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Jero Páez: cuando Mendoza se convierte en territorio creativo

Hablamos con el atleta, artista y creador de contenido mendocino que mezcla disciplinas sin encasillarse en una. Este año concentra su energía en proyectos que fusionan MTB, creación de contenido y arte en diferentes formatos.

A sus 28 años, Jerónimo Páez ha logrado ser reconocido a nivel mundial como rider de mountain bike desde la provincia. No es un influencer en el sentido convencional del término, sino un atleta comunicador que ha transformado la montaña mendocina en su lienzo. Para él, cada proyecto es un acto de creación que mezcla su pasión por el ciclismo con múltiples facetas artísticas y narrativas. 

Jero no solo compite en MTB ubicándose entre el top 10 mundial, sino que ha construido algo más profundo: una filosofía que permea todo lo que hace y que lo define en su esencia misma.

¿Quién es Jero Páez?

La pregunta es más compleja de responder de lo que parece. Pero si tenemos que responderla en pocas palabras, podemos decir que es un profesional de mountain bike, instructor, artista visual, creador de contenido y dueño de su propia marca. Sin embargo, todas estas facetas funcionan como un organismo integrado donde cada una alimenta a las otras.

Jero ya estaba compitiendo a nivel internacional, cuando comenzó a documentar su vida a través de redes sociales. En sus videos relataba anécdotas mientras recorría diferentes lugares de Mendoza en bici. Esto hizo que sus redes empezaran a crecer exponencialmente. Con el tiempo llegaron los sponsor y el reconocimiento internacional cada vez más consolidado, pero algo más sucedió: la conciencia de que estaba generando un movimiento alrededor del ciclismo en Mendoza. 

La filosofía que lo define

Cuando hablamos con Jero, hay una palabra que constantemente reaparece en su discurso: orgánico. No es una casualidad, ya que lo orgánico es su principio rector. Se ve en cómo construye sus contenidos y también en cómo  es como artista: «Me costó mucho armar mi estilo. Nunca me gustó pintar la montaña porque es lo que veía todos los días. No quería quedarme con eso, entonces me puse a buscar la forma de tener un estilo orgánico, menos abstracto», explica sobre su evolución como artista visual.

En sus lienzos busca el detalle, la textura y la desprolijidad como forma de belleza. Usa pincel y aerosol, y en eso encuentra una conexión profunda con su experiencia en la bicicleta. «El aerosol me transmite la misma adrenalina que andar en bici, porque es como hacer un tatuaje: el trazo tiene que ser de una, tiene que ser perfecto», observa. 

Esta filosofía de lo orgánico trasciende el lienzo y permea todo lo que hace. Cuando prende la cámara para grabar contenido no usa equipos profesionales sofisticados ni realiza grandes ediciones: «Prendo la cámara y sale el audio así como sale. Eso mismo es lo que siempre traté de buscar en los dibujos que hago, con un solo color de fondo y mucho detalles, pero simple, que no requiera de muchos recursos», manifiesta. 

Para Jero el arte no se limita a pintar. «La parte artística no solo la manifiesto en la pintura,  también en los videos, los documentales, los viajes, las cosas que hacemos detrás de lo que es la pintura, la marca de ropa que diseñamos», declara. «Como siempre digo, soy un creador de contenido. Estoy todo el día maquinando». 

Uno de los grandes proyectos de este año: cinco bicis, cinco lienzos

Si 2025 fue un año yendo y viniendo (viajando, compitiendo, dando clases), este año es el de la concentración estratégica. Jerónimo ha aprendido por experiencia sobre los límites del tiempo y la energía creativa. Por eso decidió reducir la cantidad de viajes y competencias y enfocarse en otros proyectos. Uno de los que más lo entusiasma lo ha estado planteando durante unos años y fusiona todas sus facetas.

«Tengo cinco bicis en el año. Una para cada disciplina. De esas cinco bicis van a salir cinco lienzos, cinco lienzos de cuadros pintados», explica. En julio hará una muestra de arte en Andorra, en el museo de su sponsor de bicicletas, Commencal. Allí los lienzos y las bicis serán exhibidos como obras de arte. Todo esto será documentado por un filmmaker que lo seguirá durante el proceso: entrenando, pintando, compitiendo y finalmente presentando su arte. «Va a ser una muestra de arte donde los lienzos van a representar todas las experiencias que hice durante el año», afirma Páez.

