A los cinco años le dijo a su madre que quería ser cantante y actriz, lo segundo lo dejo de lado, pero lo primero lo cumplió: un sueño hecho realidad

«Siempre me imaginé las voces de las personas hablando, cantando, aunque no estuvieran ahí; y jugaba con eso». La cantante me invita a su casa. Llego y está sonando, de fondo, Concha Biuca. En ese ambiente cálido, lo primero que veo al abrir la puerta es su piano en el medio de la sala, el «laboratorio» –como ella lo llama– para sus clases. Tranquila, amable y dulce, me ofrece un té que prepara para ambas. Así doy comienzo a esta «charla de amigas» que tuve con Julieta Laparra.

«En mi familia directa no hay artistas. No me proyecté mucho en principio por ese lado, pero al momento de elegir un colegio siempre pensé que quería ir a alguno que tuviera coro, y así fue», me cuenta. Siempre curiosa por la música, pero también por el estudio de la vida, inició la carrera de Sociología. Ya en cuarto año se enteró de que en la UNCuyo abría la Licenciatura en Música y también entró en ella, para ser la primera, en Mendoza, en recibirse: «Conocí muchos músicos, la mayoría de ellos de raíz latinoamericana. Se me abrió un espacio donde mi voz fue la protagonista, con sus sonidos y matices».

Explorando su camino como cantora en 2010 y 2011 viajó a Brasil para formarse en música popular brasilera. «Mi idea era hacer un posgrado pero finalmente hice cursos cortos; los brasileños cantan de la manera en que hablan, tienen mucha melodía, mucho movimiento en su voz. Por ejemplo, Hermeto Pascoal juega con eso».

Paralelamente acá en Mendoza se estaba formando Ojo de Agua. Sobre él, me explica que es «un ensamble de música latinoamericana que utilizaba y exploraba el instrumento que cada uno traía. Allí entré yo con mi voz como un instrumento tímbrico. Tomábamos distintos autores de raíz folclórica o rockera y sobre eso construíamos, en grupo, un arreglo con una tímbrica y con un perfil muy particular. Diluimos la música elegida con las características del ensamble». Los integrantes son, María Eugenia Moreno en flauta, Julieta Laparra en voz,  Mariano Moreno en piano, Diego Hubbe en guitarra, Diego Araneda Pinto en contrabajo, Lautaro Estela en percusión y Gabriel Nuñez en piano, clarinete y armónica.

Editar en Japón

El año pasado los contactó la discográfica Inpartmaint, de Japón, para editar y distribuir el disco en dicho país. Por esto «enviaron un representante que recorría América “descubriendo” bandas, cantantes, puestas musicales de raíz local y latinoamericano, y en esa época tenía la oreja puesta en el Negro Aguirre, pianista de Paraná, y Ojo de Agua estaba totalmente influenciado por esa música, entre otras». Este 2017 Ojo de Agua se encuentra en un proceso de reconversión, y a su vez tiene tiempos poco precisos porque no hay especulación de la música, si bien tocamos en varios ámbitos musicales por ahora por ejemplo yo estoy en un “tiempo” por problemas de salud».

Paralelamente, Julieta está componiendo canciones propias. Sobre eso no puede dejar de reflexionar: «Jorge Lazaroff, músico uruguayo, dice que “la canción es cien por ciento poesía y cien por ciento musica”. Me impacta, porque para mi era cien por ciento música, y cuando descubrí el texto, el poder de la palabra, me impresione, mi foco está ahí; toco con mi voz».

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