Hartos del sabor de la cerveza industrial, Vanesa Cara Farinelli y Anuar Manzur comenzaron a elaborar la suya propia en la cocina de su casa, en San Martín. Hoy ella esa una de las pocas maestras cerveceras de la Argentina y de Gualta, su creación, producen 4.000 litros mensuales

Primero probaron en la cocina de casa. Las reuniones de amigos fueron los campos de prueba, y los elogios que recibieron fueron tantos que decidieron seguir adelante. Poniendo un poco de esto y un poco de aquello, hasta lograr el sabor y la «personalidad» que buscaban. Vanesa Cara Farinelli es docente y Anuar Emir Manzur es músico, pero como pareja tenían como interés algo más que su familia, y era elaborar por fin una cerveza que les gustara, hecha a su medida. Lo consiguieron: se llama Gualta y con sus cuatro variedades es una de las bebidas artesanales que más ha crecido en Mendoza, a pesar de que se elabora todavía en el patio de su casa en San Martín y que se distribuye sólo en algunos lugares elegidos.

Tan serio se tornó el proyecto que Vanesa y Anuar decidieron repartir los roles. Ella se especializó y ya es maestra cervecera (de hecho, una de las pocas mujeres que lo son en la Argentina), y él se encarga de los procesos de distribución y crecimiento de la marca.

«Empezamos como la mayoría de los cerveceros, como un hobby, cocinando en la hornalla de la cocina. Nos gustaba mucho la cerveza, pero nos hacían muy mal las industriales. Así que dijimos, “¿por qué no empezar a hacer nuestra propia cerveza?”. Eso fue ya hace 12 años. Anuar fue el que empezó al realizar cursos en Córdoba y Buenos Aires, acá todavía el tema de la cerveza artesanal estaba en pañales, no se hacían cursos, no se conseguían insumos», evoca Vanesa.

Quizá el nexo que conecta a las cervezas artesanales y las industriales es la replicación: cuando se encuentra el sabor, ha de poder elaborarse siempre el mismo, sin variaciones. Y eso fue, quizás, el mayor desafío para Vanesa y Anuar. «Somos muy exigentes y probamos hasta que encontramos los estilos que nos identifican. Lograr repetirlos y que no hubiera diferencias entre las cocciones nos llevó un tiempo de aprendizaje, por supuesto. Con el tiempo empezamos a vender nuestras botellas en almacenes de delicatessen y restaurantes, de la zona Este y Mendoza. Fue difícil porque la movida cerveza artesanal no era conocida y había desconfianza», dicen.

Ahora bien, esa exigencia y esa búsqueda por una identidad, ¿en qué identidad se traduce? Para Vanesa, «nuestras cervezas son frescas, fáciles de tomar, y puedo asegurar que son una excelente compañía para cualquier plato, o picada. Nuestra idea es hacer una cerveza que sea tu puerta de entrada al mundo de la cerveza artesanal. Existen miles de estilos diferentes. Y todos los días nace uno nuevo de la mano de los maestros cerveceros que están innovando y creando nuevas recetas».

La mejor prueba de que Gualta está creciendo es el volumen que elaboran Vanesa y Anuar: «Desde que comenzamos a elaborar comercialmente en 2010, la producción fue creciendo, de los 300 litros mensuales a los 4.000 que elaboramos actualmente. Los estilos que elaboramos son cuatro: Irish Red Ale (roja), Blonde Ale (rubia), Chocolate Porter (negra) y una Bitter (cerveza de estilo inglés muy lupulada, de color rojizo)».