La exposición combina los pirograbados y pinturas de Ángeles Díaz, los cuales plasman una mirada de la cosmovisión ancestral que conecta la calidez de la tierra con la fuerza mística de lo sagrado, con las pinturas e ilustraciones digitales de Andrés Casciani, que plantean un expresionismo visceral de contrapuntos poéticos. Conviven así la referencia a la cosmovisión andina, recreada por Díaz, con la poesía melancólica de las ilustraciones de Casciani.
