Viajar por las rutas de Mendoza no es solo manejar entre paisajes abiertos, montañas o viñedos. También es mirar de reojo la banquina y detectar ese carrito, esa mesa con productos apilados con el cartel de “casero”, o ese puesto que promete algo rico para comer sin bajarse del plan: comprar, ir “picoteando” en el auto y seguir camino hacia el destino elegido.

Las paradas ruteras no son una excepción, son parte de la cultura del viaje; quién no se ha frenado a comprar un sándwich de jamón crudo antes de llegar al Valle de Uco, unas empanadas rumbo al dique de Potrerillos o un pastelito para acompañar el mate rutero. En distintos caminos aparecen opciones para todos los gustos aunque todas comparten la misma lógica de frenar un rato, comprar para llevar y volver a la ruta comiendo rico.
Paradas ruteras que no fallan
Cada tramo tiene sus lugares favoritos y sus descubrimientos. Varios ya son clásicos para quienes transitan por allí seguido, otros aparecen casi como secretos que se recomiendan de boca en boca.
Si vas a Las Leñas, San Rafael o a Potre (por la Ruta 7) notarás que el Acceso Sur se convierte en un restaurante a cielo abierto, sobre todo cuando cambia su nombre a Ruta 40, a la altura de Perdriel.
Hay una opción que llama la atención, A las Brasas HDD, el foodtruck donde Mati arranca el fuego a las 9.30 hs. para que a la hora del mediodía el vacío “se corte solo”. Sus especialidades son dos, el sándwich de torta frita caliente para un desayuno de campeones, rellena de bondiola casera y queso pategrás, aceite de oliva y orégano; y el sándwich de vacío en pan francés, bien abundante, con condimentos caseros. Abre todos los días hasta las 16 hs.

Y si seguís camino al sur mendocino, sobre todo para darte una vuelta larga en moto o para ir a esquiar en invierno, en El Sosneado te esperan los mejores sándwiches de jamón crudo y queso, específicamente en el parador Jamón del Medio. Marcos, su creador, sirve desde hace años el mismo jamón y el queso de la zona; elabora él mismo el pan y ofrece colocarle pasta de aceitunas, tomates secos, salsas, aceite de oliva, ajíes en vinagre, manteca y/o rúcula. Francis Mallmann se para allí cada vez que pasa por la Ruta 40 KM 3000.
Al hablar de jamón crudo y ruta, también se viene a la mente (rápidamente) dos puestos más pero en zonas distintas así que se pueden probar todas. En la esquina de Cobos y Ruta 7 hay otro carrito, un blanco, el que recomendó -nada más ni nada menos- que el New York Times. En el mostrador se ve un pan casero gigante, el cual van rebanando cada vez que alguien pide uno para llevar. Las untan con aceite de oliva y ajo y las rellenan con varias fetas de jamón casero que van cortando en el momento. Tienen tamaño individual y uno extra grande para compartir. Edgardo y su familia reciben a todos los frenan allí con una gran sonrisa.
Y camino al Valle de Uco está la famosa camioneta verde, sobre la Ruta 40, con su cartel característico que dice, justamente, “jamón crudo”. Marcelo confiesa que el negocio familiar nacido hace casi 20 años no tiene nombre ni redes sociales pero sí, un muy buen boca en boca. Solo venden sándwiches en pan casero con aceite de oliva, patas o trozos por kilos del jamón que ellos mismos elaboran y eso basta para convertirse en la mejor parada rutera, cualquier día de la semana y fin de semana.
Ya que tomaste esa dirección, podés continuar hasta Los Chacayes (Ruta prov. 94 KM 13) y hacer una pausa en el foodtruck de Alpasión, que te espera al pie de la montaña. Su propuesta incluye cafetería y delicias pasteleras para acompañar; además de opciones variadas entre panes como sándwiches fríos y calientes o hamburguesas, acompañados de copas de vinos de sus propias líneas; y también empanadas con salsa criolla y choripanes. Abre todos los días, en la puerta de la bodega con lodge y glamping.

Otras coordenadas donde frenar
El dique de Potrerillos es uno de los destinos más visitados por todos los que vivimos en Mendoza y por todos los que vienen de visita, y más ahora en el verano aunque el agua esté bajita.
Si uno emprende el viaje por la Ruta prov. 82, en Las Compuertas, KM 21, está La Rosarina, el restó y take away de los churros rellenos de dulce de leche más ricos de todos, ideales para ir probando en el auto y acompañarlos con mates frente al dique. Sus lomitos completos en pan casero, con mucho queso derretido también son merecedores de una pausa en el andar. Se puede comer allí solo hay que llegar temprano o reservar, como ellos mismos aconsejan, porque las mesas se ocupan rápido.
Una vez que llegaste a la villa vas a tener varias opciones pero empezamos con Mother Focca, un espacio dedicado a las focaccias, en especial al sándwich de tapa de asado y mix de repollo y zanahoria rallada con vermut. Están en Bahía Bonita, Ruta 82 Perilago.
En la misma bahía aparece el wine truck & cocktails EnCopa bar, el spot para bajarte unos minutos y disfrutar los atardeceres, cuando ya venís pegando la vuelta de tu salida. La tabla de quesos y fiambres con pan casero se vuelve un complemento perfecto para los cócteles con vino y también los frutales.
Parador 1 es otro espacio donde detener el auto. Es un bar con musiquita y toda la onda para disfrutar durante el día, de viernes a domingo; tomar un clásico café con raspadita o tostado a la orilla del dique de Potre, no tiene precio; como así tampoco atacar a cualquier hora una burger de carne con provoleta ahumada, rúcula, cebolla caramelizada y panceta o un rico helado; siempre con vistas privilegiadas de la montaña. Está ubicado en Bahía Príncipe.
Palto es la fiambrería de montaña que te invita a degustar salames y quesos artesanales premium, para que piques o rellenes un sandwich; el Menduco es tremendo, al pan casero lo rellenan con salame de Colonia Caroya, queso holanda, pasta de aceitunas, aceite de oliva, tomate y orégano. Los encontras los sábados y domingos, de 9 a 18:30 hs, en RP82 KM 1096.
Cambiando de ubicación en el GPS, si vas hacia el este mendocino, San Luis o la costa argentina, encontrarás dos puestos para parar comprar algo rico y seguir. En Fray Luis Beltrán, específicamente la Axion de Maza y Lateral Sur Acceso Este, encontrás a Parada Sanguchera por Café San Juan, una iniciativa de la estación en colaboración con el chef Lelé Cristóbal. La recomendación es el prensado de pastrón, crocante y calentito por fuera y lleno de sabor por dentro aunque también puede pedirse de lomito y cheddar o jamón y queso.
Y en el ingreso a La Dormida (Ruta 7, KM 941) encontrás Saavedra, el parador rutero que resuelve tu antojo con sus empanadas de carne con masa de hojaldre, ideales para pedirlas, subirlas al auto y compartirlas entre todos los que van en viaje. Un lujo bien mendocino.
En Mendoza, comer en la ruta es más que una necesidad: es un ritual. Una excusa para estirar las piernas, charlar un rato, mirar el paisaje y seguir viaje con algo rico en la mano. Ya sea en un puesto de jamón crudo, un carrito de empanadas o una propuesta más nueva que se anima a romper con lo tradicional, estas paradas le suman sabor y memoria a cada recorrido. Porque muchas veces, lo que más se recuerda de un viaje empieza en la banquina.















