Ariel y Constanza, además de ser marido y mujer, son socios de Entre Dos Alfajores Premium. Suman ahora el Café & Delicatessen Store sobre la Panamericana más una heladería de marca propia

Para los que disfrutamos de la vida al aire libre, los cafecitos al paso y los alfajores, no pasa desapercibido el nuevo deck y punto de venta de la marca Entre Dos, en la Panamericana, camino a Cacheuta.

Desde hace un año, y apostando a seguir creciendo, Ariel Fabricio y Costanza Caracaño –fundadores de Entre Dos Alfajores Premium–, decidieron vender su casa y construir su propia fábrica de alfajores. Eligieron la precordillera y el río porque son amantes de la naturaleza y el lugar les pareció perfecto.

Pero la historia no comienza aquí, se remonta a unos 10 años atrás. «Surgió porque a nosotros nos gustan mucho los alfajores y, por costumbre, los sábados a la noche nos quedábamos viendo películas y comiendo algún alfajor», cuenta Constanza. «El problema era que cuando probábamos uno que nos gustaba, con el tiempo notábamos que perdía calidad. Entonces quisimos hacer algo muy bueno que perdurara en el tiempo», agrega Ariel.

«Empezamos sin que nadie lo supiera, probamos recetas y recetas hasta que obtuvimos lo que queríamos», cuentan casi a dúo, y recuerdan que mientras Ariel trabajaba en relación de dependencia Constanza cuidaba a las hijas y probaba recetas.

«Arrancamos en casa con cuatro docenas por día. La primera vez que salí a venderlas me daba un poco de vergüenza, entonces los dejé en el almacén donde hacíamos las compras diarias. Me dio cierto temor volver para ver qué había pasado, pero cuando regresé me pidieron más porque se habían agotado», recuerda Ariel con entusiasmo.

¿Y cuál es el secreto?

«El secreto de los alfajores Entre Dos está en las tapas», revela Constanza. «Todos los ingredientes que usamos son de buena calidad, nunca hemos especulado con la materia prima, siempre hemos buscado que sea de primera», asegura.

Para Ariel la ecuación es simple. El alfajor tiene tres patas fundamentales: el dulce de leche, las tapas y el chocolate. «Uno puede buscar diferentes productores para proveerse de dulce de leche y chocolate, nosotros tenemos proveedores excelentes. Sin embargo la diferencia la marcan nuestras tapas, porque las elaboramos nosotros. Todos los días preparamos la masa para hacer las tapas con nuestra propia receta. Luego les ponemos un dulce de leche excelente (que es ganador de una medalla de plata) y uno de los mejores chocolates que hay en el mercado».

Hoy, en la fábrica, la elaboración de la tapa sigue siendo artesanal, pero el baño de chocolate que antes Ariel y Constanza hacían de forma manual ahora se hace con una bañadora y una enfriadora de chocolate. «Hacemos un producto con un valor agregado muy importante, con mucha mano de obra y costos que difieren bastante de las empresas que hacen todo muy industrializado». El resultado, damos fe, es un alfajor Premium, made in Mendoza.

Variedades y producción

Hay alfajores de chocolate con dulce de leche y baño de chocolate semiamargo; de chocolate con dulce de leche sabor ron y baño de chocolate semiamargo más crocante de maní; con dulce de leche y baño de chocolate blanco; de chocolate con mermelada de frambuesa y baño de chocolate semiamargo; de maicena con dulce de leche y coco; de maicena con mermelada de membrillo y baño de glasé al limón; de maicena con mermelada de manzana y coco.

De cuatro docenas diarias en la nueva fábrica, pasaron a preparar 400 docenas por jornada. El crecimiento sostenido es fruto de un trabajo cuidado y constante que «se fue dando por la demanda del producto y porque se sumaron algunos distribuidores, algo fundamental para la expansión. A través de ellos nos insertamos en los negocios de alta montaña para el turismo», dice Ariel y agrega que la ubicación en Blanco Encalada le parece estratégica por la apertura del túnel que unirá con la ruta Internacional.

En principio, el que tenían era un local de ventas con la proyección de que fuera un café. Pero enseguida los primeros clientes les pidieron «algo para tomar y acompañar los riquísimos alfajores», y entonces hicieron el deck, la barra y, a un año de la apertura, están ampliando para poner más mesas y una heladería. «Sumamos helados a Entre Dos porque a fin de mes abrimos un nuevo café en El Torréon, y la gente del barrio privado nos ofreció tener la heladería también», anticipan.

Hoy en el deck con vista al río  y a la montaña se puede disfrutar de un café con alfajores, o pastelería casera como el delicioso lemon pie o la chocotorta de la casa. A la venta se ofrecen además de los alfajores en todas sus variedades, dulces de frutas, chocolates y delis.

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