Es uno de los resturantes peruanos que ha logrado instalarse en Mendoza para seguir creciendo y deleitarnos con sus sabores día a día

Nos sentamos en la sala principal del lugar. Eran las nueve de la noche de un martes y ya había un par de mesas ocupadas. Nos dieron la bienvenida con «canchita» –maíz tostado una guarnición típica de la gastronomía andina–. Conozco a Henry, peruano de nacionalidad y dueño de Sabrosura (San Juan de Dios 331, Guaymallén), y al instante me presenta a Azucena, su esposa y jefa de cocina del restaurante. Nos saluda rápido, con una tímida sonrisa y vuelve a su lugar: la cocina. Henry se queda con nosotros conversando para contarnos acerca de su crecimiento gastronómico.

«La que empezó todo fue mi madre. Ella trabaja en Perú en un comedor, era la cocinera. Cuando vino para Mendoza comenzó a cocinar en la casa y hacía la venta los fines de semana. Siempre tuvo la idea de tener un restaurante, así que cuando falleció abrimos Sabrosura en su honor. De hecho el nombre es un juego de letras con su nombre, la única que no coincide es la B que está distinta para marcar la diferencia», cuenta el peruano, de voz pausada y trato amable.

Se acerca Sol, «la» moza, para tomarnos el pedido. Ella es egresada de la Escuela de Gastronomía y es descendiente de peruanos. El dueño agrega: «Todo el personal o es oriundo del país o descendiente de peruanos. Buscamos que siempre tengan conexión con Perú para que conozcan bien la gastronomía». Le pedimos a él que nos recomiende qué sabores probar. De entrada, «degustación de ceviches» de gatuso, lenguado y salón; y de plato principal «Jalea de mariscos» pescado, aros de calamar y mariscos todo rebozado y acompañado de papas y mandioca frita; por último «pescado a lo macho» de salmón a la plancha con salsa de mariscos acompañada de arroz blanco y mandioca frita. Atentos a sus recomendaciones eso es lo que ordenamos.

La carta cuenta con una variedad de platos inigualable. Abren de martes a domingos por la noche y de lunes a lunes durante el mediodía, en donde hay un menú fijo y básico que consta de una sopa, un plato principal y una bebida (recomiendo que prueben la chicha morada). Es como el menú popular que se ofrece en Perú.

Henry llegó a Mendoza hace 22 años. Azucena, 17. Ambos vienen trabajando juntos en la cocina desde hace seis: «Empezamos de forma familiar con una especie de comedor para la colectividad peruana y fuimos creciendo. Teníamos unas mesitas, nada muy grande. Paralelo a esto la gastronomía peruana estaba creciendo a nivel mundial. La comida que preparábamos era muy básica y pocos platos, de tres a cinco; lo principal era el ceviche. Cuando abrimos Sabrosura empezamos a cocinar una gran variedad de platos. Vamos renovando la carta cada cuatro meses» agrega Henry.

Cuando llegan los platos a la mesa es como tener a Perú frente a nosotros. Una mezcla de sensaciones y olores del país invadieron el ambiente, era realmente como estar en un mercado callejero limeño con diferente escenario y otro nivel de propuesta.

Para coronar la noche dos piscos –hechos con clara de huevo– y un trío de postres típicos peruanos. ¡Una delicia de sabores!

Fotos: Juan S. Gutiérrez y Sabrosura.

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