Este punto de encuentro en la Arístides es un lugar cálido, cercano y sin demasiadas pretensiones, donde lo importante es la charla, la compañía y el rato compartido. Esa sensación de “quedarse un rato más” es justamente lo que define al espacio: entrar, relajarse y dejar que la noche (o la sobremesa) fluya. Durante el mediodía, La Esquina funciona con un espíritu bien bodegonero. Hay menú ejecutivo y platos abundantes de esos que reconfortan, como la Mansa Carne (un blend de carne acompañado con malbec y servido con tortita mendocina) o la bondiola, entre otros clásicos bien nuestros.
Cuando cae la tarde, el lugar cambia de ritmo y se transforma en bar gastronómico. Aparecen los tragos, el happy hour de Tinto del 10 y una carta pensada para compartir: pizzas, hamburguesas y lomos con nombres que guiñan el ojo a la cultura futbolera argentina. Entre ellos, la pizza “La Dios” (homenaje a Diego Maradona), la hamburguesa Doble o Nada, o lomos como Qué te hacé, dedicado a Messi.