Se trata del pterosaurio más grande de Sudamérica, el Thanatosdrakon amaru, hallado en el Río Colorado, al sur de Mendoza.

    Mendoza es el escenario del hallazgo del pterosaurio (reptil volador) más grande de Sudamérica, que el equipo paleontológico responsable del descubrimiento, ha llamado Thanatosdrakon amaru.

    El enorme reptil volador está emparentado con el Quetzalcoatlus, el pterosaurio más grande del mundo que vivió hace 70 millones de años y sus restos fueron hallados en Texas, una criatura impresionante y aterradora de 4 metros de altura, con una envergadura de 12 a 13 metros. Se llamó así por la deidad azteca Quetzalcóatl (la serpiente emplumada).

    Los huesos fósiles de Thanatosdrakon se encontraron en afloramientos ubicados en el sur provincial, en un yacimiento próximo al Río Colorado, en rocas de fines del Período Cretácico, cuya antigüedad se estima en 86 millones de añosy mide unos 9 metros. Era un miembro de los azdárquidos, una familia de avanzados pterosaurios sin dientes, con cuellos rígidos e inusualmente largos, tenía un pico muy agudo y afilado y una cresta craneal, muy presente en la especie.

    «Los pterosaurios fueron un grupo muy singular de animales que vivieron desde el Triásico hasta el Cretácico y representan los primeros vertebrados que adquirieron la capacidad de volar activamente. Generalmente suelen confundirse con los dinosaurios, grupo cercanamente emparentado», comentó el doctor Leonardo Ortiz David a cargo de la excavación.

    Tras años de investigación, el equipo pudo determinar que los restos estudiados corresponden a una nueva especie de pterosaurio debido a que los huesos presentan características singulares nunca antes vistas en otros pterosaurios del mundo. Análisis filogenéticos permitieron definir que Thanatosdrakon pertenece al clado Azhdarchidae, un grupo de pterosaurios del Cretácico Superior del cual forma parte también el famoso Quetzalcoatlus, el pterosaurio más grande del mundo, hallado en Texas.

    Un aspecto que se destaca en Thanatosdrakon es el tamaño de sus huesos, los cuales evidencian que se trata de un espécimen gigante; de hecho, es el pterosaurio más grande de Sudamérica y uno de los más grandes del mundo. El espécimen de mayor tamaño presenta una envergadura de aproximadamente 9 metros y el espécimen de menor tamaño, una de aproximadamente 7 metros.

    «Thanatosdrakon preserva elementos nunca antes descubiertos en los otros ocho azdárquidos gigantes encontrados en el mundo, ni siquiera en el Quetzalcoatlus . Esto se debe a que su esqueleto y, más precisamente su columna vertebral, nos habla de huesos con características neumáticas que, a nuestra interpretación, le permitían descender con gran rapidez y atenuar su caída. Si bien hay mucho trabajo por realizar en este ejemplar, todo indicaría que estamos ante un hallazgo inusual en la historia de la paleontología mendocina y del planeta», sostienen los científicos.

    «Otro aspecto relevante es el estado de preservación de los restos fósiles, ya que es inusual hallar numerosos huesos de pterosaurios de gran tamaño y en buen estado de conservación. Este aspecto es crucial, ya que Thanatosdrakon preserva elementos nunca antes descubiertos en otros azhdárquidos gigantes», explicó Ortiz. Esto posibilitó realizar interpretaciones sobre la anatomía de estos animales, los cuales destacan por ser los vertebrados más grandes que alguna vez volaron en la Tierra.

    Los restos fueron hallados y preservados en un procedimiento de rescate efectuado durante la realización de obras civiles. Esto pone de manifiesto la importancia de las acciones de protección patrimonial durante la ejecución de obras en sitios con alto potencial paleontológico.

    Los restos fósiles, que se encuentran excepcionalmente preservados, pertenecen al esqueleto axial (vértebras) y al esqueleto apendicular (huesos de los miembros anteriores y posteriores) de dos ejemplares.

    El equipo responsable del descubrimiento estuvo a cargo del doctor Bernardo González Riga, director del Laboratorio y Museo de Dinosaurios de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UNCUYO. Por su parte, las tareas propias de excavación y extracción del ejemplar fueron coordinadas por el doctor Leonardo Ortiz David, coordinador general del Laboratorio y Museo de Dinosaurios de la FCEN y becario posdoctoral del Instituto Interdisciplinario de Ciencias Básicas (CONICET-UNCUYO).

    El estudio científico

    El trabajo se desprende de los estudios realizados entre 2014 y 2019 por Leonardo Ortiz David durante el desarrollo de su tesis doctoral como becario del CONICET. Sus análisis, tanto en aspectos evolutivos como paleoecológicos, permitieron identificar que Thanatosdrakon es una de las especies voladoras más grandes del mundo. Los coautores de la publicación y directores de su tesis doctoral, fueron el doctor González Riga, especialista en dinosaurios y tafonomía, y el doctor Alexander Kellner (Director del Museo Nacional de Río de Janeiro, Brasil) especialista en pterosaurios.

     

    En los últimos años, el Equipo del Laboratorio y Museo de Dinosaurios (FCEN-UNCUYO) ha realizado increíbles descubrimientos que han captado la atención de investigadores de todo el mundo, como por ejemplo el Notocolossus, uno de los dinosaurios más grandes del planeta, o las huellas de dinosaurios excepcionalmente preservadas denominadas Teratopodus. El equipo de investigación desarrolla diversas líneas de trabajo focalizadas en el estudio de  saurópodos, terópodos, reptiles voladores, huellas de dinosaurios y procedimientos técnicos de preparación y conservación del patrimonio paleontológico.