El artista mendocino presenta su nuevo trabajo, una historia ilustrada, de aventuras y ciencia ficción, donde explora el interior del ser humano.

    Hay muchas maneras posibles de conocer a Federico Calandria. Puede ser a través de sus pinturas e ilustraciones, por sus cómics, por sus murales que le dan vida a la ciudad o quizás por la portada de algún álbum o póster de la banda Mi Amigo Invencible. Las posibilidades son muchas, pero algo es seguro: una vez que conocemos su obra, no nos será indiferente.

    Esta vez el artista visual presenta en Mendoza El salto de Helena, su primera novela gráfica, editada por Hotel de las Ideas. Se trata de un libro de ágil lectura con 66 páginas a todo color donde explora el interior del ser humano con tintes autobiográficos.

    La historia tiene base en un evento ocurrido hace más de 30 años en nuestra provincia; un hecho que trajo consigo diversas teorías y testimonios que se entrelazan con lo sobrenatural. A partir de ese acontecimiento Helena sufre una transformación que hace concretar su deseo de liberación y abre un portal en su vida que la lleva a un camino de superación personal.  «La novela es una historia de aventuras y ciencia ficción, pero habla también de otras cosas más complejas», explica el artista.

    «Simbólicamente trata de la evolución personal del ser humano y la liberación del sometimiento de la sociedad a través de la creatividad, el amor, el arte, la naturaleza, herramientas para trascender más allá del doloroso camino del aprendizaje».

    La materialización de la historia fue un proceso complejo. «Primero lo dibujé a lápiz sobre papel, después lo pasé en limpio en tinta, lo digitalicé, posteriormente hice color, ajustes en photoshop, los textos y el armado general en Illustrator», cuenta Calandria sobre la materialización de su obra.

    ¿Qué te motivó a crear una novela gráfica? ¿Venías con la idea desde hace tiempo?

    Toda mi vida quise hacer una historia larga ilustrada, cuando era chiquito me la pasaba haciendo historietas, tenía varias historias y personajes. Después, más adulto, surgió en mí nuevamente esa necesidad de hacerlo, empecé a trabajar en una historia pensada para una saga, pero era tan larga y pretenciosa que nunca arrancaba. En septiembre de 2020, en épocas de pandemia y encierro, me enteré de un concurso de novelas gráficas de ciencia ficción y decidí probar suerte (más como excusa para producir que para ganar el premio). Tenía un mes para hacerla así que me puse manos a la obra, en tiempos libres de compromisos laborales, dejé de ver series en las noches y me puse a trabajar en el proyecto. Decidí hacer algo nuevo y más simple para llegar con los tiempos, y ahí surgió la historia de El Salto de Helena. No llegué a presentarme al concurso, pero me quedó la mayor parte del trabajo avanzado, así que terminé de pulir todo y decidí buscar cómo editarlo. Por suerte la editorial Hotel de las Ideas se interesó en el proyecto y pudo salir a la luz.

    ¿Cómo surgió la historia? ¿Cuál fue el camino para que se transformara de una idea a un libro?

    Quería que la historia fuera de ciencia ficción pero, más allá de eso, que también hablara de cosas más profundas y humanas. Pensé en una historia donde hubiera un monstruo, perseguido y temido por los humanos, pero al final resulta que los humanos son peores y más dañinos que el monstruo. Quería reflejar cómo la sociedad va contaminando la pureza de los niños y niñas, el abuso al que son expuestos desde chiquitos, a limitaciones, miedos, culpas, programaciones limitantes. Helena logra trascender y liberarse de eso a través del arte, el juego, el amor, la colaboración y la imaginación. A partir de esa idea fui construyendo la historia, escribía y dibujaba paralelamente, los textos y las imágenes se iban retroalimentando. Todo se produjo de manera más intuitiva, la historia se fue construyendo en el camino.

    También tuve en cuenta un mito que existe sobre el terremoto que ocurrió en Mendoza en 1985. Dicen que en el momento del terremoto se vieron destellos en la montaña, después se rumoreaban teorías de que había caído un ovni o un misil en la zona del dique Papagayos. Gendarmería valló la zona, inmediatamente aparecieron fuerzas militares de EEUU, todo eso generó suspicacias. Ese ambiente era perfecto para que fuera el contexto de mi historia.

    ¿Cuánto hay de autobiográfico en la historia?

    Creo que hay muchas cosas de mi infancia. Vivía y me refugiaba en mi mundo de fantasía. Dibujaba todo el día, usaba el arte y la imaginación para protegerme del mundo de los adultos, cargado de violencia, de adoctrinamiento social y religioso. En mis dibujos podía crear mi propio universo. Pasaba mucho tiempo en la naturaleza, explorando, inventando seres e historias, situaciones. En mi imaginación no había límites. Por eso la historia está ambientada en el año 1985, mi infancia transcurrió en esos años, se respira el clima de esa época. Todo el imaginario de películas de esa época están puestos en un entorno más mendocino. La historia transcurre en El Salto, un lugar que he visitado varias veces.

    Viniendo del campo de lo visual, ¿cómo te llevaste con la escritura?

    En la adolescencia escribía y leía mucho. Tengo muchos cuentos escritos de esa etapa, así que el ejercicio de escribir precariamente lo conozco. De todos modos, combinarlo con imágenes no es tan fácil como parece, corrés el riesgo de sobre explicar lo que ya se ve en el dibujo. Es difícil salir de uno mismo para ver si se entiende o no lo que se quiere decir. A veces los diálogos quedan forzados, ridículos o poco naturales. Le pasé el libro a amistades que me hicieron sugerencias que me ayudaron a contrastar con otra visión externa a mí. Así que a medida que avanzó el proyecto lo fui limpiando de textos hasta que quedó lo mínimo necesario que aporta pinceladas de información para complementar las imágenes, para que se entienda básicamente lo que está pasando en la historia. La narración es muy visual, se entiende casi sin leer, está cargada de simbología que está bueno no condicionarla a explicaciones textuales, prefiero que se perciba no tan racionalmente, sino de manera más subconsciente y sensorial, que cada uno genere su propia apreciación.

    Aunque el lanzamiento de la novela es muy reciente, ¿empezaste a trabajar en algún nuevo proyecto?

    Estoy trabajando para una muestra individual llamada Forestal, es una recopilación de ilustraciones, cómics, esculturas, intervenciones, murales, relacionados con la ecología, reflexiones sobre la interacción del ser humano con la naturaleza. Va a ser en el Anexo del Museo de Arte Moderno de Mendoza, situado en el Parque Central. Se inaugura el 29 de septiembre de este año.

    Federico Calandria presenta El salto de Helena este jueves 1 de septiembre en Mandrágora Galería (San Lorenzo 423 de Ciudad) a las 18 h. El artista estará presente firmando ejemplares mientras Alfonso musicaliza la tarde. Posteriormente la novela quedará disponible en el local para quien quiera adquirirla.