Nepal y el proyecto con Kilian Bron

A finales de 2025, Jero vivió una experiencia transformadora en Nepal documentando una travesía de doce días junto al ciclista francés Kilian Bron. La experiencia los llevó a lugares extremos: llegaron a más de 5400 metros de altura y bajaron senderos impresionantes con paisajes extraordinarios. «Nepal me encantó porque es un lugar que nunca me imaginé conocer. Su cultura está muy poco contaminada de la globalización del mundo», destaca el joven mendocino. 

En febrero de este año, Kilian Bron viene a Mendoza. La idea es recorrer junto a Jero el Cerro Arco, Valle Hermoso, Uspallata, Penitentes, entre otros lugares, y hacer scouting para un futuro proyecto audiovisual. Y hay un detalle que resume la ambición: «El año que viene queremos subir el Aconcagua y tirarnos en la bici. Por eso viene Kilian, para ver si lo podemos subir. Ya tenemos todo más o menos gestionado».

RideCast: un podcast sobre la marcha

En enero de este año, el atleta mendocino lanzó su podcast RideCast, que consiste en charlar con invitados mientras andan en bicicleta, creando una experiencia multisensorial donde la conversación se desarrolla en movimiento. El primer invitado fue con Kilian en Nepal, el segundo saldrá con Bruno “la Joya Agro” y el tercero con Matías “Remi” Basoalto, psicólogo y director y cofundador de Oveja & Remi Studio. El próximo a grabar será con Juli Benedetti, ciclista profesional mendocina.

La idea es que los invitados no estén necesariamente vinculados al deporte. Lo que importa es que tengan «algo piola que charlar» y que puedan compartir mientras descienden por paisajes extraordinarios. 

Los desafíos que presenta la provincia

Cuando Jero habla sobre Mendoza en sus redes sociales, hay algo que se hace evidente: está invitando a la gente a conocerla desde una perspectiva única, generando una demanda de experiencias que antes no existía. Sin embargo, el creador de contenido también es realista sobre los desafíos que enfrenta la provincia para convertirse en un destino mundial de ciclismo de montaña: «En Mendoza hay poca pista. Si bien tenemos una montaña enorme, hermosa, hay poco acceso. Generalmente en otros lados tenés subidas en vehículo o telesilla. Acá tenemos mucha montaña pero se hace difícil el acceso».

Hay un vacío más profundo que identifica cuando analiza el futuro del ciclismo provincial: «Hay que formar y crear un poco más la cultura del deporte. Porque tenemos todas las posibilidades, pero faltan un par de años, recursos y cultura para que realmente sea internacional. A nivel geográfico tenemos todo.»

Pero las cosas están cambiando. Lo han llamado para asesorar la construcción de diferentes pistas, su hermano está armando una en 23 Ríos, y en El Roble está 220 Sports Park, que reúne wakeboard y bike. 

Los objetivos para este año

Este año está estructurado alrededor de objetivos claros pero no obsesivos: en marzo irá a Valparaíso a competir; en febrero recorrerá el sur de Chile con sus alumnos de la escuela de ciclismo; en junio viajará a Europa a competir; y en julio tendrá la exposición de arte en Andorra. Pero hay un cambio fundamental en su mentalidad sobre el éxito: «Hoy no quiero ser el número uno, sino mantenerme entre el top 10, pero enfocarme más en otras cosas. Me interesa más hacer buen contenido. Mantenerme en el top, pero disfrutando más de lo otro».

Un creador multidisciplinario

Jerónimo Páez no sólo crea contenido, también espacios, comunidades, arte, experiencias, desde y para Mendoza. Es un atleta y comunicador que ha entendido que contar su deporte es tan importante como practicarlo. 

Este año, mientras se prepara para sus próximos proyectos, Jero sigue creando de forma orgánica, invitando constantemente a otros a ver Mendoza como él la ve: hermosa, épica, y sobre todo, llena de posibilidades.

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