La nueva docuserie sobre la vida del magnate Jeffrey Epstein y su aberrante empresa de tráfico de menores, su relación con Donald Trump y otros personajes que dominan la escena política y empresarial de Estados Unidos y países europeos, está en boca de todos.

    Millonario y depravado sexual, el neoyorkino y financista Epstein ejerció la pedofilia y el tráfico de menores en su mansión de Palm Beach y en su isla del Caribe. Lo vinculan a ricos y famosos, entre ellos al príncipe Andrés, al actor Kevin Spacey, a Bill Clinton y al actual presidente de Estados Unidos Donald Trump, a quien han llegado a acusar de promover el suicidio de Epstein (el año pasado en la cárcel) para ocultar su participación en los crímenes sexuales.

    La mini serie de Netflix, dividida de cuatro capítulos, se centra en las víctimas y las marcas por trauma y el dolor de la impotencia que sufrieron a causa de Epstein. El documental pone el foco en la trampa legal del acuerdo negociado por el Fiscal Federal y el futuro Secretario de Trabajo de Trump, Alexander Acosta para conseguir la inmunidad de Epstein, tras las acusaciones de liderar una red para la captación de menores a las que luego violaba o facilitaba a personalidades con influencia política.

    La nueva serie de Netflix es inquietante y destapa un basural de relaciones perniciosas que salpican a diestra y siniestra nombres de las altas esferas.