“Antígona furiosa, de Griselda Gambaro, es una obra de teatro que resignifica la tragedia griega para abordar la última dictadura militar argentina (1976-1983) y dar voz a los desaparecidos, las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo. La pieza superpone el mito clásico con la realidad contemporánea al presentar a Antígona como un alma en pena que busca dar sepultura a su hermano.
En el centro de esta disputa por el sentido y la memoria, la protagonista enfrenta a Creonte (el tirano), a Corifeo (quien encarna la mirada cínica de la complicidad civil) y a Antinoo (representante del pueblo temeroso y cómplice). Así, la obra se constituye como una alegoría de la memoria fragmentada y la búsqueda de justicia en un contexto de terrorismo de Estado.
Cada vez que metemos las patas en el barro de la memoria, cuando dialogamos con ella en este aquí y ahora, a veces brutal, a veces desobediente, a menudo doliente, estamos liberando a nuestros compañeros, compañeras. Estamos apareciéndoles. Eso es irreductible.”
