Cellier Anna (que en francés refiere a esa despensa especial donde se conservan vinos, quesos y preparaciones) recrea el encanto de esos espacios donde se atesoran delicias gastronómicas esperando el momento de compartirlas. El proyecto está impulsado por el equipo detrás de Anna Bistró y Brillat Savarin, que después de más de dos décadas en la gastronomía mendocina decidió darle forma a su propio “cellier”: un espacio donde conviven quesos seleccionados, charcuteries, conservas, panes artesanales y vinos, todos elegidos con una curaduría muy cuidada de productores argentinos.
La propuesta gira alrededor de tablas de quesos y charcutería, platos que incorporan estos productos y una selección de vinos pensada para acompañar cada bocado. Y para quienes ya conocen el recorrido de sus creadores, hay buenas noticias: en Cellier Anna también aparecen varios de los platos clásicos de Anna Bistró, junto con la pastelería de Brillat Savarin.