditorio, la biblioteca invita a estudiar, leer, usar las computadoras, asistir a una charla o simplemente pasar el rato. También recibe a autores mendocinos y organiza presentaciones de sus libros. La premisa es que la comunidad pueda apropiarse del lugar y mantenerlo vivo, en constante movimiento.

Esa apertura responde a una concepción de la biblioteca pública como un espacio de todos y, sobre todo, como un lugar capaz de generar vínculos y oportunidades de acceso. Allí pueden estudiar, leer o conectarse a internet quienes quizás no cuentan con otro espacio para hacerlo. Pero su función no termina en el acceso a la información, la cultura y el pensamiento crítico: también reivindica la recreación y algo tan sencillo como el derecho a leer por placer y disponer de tiempo para el ocio. Analía, la bibliotecaria, lo expresa así:

Creo que la biblioteca adquiere mucha importancia en este contexto, sobre todo para darle a la gente acceso a la información y acceso también a la recreación: que sepa que tiene derecho a leer por placer, a disfrutar de lo que el espacio le ofrece, que es una pausa.

Dónde: Antonio Tomba 54, Godoy Cruz. Abierta de lunes a viernes de 8 a 19hs. Cuenta con catálogo online. 

Biblioteca Mauricio López: un archivo de ideas vivas

La Biblioteca Mauricio López funciona hace más de 40 años. Perseguida durante la última dictadura por su incansable actividad social y política, abrió sus puertas al público una vez reinstalada la democracia y desde entonces se consolidó como un repositorio de las ciencias sociales y humanas. Hoy conserva incontables libros y un importante patrimonio documental, que incluye las bibliotecas y archivos personales de grandes figuras mendocinas como Arturo Roig, Enrique Dussel y Alejandra Ciriza, entre otros, que influyeron de manera significativa en el pensamiento latinoamericano.

Pero el valor de esta biblioteca no reside únicamente en el material que preserva. Las bibliotecarias reivindican su carácter público, la disponibilidad de sus materiales y servicios y su apertura a cualquier iniciativa cultural. Proponen también entenderla como «un punto de contacto: con los libros y el conocimiento, pero también con otras personas, subjetividades y perspectivas críticas». 

Dónde: Chile 771, Ciudad. Abierta de lunes a viernes de 9 a 15 hs. Catálogo asociado al Sistema Integrado de Documentación (SID) de las Bibliotecas UNCuyo. 

Formar ideas, construir ciudades

Las ciudades son organismos vivos. En su devenir van acumulando memoria, transformaciones, algunas cicatrices en forma de ruinas o de rincones olvidados, algunos puntos que, como los lunares, con el tiempo empiezan a pasar desapercibidos. Las bibliotecas forman parte de ese tejido urbano, y depende de nosotros si queremos asociarlas a las ruinas, a las cicatrices, o a la vitalidad. «Volver a frecuentar estos lugares es una forma de reconectar con la ciudad y con las ideas que se mueven en ella», dice el brasilero André Palme en una nota para Dosdoce, y continúa:

Es recordar que la cultura no circula sólo por streaming, sino también por calles, esquinas y pasillos llenos de libros. Es una forma de devolverle a la ciudad un poco de su identidad, de reafirmar que hay valor en el encuentro físico, en la atención personalizada y en la conversación que nace entre estanterías.

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