En un plano donde las ausencias se transforman en presencia, un grupo de jóvenes cuida de las golondrinas de papel escritas con recuerdos y fragmentos de vida, las cuales son las encargadas de llevar la luz de la memoria colectiva. Aquí, el juego y la música se convierten en un arma de resiliencia. Cartas a la memoria recupera las voces de los estudiantes que soñaron con transformar la realidad y fueron víctimas de La Noche de los Lápices. Una obra que invita a tender un puente entre generaciones para mantener viva la memoria. Porque, mientras haya alguien dispuesto a leer, los lápices seguirán escribiendo.
