Un grupo de chicas movidas por la pasión y decididas a lograr algo distinto crearon este emprendimiento que busca visibilizarlas dentro del rubro.

    En el corazón de Chacras de Coria se ubica LOVÂ Craft Beer, la primera fábrica de cerveza artesanal del país donde sólo trabajan mujeres. Sus dueñas, Luisina Castro y Vanina Pietrowski, se conocieron en Buenos Aires y hace diez años eligieron Mendoza como lugar para vivir. Primero crearon una empresa de comunicación visual y publicidad gráfica, y luego llegó todo lo demás.

    Lo que para ellas empezó como un hobby, pronto se convirtió en una pasión. «Hace aproximadamente cinco años decidí regalarle a Vani uno de esos kits chiquitos para elaborar cerveza en casa. Ella siempre fue muy cervecera, nunca toma otra cosa. Resultó que las dos nos involucramos en el proceso, nos gustó mucho lo que hay detrás y todo lo que se puede lograr», cuenta Luisina.

    Con el tiempo se fueron expandiendo. Cambiaron el equipamiento, Lu estudió la carrera de sommelier de cerveza en Wine Institute, y hace aproximadamente dos años algo que solían compartir con su círculo íntimo pasó a ser una actividad profesional.

    Al interiorizase cada vez más en ese mundo, comenzaron a notar que era una actividad liderada mayormente por hombres. Al tiempo conocieron los grupos «Birreras argentinas», una asociación formada por mujeres relacionadas con la cerveza en todos sus aspectos, y «Comunidad de mujeres cerveceras», un colectivo que nuclea mujeres de toda Latinoamérica relacionadas con el rubro, los cuales fueron una motivación muy importante para llevar adelante su proyecto.

    Así nació su misión principal: visibilizar a la mujer dentro de esta actividad. «Existen un montón de mujeres que se dedican a esto, y entendemos que en la elaboración de este producto no distingue el género. Creemos que hay muy buenos cerveceros y cerveceras, pero como en tantos otros ámbitos se fue haciendo una diferencia de género innecesaria, porque en una fábrica todo lo pueden hacer mujeres y hombres por igual», explican las chicas.

    En total ocho mujeres forman parte de Lovâ. En el proyecto están involucradas familiares y amigas, pero no sólo son chicas dentro del equipo de la fábrica, sino que aprovechan este espacio para darle la oportunidad de trabajo a mujeres de diversos rubros laborales que tienen que ver con el contratado externo. «Ser una fábrica 100% de mujeres nos llena de orgullo. Siempre dejamos en claro que nuestra idea no es discriminar, sino simplemente visibilizarnos. Estamos muy contentas porque la gente apoya el proyecto y nos da la oportunidad de conocer más mujeres emprendedoras y profesionales, y poder darles la posibilidad de trabajo es genial».

    Las chicas destacan que, si bien el sector es un poco sexista, el vínculo con sus colegas es muy bueno y siempre se encuentra presente «la camaradería cervecera». «Mucha gente piensa que discriminamos a los hombres, pero, todo lo contrario. Justamente lo que buscamos es dejar de presentar desigualdad. Nuestro espacio y nuestra cerveza es para todos y siempre son bienvenidos a compartir con nosotras y nuestro emprendimiento».

    Hace pocos meses abrieron las puertas de Casa Lovâ, un espacio donde además confluyen el lugar de elaboración y su hogar particular. «La idea surgió al mudarnos a esta casa que es muy grande. Decidimos abrir una growler station para reforzar la fábrica y tener un sitio donde embotellar y vender al público. Fuimos poniendo mesas y nos dimos cuenta de que las personas querían sentarse en nuestro jardín», cuenta Lu.

    Casa Lovâ no es el típico bar. Sus dueñas buscan romper con lo conocido y destruir el estereotipo que tiende a colocar a la cerveza en un lugar desprestigiado para ofrecer un momento distinto. «La cerveza también puede disfrutarse, comparando con la industria del vino, acompañada de buenos platos y buena compañía. Hay excelentes cervezas y se puede tener una linda experiencia sin necesidad de estar en un patio cervecero, no porque eso esté mal, sino porque intentamos sacarla de eso que ya todos conocemos», explican y agregan: «nuestra misión es crear un espacio y una identidad distinta donde más personas puedan sentirse identificadas y a gusto con detalles que quizás se pasaban por alto en este rubro».

    La cerveza ofrece diversos matices para ser degustada con todo tipo de platos, es una bebida muy versátil con la que se puede experimentar, y que durante mucho tiempo se le negó su lugar en la alta cocina, y a eso apunta la propuesta gastronómica de Casa Lova. «Maridar un plato de comida con diferentes estilos de cerveza puede ser muy bueno. Nuestra idea es que se pueda apreciar la calidad de una cerveza combinándola con un buen plato», explican las chicas.

    Luisina y Vanina se esfuerzan por seguir mejorando sus procesos día a día. Actualmente están elaborando seis estilos diferentes de cervezas: Kölsch, una cerveza rubia, suave y muy refrescante; Golden, una rubia tradicional; Irish Red, ligeramente roja, dulce y suave; IPA y APA, dos cervezas lupuladas y aromáticas; y una Stout, que es una cerveza negra de avena, no tan amarga. Además, la marca no utiliza químicos, ni conservantes. «Nos estamos focalizando en tener los estilos clásicos para poder ofrecer un producto bueno y de calidad», dice Lu.

    Actualmente sus creaciones se consiguen en la fábrica ubicada en Luján, donde se puede consumir en el lugar, o llevar para disfrutar en casa. Las provincias de Rosario, Córdoba y Buenos Aires también cuentan con algunos puntos de venta.

    Fotos: Magui Herrera