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Tres razones más para ir al museo: muestras que expresan nuestra identidad

Una visita al MMAMM que se transforma en experiencia. El recorrido por “Arriba en la cima” y “En esta noche, en esta tierra”.

Hay muestras que se recorren. Y hay muestras que te recorren a vos. Lo que está pasando hoy en el Museo Municipal de Arte Moderno de Mendoza pertenece claramente al segundo grupo.

La propuesta reúne tres exhibiciones distintas pero profundamente conectadas por algo que en Mendoza no es paisaje sino identidad: la montaña. Porque acá la montaña no es solo fondo, es presencia. Marca la escala, define la luz y condiciona la manera en que habitamos el territorio. 

Los colores de la tierra, los cielos abiertos, la sequedad del aire y el contraste entre lo árido y lo fértil aparecen una y otra vez en la producción artística local expuesta en el museo. No siempre de forma literal pero sí como clima, como atmósfera.

“Arriba en la cima”: la montaña como territorio (y como símbolo)

Esta exhibición federal reúne artistas de distintas regiones del país con un mismo punto de partida, la montaña. No sólo como accidente geográfico sino también como mito, memoria, conflicto o metáfora.

Cada obra llega atravesada por las historias y paisajes del propio territorio del artista. Hay piezas donde la relación con la geografía es directa -el hábitat, la escala, la experiencia del paisaje- y en otras, se trabaja la idea de montaña desde un lugar más simbólico, ligado a lo monumental y a lo que esa presencia representa.

La muestra “Arriba en la cima”, que ha ido recorriendo distintos espacios culturales del país, se transforma en cada destino con la incorporación de artistas locales y así se abren nuevas lecturas de lo que la montaña es. En Mendoza, donde la cordillera de los Andes forma parte de la vida cotidiana, se vuelve especialmente potente.

En la sala del MMAMM las obras conviven como un mapa de miradas posibles sobre un mismo paisaje y el recorrido se vuelve interesante por la pluralidad de lenguajes: hay aerografías, acuarelas y óleos, acrílicos sobre tela, esculturas de cemento y montajes que exploran distintas formas de materializar la idea de montaña.

De “Arriba en la cima” participan Ana Benedetti, Max Gómez Canle, Carlos Gómez Centurión, Pablo David González, Juan B. Justo, Lula Mari, Juan Pablo Marturano y Mariana Sissia. Se puede visitar hasta el 03 de mayo.

“En esta noche, en esta tierra”: donde todo parece estar mutando

En paralelo -y en diálogo silencioso- aparece la muestra de Florencia Breccia llamada “En esta noche, en esta tierra”, conformada por series que abordan diferentes técnicas.  

Nacida en Mendoza, la artista trabaja de manera simultánea en distintos procesos: dibujos, pinturas, esculturas y acciones performáticas. Su práctica se mueve entre formatos y materialidades con una idea clara de fondo: el arte como estado de presencia, como algo que está siempre en movimiento.

Eso se percibe enseguida en la sala. Su trabajo se siente íntimo, casi como entrar en el diario personal de alguien que viaja sin destino fijo pero con una dirección muy clara. Aparecen figuras que se transforman, animales, cuerpos, zonas de oscuridad que conviven con el color. Todo parece estar mutando.

En la serie Oraciones aparecen obras de dibujos en lápiz sobre papel que repiten gestos y trazos como una especie de cadencia visual. La repetición funciona casi como un modo de habitar el tiempo, de volverlo más lento y extraño a través de acciones simples.

Más adelante, en la muestra aparece la serie Municiones, donde el lenguaje cambia. Hay óleos sobre cuero, goma de bicicleta y planos oscuros que construyen escenas pobladas por seres y personajes que parecen fundirse con el entorno. La obra nace del desplazamiento y de la acumulación de materiales.

En contraste, aparece la tercera serie La Forma Próxima, con piezas de apariencia casi geológica: formas que recuerdan a rocas, realizadas en arcilla y sostenidas por estructuras de hierro.

La muestra “En esta noche, en esta tierra” se despliega en distintos gestos, materiales y pequeñas escenas que se van descubriendo a medida que uno avanza. No todo se revela de inmediato; parte del encanto está, justamente, en encontrar esas otras capas durante el recorrido. 

No es una sucesión de obras colgadas en una pared blanca. Es un recorrido. Una construcción espacial que te guía sin imponerse, que te lleva de una pieza a otra con un ritmo casi narrativo. El espacio no es neutro sino que también forma parte del discurso. Uno entra y, sin darse cuenta, empieza a caminar más lento.Y como si el recorrido por dos muestras de arte que trabajan sobre un elemento identitario mendocino fuera poco, se presenta una tercera: “De la viña al cielo”, de Adriana Scarso

Se trata de una serie de obras realizadas a partir de corcho, un material profundamente ligado a la cultura vitivinícola local, y aquí la relación con nuestra identidad. Con este elemento, la artista construye paisajes, personajes y escenas imaginadas que dialogan con la tradición de la región.

¿Por qué visitar estas muestras del MMAMM?

Porque reúnen artistas de todo el país pensando en algo que para nosotros es cotidiano pero infinito: la montaña. Porque permiten descubrir (o redescubrir) a un artista mendocina en pleno crecimiento. Y, sobre todo, porque proponen vivir una experiencia.

muestra

Son tres muestras distintas, con tres lenguajes diferentes pero con un mismo pulso: el de un territorio que sigue preguntándose cómo representarse. Entre montañas, viñas y paisajes interiores, el MMAMM propone algo más que una visita: una forma de volver a mirar lo que tenemos alrededor.

En tiempos donde todo se consume rápido, esta muestra invita a detenerse. A mirar. A dejarse atravesar por el espacio. Y dejar que la montaña -esa que vemos todos los días- nos diga algo nuevo.

No hace falta entender de arte. Hace falta ir a ver y consumir arte.

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