Está ubicado en el límite de Ciudad y Godoy Cruz, tiene los mejores equipos de sonido y diversas propuestas artísticas. De martes a domingo arte para todos los sentidos.

La curiosidad de Jony Moyano lo llevó a encontrar un lugar donde poder fundar el proyecto que siempre imaginó: un bar donde tocaran bandas, con una barra y, de frente, un escenario, con sonido de lujo y la mejor energía.

Un día, él caminaba por la calle Hipólito Yrigoyen (vereda del lado de Ciudad) y vio un local con entrada chiquita y un cartel de alquiler; limpió un poco los vidrios sucios de la puerta y logró ver el interior. Fue en ese momento que vio la inmensidad del sitio y que comenzó a planificar lo que hoy es Juglar Cultura Bar. 

Moyano es un músico fanático del buen sonido, integró el dúo Chocogüón y se rodea con los grandes del ambiente. «Lo mío es un amplio gusto por la música», revela primero y luego afirma que su bar tiene «las puertas abiertas al arte en general».

«Esto era un mercado cooperativo que estuvo cerrado por 35 años y al pasar por acá tuve una sensación. Ya llevamos un año funcionando y pude hacer lo que una vez flashee en La Trastienda, viendo a La Portuaria. Un bar de bandas donde las personas pudieran sentarse en la barra y tener la escena enfrente suyo», cuenta Jony.

En la inauguración de Juglar estuvieron Orozco Barrientos y Lisandro Aristimuño, grandes amigos del lugar que, cada vez que pueden, van allí a regalar sus canciones. Ese primer día, mientras sonaban las guitarras y la cocina despachaba pedidos, los artistas de Asfáltico pintaron en vivo el mural principal del salón. Ocupa toda una pared y muestra una ciudad industrial con luces apagadas y una luna luminosa y brillante. 

Una de las cualidades que hacen único a este bar de cultura es su sonido. Fue Franco Mascotti, el ingeniero de sonido de Aristimuño y Fito Páez, quien diseñó dónde y cuánta lana de roca poner para que así no haya tanto rebote de sonido y pueda convivir la música y las personas que disfrutan de una charla en las mesas. 

«La técnica también es de primera como así los parlantes, consolas, monitores y la microfonía. Soy un manija del sonido», comenta el propietario del sitio que hizo construir un camarín con baño y una entrada al escenario por detrás para que así se vivencie el verdadero «salir a escena». 

En Juglar, hay diferentes actividades artísticas. Una vez al mes, por ejemplo, se hace el «café científico» (un especialista aborda un tema complejo con un lenguaje entendible por todos), el «slam poético» (un espacio en el que escritores comparten sus poesías y escritos), y el ciclo «converseando en el subsuelo» (donde poder hablar libremente de un tema). 

«Son propuestas que nunca se me hubieran ocurrido y que llegan acá y adoptan el lugar como propio, esa es la mejor parte. Me sorprende la aceptación a todo lo que pasa por acá, a todos los estilos distintos: flamenco, folclore, rock, electrotango y todo fascina», resalta Jony.

Claro que para amenizar cada evento, hay música en vivo. Y en el sitio también convive una muestra de fotografías de músicos capturados por el ojo de Germán Quiroga y una cava de vino que expone la etiqueta «Crónicas del viento», el Malbec realizado en 2015 entre Moyano y Aristimuño bajo la supervición del enólogo Lucas Niven. 

Juglar está abierto de martes a domingo, a partir de las 20. Y la meta del lugar es enseñarle a la gente que no existe un día ni un horario para ir a un bar a relajarse y escuchar o ver arte. En el verano, el local convertirá su patio en uno cervecero para que así la gente pueda brindar al aire libre. 

La carta del bar tiene todo lo que le gusta a su dueño porque, según remarca, él vende lo que él consume. Hay pizzas, hamburguesas, picadas, papas fritas, empanadas; y en la barra, coctelería exquisita y cerveza tirada e industrial. No faltan las bebidas sin alcohol.

Juglar Cultura Bar. Dirección: Hipolito Yrigoyen 27 casi San Martín, Ciudad. Teléfono: 0261 471-0469 (solo mensajes de texto y whatsapp). Los alfiles de Jony Moyano: Rita Guerra, Dante Aguilera, Agustín Rodríguez y Sergio Victoria.