La propuesta aquí está a cargo del chef Guido Gonnet y se mueve en torno a una cocina regional con mirada contemporánea, donde el producto y la historia del lugar son protagonistas. El menú puede recorrerse en formato de siete pasos o a través de opciones a la carta, siempre con técnicas que dialogan con lo ancestral: parrilla, horno de barro y cocciones que recuperan sabores de la tradición andina. Todo se acompaña con distintas líneas de vinos de la bodega.
El espacio también suma a la experiencia: mobiliario hecho con barricas de roble, una cava a la vista y grandes ventanales que conectan constantemente con el viñedo. Con capacidad para 50 personas, el clima es íntimo y cuidado, ideal para ir sin apuro y dejar que el entorno haga lo suyo.