La montaña mendocina guarda historias que no siempre están escritas. Huellas de arrieros, pasos militares, relatos que se transmiten de boca en boca y sendas que, si no se caminan, se pierden. De esa intuición -y de una pasión profunda por andar la cordillera- nació el Sendero de Gran Recorrido de los Andes, un proyecto que propone recorrer Mendoza a pie, conectando paisajes, valles y culturas de montaña.
Con 550 kilómetros de extensión -450 km de senderos caminables y 100 km de rutas de enlace paisajísticas para automóviles-, esta travesía será el primer sendero de gran recorrido de Alta Montaña de Argentina, una iniciativa estratégica del Ente Mendoza Turismo (EMETUR), impulsada desde la experiencia concreta de un grupo de montañistas locales.

“Hoy no podemos creer que el proyecto esté en marcha. Se nos ocurrió unir los senderos ya existentes para ver si era viable la travesía entera, lo investigamos y lo logramos. Luego presentamos la idea, el Gobierno la aprobó y ahora se está haciendo”, comparte emocionado Juan “El Cónsul” Schiappa De Azevedo, andinista integrante del grupo de montaña local y suma: “Lo más mágico es que Los Libertadores seguimos siendo parte del plan”.
El Sendero de Gran Recorrido tiene un gran valor histórico, arqueológico, deportivo y paisajístico, colocando a Mendoza entre los senderos de grandes distancias, como es el Camino de Santiago (España) o los casos de Estados Unidos, del Cáucaso (Asia) y Suiza.
Una columna vertebral de naturaleza protegida

El sendero une dos extremos emblemáticos de la provincia: el Parque Provincial Aconcagua y el Paso Pehuenche (Malargüe), atravesando las cinco áreas naturales protegidas y reservas clave: Parques Provinciales Cordón del Plata y Tupungato, las Reservas Naturales Manzano–Portillo de Piuquenes y Laguna del Diamante, como así también la Reserva Hídrica Natural Laguna del Atuel.
A lo largo del camino que va de norte a sur, el recorrido atraviesa valles como el del Tupungato, el Alto Valle del Tunuyán, Santa Clara, Portillo Argentino y la Matancilla, además de conectar las cuencas hídricas, es decir, los ríos Mendoza, Tupungato, Tunuyán, Diamante, Atuel y Grande.

Más que un sendero, “es una oportunidad de crecimiento exponencial para desarrollar el senderismo y el trekking en la provincia”, destaca Marcelo Reynoso, Director de Desarrollo Turístico e Innovación del EMETUR.
A lo largo del Sendero de Gran Recorrido de los Andes, el paisaje no solo impacta por su belleza sino también por la historia que guarda. El trazado recupera antiguas huellas utilizadas por los pueblos originarios -con valiosas referencias arqueológicas-, caminos de arrieros que durante décadas sostuvieron el intercambio comercial con Chile y pasos estratégicos vinculados al Ejército Libertador de San Martín. Caminar este sendero es también una forma de leer la memoria de la cordillera.
En qué etapa está hoy el Sendero de Gran Recorrido de los Andes

El proyecto avanza paso a paso. Actualmente, se encuentra a mitad de camino, atravesando una etapa clave de estudios, relevamientos y planificación. Si los tiempos se cumplen, durante 2026 continuará el trabajo formal y de laboratorio, y la idea es que el sendero quede habilitado y homologado internacionalmente en 2027.
Durante 2025 se avanzó en tareas clave de marcación, construcción de cruces fluviales, instalación de tótems y señalética homologada internacional, “así cuando un senderista que camina por los Pirineos, llegue a Mendoza, encontrará las mismas formas de orientarse y el mismo idioma que hay en senderos de largas distancias”, explica el montañista Schiappa De Azevedo. También se realizó la primera recorrida técnica con científicos del CONICET (arqueólogos), especialistas en recursos naturales y personal del Ejército Argentino.
Ahora, en la segunda mitad de enero 2026, el equipo vuelve al terreno junto a paleontólogos y la patrulla de rescate, mientras se completan los estudios preliminares, el plan de contingencias y la Declaración de Impacto Ambiental, una evaluación del impacto ambiental del sendero.
Cinco tramos, cinco experiencias distintas

El Sendero de Gran Recorrido de los Andes está dividido naturalmente en cinco grandes tramos, cada uno con identidad propia, nivel de dificultad y tiempos estimados (cada uno demandará entre 5 y 9 días), permitiendo que cada caminante elija cómo y cuánto recorrer.
El tramo 1 es de Punta de Vacas a Tupungato (campo base del Volcán Tupungato); el 2, arranca desde Tupungato y llega a Tunuyán (refugio Real de la Cruz, a la altura del Manzano Histórico). “Los dos primeros tramos son de alta montaña, muy técnicos y exigentes, con alturas que superan los 4.700 metros. Es casi un desafío, hay que tener experiencia o contratar guía”, aclara «El Conde».
El tramo 3, va desde Tunuyán a la Laguna del Diamante (San Carlos); “funciona como una zona de transición; la cordillera central empieza a transformarse en montaña patagónica, con volcanes, arena volcánica, valles más amplios y abundante agua”, detalla.

Mientras que el tramo 4, comienza en San Carlos y termina en El Sosneado (San Rafael), y el último, el 5, comienza en El Sosneado y finaliza en el Valle Noble, la puerta de entrada al Paso Pehuenche en Malargüe. “Estos ya se acercan a la montaña patagónica, con menor altura, mayor presencia humana, puesteros y prácticas como la trashumancia; la vida está en cada valle”, precisa el andinista.
“La travesía completa demandará entre 35 y 40 días de caminata aunque el espíritu del proyecto es que cada persona pueda elegir su propia experiencia porque se pueden hacer solo algunos tramos y hasta adaptar logísticamente, accediendo en vehículo hasta ciertos puntos y caminando solo una parte del recorrido”, detalla el integrante del grupo Los Libertadores.
Cuando el sendero funcione plenamente como oferta turística, contará con servicios complementarios como son las mulas para transporte de equipo, zonas de acampe seguras y planificadas para el pernocte, y el sistemas de registro y control de ingreso y egreso de visitantes.
Este proyecto tiene una mirada que va más allá del presente y de hecho, Juan recuerdan un hito mendocino: “Cuando a Fernando Grajales padre y a otros ‘viejos locos’ se les ocurrió que el Aconcagua podía ser un atractivo turístico, los creían dementes. Hoy es una industria y un atractivo principal de la provincia. Pasaron 50 años desde esa ‘idea loca’”.

Y agrega: “Este proyecto puede llegar a ser otro Aconcagua. Con otras características, otro transitar, otras historias, pero puede transformarse en una nueva matriz de oferta turística de montaña”.
De esta manera, el Sendero de Gran Recorrido de los Andes no es solo una línea trazada en un mapa, es una invitación a caminar la cordillera con respeto, conciencia y tiempo. Un proyecto que mira al futuro pero que se apoya en la historia, en quienes conocen la montaña y en una forma de turismo que valora el paisaje sin consumirlo.





