Mostrará su trabajo en la Casa de Mendoza (España), desde el 18 de septiembre.

Federico Barrault lleva su obra a todas partes del mundo. Después de exponer en el Soho de  Manhattan y de radicarse en México, mostrará su trabajo en Barcelona.

El artista de MovArt exhibirá una serie de pinturas y objetos que continúan con el concepto de su obra abstracta en gran formato, pero esta vez, en pequeños mundos que, mediante la repetición, forman un «todo».

Desde el 18 de septiembre y de la mano de la Casa de Mendoza en España, Federico abrirá la muestra al público en el marco del 15° aniversario de dicha asociación. El trabajo que compartirá se centra en los «campos de sueños», como lo describe Egar Murillo en los textos que acompañan la obra.

A ello, Barrault suma: «…sigo indagando en las posibilidades de los materiales, el rechazo entre ellos, las costras que se forman y parecen heridas, de confrontar al sujeto con la materia. Creo que lo que más me gusta es enfrentar la obra con vitalidad, pero a la vez mostrar una armonía entre lo contundente de la materia y la técnica…». Y es que utiliza el material que esté a su alcance, como óleos, acrílicos, sintéticos, pinturas de automotor… 

«Soy improvisado en cuanto a la técnica, voy incursionando permanentemente. Me gusta la alquimia en los elementos que uso, las texturas, la excesiva materia. Trabajo con espátulas, pinceles, rodillos, me gusta dejar la huella de trabajo que genera un tarro apoyado, costras de pintura seca, las pisadas de Montserrat y Benicio (risas)…», remarca el padre de dos pequeños, quienes muchas veces participan de las pinturas. «Dejo que se involucren y que su sello esté en mi obra», asegura.

El artista despliega su universo artístico entre la abstracción y la influencia del arte conceptual y lo lleva por diversos temas, donde lo abstracto se reconfigura frente a la infinita visión del universo, descubriendo su humanidad.

En una charla exclusiva con Inmendoza, Federico reveló: «Estoy siempre entre la abstracción y la figuración, voy y vuelvo permanentemente, a modo de recreo y como un ejercicio para descansar la vista, me ayuda a resolver y encontrar nuevos recursos. Me atrae despertar interrogantes en el espectador, que se genere preguntas desde lo estético y estridente de la abstracción, hasta las sensaciones perturbadoras y de tensión que provoca la obra figurativa».