Un mundo de ingredientes para cocinar las mejores recetas vegetarianas o veganas.

 

El camino de Emilia Carchano fue al revés. Un nuevo mundo la esperaba. Sin apuros, su emprendimiento comenzó a ser su proyecto de vida Cardamomo. «Todo se fue dando de forma natural. Las cosas fueron sucediendo, se fueron transformando a lo que somos, porque detrás de la tienda hay un equipo de trabajo, hoy. Un pequeño emprendimiento: un almacén de alimentos naturales.»

El aumento del consumo de ingredientes saludables es uno de los factores que llevaron a Emilia a construir un «mundo» mayor, a construir su propia tienda física. «Cuando estaba finalizando la universidad – la licenciatura en Diseño de Indumentaria -, para tener unos pesos, se me ocurrió vender snacks como barritas de cereal, mix de frutos secos, entre otros, y en un momento me di cuenta que esto era parte de mi profesión. Vendía a mis amigos, a mi familia, a la gente de mi alrededor», cuenta Emilia.

Tu trabajo fue a la inversa: de lo digital a lo físico, ¿por qué?

Nunca lo pensé así. De a poco fui incorporando más productos, vendiendo de boca en boca, alrededor de 30 y cuando ya tenía una lista larga, decidí ofrecerlo no sólo entre conocidos sino también hacer una pagina en facebook con una tienda virtual para vender por esa red social. Todo fue creciendo muy rápido, había mucha demanda y ya estaba desbordaba de trabajo. Se fue formando un equipo de a poco. Al tiempo encontramos un espacio físico y así comenzamos con la tienda física. Hoy es almacén y también un espacio en donde dicto mis talleres de cocina vegana.

Ya eras vegana cuando empezaste con todo el proyecto o también fue a la inversa…

Cada vez me interioricé más en el tema de la alimentación. No era vegetariana, ni vegana, comía carnes, lácteos, y otros alimentos que ahora no. Empecé a hacer depuraciones, me sentí tan distinta que descubrí que por ahí estaba mi pasión. De a poquito comencé a cambiar mi alimentación. Cada vez comía menos carne, fue un proceso natural porque ya mi cuerpo rechazaba alimentos procesados, quesos o carnes, no me sentía bien. Fue un proceso que duró dos años. En el camino, me compré muchos libros, me capacité de manera autodidacta y estudié en la Escuela de Cocina Vegetariana de Ana Moreno (España) capacitándome en un Master de Cocina Vegana y Vegetariana de manera consciente. He tomado cursos online y ahora estoy estudiando sobre medicina ayurveda porque me he dado cuenta que no todos los alimentos son buenos para todos, se basa en entender el biotipo corporal de las personas. Desde la convicción viene el cambio, la alimentación influye a nivel físico, también a nivel energético y a los pensamientos también. El veganismo es una forma de vida.

¿En qué consisten tus clases?

Con Cardamomo vi que cada vez más gente se interesaba en tener una alimentación más natural, más saludable. Mis clientes me consultaban cómo preparar una leche de almendras, o alguna receta en particular, yo se las pasaba sin problema pero veía que no quedaban registradas en ningún lado. Así que toda esa energía que ponía en brindarles la información confluyó en un taller de alimentación consciente. Hay un despertar en la conciencia de las personas, no lo digo tanto por el veganismo sino más bien por el origen de los alimentos. 

Fotos: Gentileza Emilia Carchano