Chapas de Coria es uno de esos lugares con alma propia: un multiespacio donde la creatividad, la cocina al paso y la estética vitalista se encuentran. Detrás de sus puertas metálicas conviven una taller de talabartería artesanal y una cocina criolla sencilla pero honesta, con sándwiches a la parrilla, vinos de la región e infusiones para acompañar el momento. Este proyecto, que nació de forma espontánea en la pandemia como taller de cuero y diseño, creció hacia una propuesta donde el hospedaje de amigos, charlas largas y encuentros casuales se sienten tan naturales como el verde que rodea el lugar.
La vibra de Chapas de Coria es la de un refugio para quienes disfrutan lo auténtico: mesas bajo sombra, piezas de diseño propio, humo de parrilla que se mezcla con el aroma del mate y el murmullo de conversaciones al paso. Es un espacio para estar chill, charlar con quien aparece y descubrir productos únicos mientras compartís un almuerzo simple pero lleno de sabor. Un dato encantador: si pasás un fin de semana y ves el portón abierto, no dudes en entrar, la cocina suele prenderse para sándwiches y vinos, y muchas veces es justamente esa apertura espontánea la que termina marcando el corazón del lugar.