La escultora Viviana Herrera, mendocina que reside en la Patagonia, vuelve a su tierra de origen para exponer una muestra en conjunto con su hermano Mario, director de cine, quien presenta una serie de fotografías artísticas.

    El movimiento es la escencia de la vida, todo lo que existe está en permanente cambio. La idea es poder capturar en un instante ese cambio eterno de las cosas», nos dice Vivi Herrera en una charla de invierno, ella desde Lago Puelo, nosotros por acá.

    Es que la escultora mendocina que decidió radicarse en la Patagonia inaugura por estos días una muestra en el Hotel y Casino Cóndor de Los Andes, bautizada En Movimiento. Ocho de sus obras podrán apreciarse desde el 13 de julio hasta el 31 de agosto en conjunto con 10 fotografías artísticas del director de cine Mario Herrera, su hermano.

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    «En Movimiento surgió a partir de plantearnos que toda existencia es un movimiento incesante. Todo es cambio, transformación», cuenta la artista.

    Sin embargo la fotografía congela el movimiento…

    Justamente la idea es poder captar en un instante el proceso del movimiento. La escultura también congela el movimiento…

    Lo curioso es que tus esculturas están llenas de movimiento.

    Vos corroboras la idea, vos percibís el movimiento pero en realidad la obra está estática. Ese es nuestro desafío, poder captar ese instante en movimiento, ese segundo entre que una cosa es y pasa a ser otra cosa.

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    Vivi Herrera es una de las destacadas escultoras que ha dado Mendoza. Fue alumna de Eliana Molinelli «un ser exquisito», y se graduó con honores en la Facultad de Artes de la UNCuyo. Las obras que presenta en esta muestra continúan con la constante dualidad entre el volumen y el vacío que tanto la apasiona, y la temática en torno a lo femenino, disparador de sus obras escultóricas. Otro dato relevante de su quehacer artístico es que todos los materiale que utiliza son de descarte, nunca materiales nuevos o vírgenes.

    «En el camino de mis creaciones, lo corpóreo se fue desmaterializando y el vacío se fue imponiendo», explica Herera. «En alguna época hice bronce fundido, en combinación con otros materiales, tanto madera como metal y hierro. Con el tiempo tomé los trapos de bronce, la idea de trabajar la figura desde el perímetro, desde el plano, desde la insinuación, no desde el volumen. Este camino se fue acentuando y comencé a trabajar el aluminio batido con la particularidad de que no uso material virgen, todo lo tomo de material de descarte.

    Vivi Herrera acopia, ollas, sartenes, coladores, pavas, cafeteras y otros elementos que corta con tijeras para metal y luego los trabaja para generar los torsos y las figuras que va imaginando.

    ¿Qué te generan estos materiales y su vínculo a la mujer?

    Engancho toda mi producción desde lo femenino, para mí es muy significativo porque la mayoría de los elementos que utilizo son de la cocina y lo tomo como una reivindicación. La cocina era un espacio que hasta hace mucho tiempo estaba relegada a la mujer que no podía salir de ahí.

    Siento que quienes utilizaron esos objetos están en la energía de este material y se incorporan a la energía de mi obra. En algunos casos dejo que sea visible el origen del material, por ejemplo, el pico de una pava o una cafetera…

    Tus esculturas siempre son mujeres.

    Debo haber hecho en mi vida solamente 10 obras que tengan que ver con lo masculino. Hoy la humanidad encara un reposicionamiento de la mujer, pero desde siempre las que hacemos dar vuelta el mundo somos las mujeres. Toda la vida pensé así y ahora por suerte esto se hace más visible.

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    El procedimiento que utiliza Herrera es el ensamble, el ir uniendo partes con remaches o costuras. «Siento que estoy vinculada a lo textil porque coso con agujas y alambres, trabajo con las chapas de aluminio batido y mallas de alambre de distintas densidades, tramas, brillos y materiales, me dan diferentes resistencias para modelar lo que necesito. A veces sumo pinturas o pátinas que fusiona el color o brillo del metal», dice.

    Maneja una escala doméstica, para que la gente que adquiere su obra la pueda conservar en su casa, «para mí es un regalo de la vida muy importante que quieran tener su obra en su casa».

    Sin embargo en sus comienzos se dedicó a investigar la producción de esculturas monumentales con agua en movimiento. El desafío era demostrar que con un chorro de agua y un caudal constantes incidiendo sobre una superficie estable, el modo de rebote de ese chorro de agua va a ser estable, explica la escultora que fue becada para llevar adelante la investigación.

    «Con las superficies cóncavas, las convexas y los planos, más la línea que es el chorro, tengo los elementos para componer plásticamente en el espacio con agua corriente. Yo quería hacer esculturas de agua en los cauces de riego porque el agua es algo muy valioso en Mendoza desde la emocionalidad de las personas».

     

    Foto MH Etérea

    Fotografía de Mario Herrera

    ¿Cómo incide el entorno patagónico donde estás ahora en tus obras más recientes?

    Siempre estoy en los lugares donde hay montañas porque me fascinan, siento que son esculturas, me encantan los movimientos de los volúmenes, el paso del sol, la generación de luces y sombras.

    Concibo como el yin y el yang al volumen y al vacío. Si uno ve mi obra tiene mucho de vacío, se completa con la mirada del espectador, es todo muy liviano, muy etéreo, muy sutil. Uno ve en mi obra cuerpos pero en realidad son planos. Considero que todo lo que está lleno termina en un vacío y todo lo que está vacío termina en un lleno… La densidad del cuerpo termina cuando empieza el aire y viceversa. Vivimos en la tridimensionalidad pero no tenemos plena conciencia de ella.

    La muestra En Movimiento, de Viviana y Mario Herrera se puede visitar del 13 de julio hasta el 31 de agosto en el Hotel y Casino Cóndor de Los Andes, de Guaymallén.