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L’art de vivre: cafés mendocinos de inspiración francesa

Desde pequeñas pâtisseries hasta elegantes salones de té, reunimos cinco espacios que encuentran inspiración en la tradición cafetera francesa y la reinterpretan desde lo mendocino.

Hay algo en las cafeterías francesas que las hace inconfundibles. La pastelería recién horneada, el café servido sin apuro y una pausa que se estira alrededor de la mesa forman parte de una tradición que hoy también puede encontrarse, con impronta propia, en distintos rincones de Mendoza.

Algunos recrean el espíritu de una pequeña pâtisserie de barrio; otros se distinguen por el rigor de su pastelería o por patios y jardines que invitan a quedarse un rato más. Si alguna vez soñaste con sentir un pedacito de Francia sin salir de la provincia, esta guía es para vos.

Brillat Savarin: el clásico sabor francés

Si tuviéramos que elegir una cafetería que represente el espíritu de la pastelería francesa, probablemente sería Brillat Savarin. Allí conviven clásicos como entremets, canelés, macarons, palets, brioches y viennoiserie, elaborados con un nivel de detalle que impresiona tanto por su estética como por su sabor.

Desde la apertura de su primera boutique, en 2012, Brillat se consolidó como un referente de la pâtisserie francesa en Mendoza. Su nombre, inspirado en el célebre gastrónomo Jean Anthelme Brillat-Savarin, no es casual: detrás de cada creación hay una búsqueda por la precisión, el rigor técnico y ese savoir-faire que distingue a la pastelería francesa.

La boutique de Ciudad mantiene ese espíritu de pastelería para llevar: ideal para entrar, elegir entre varias opciones y salir con un pequeño pedazo de Francia bajo el brazo. En Chacras de Coria, en cambio, la experiencia se expande. El jardín y el salón invitan a quedarse, y la carta suma desayunos, brunchs y propuestas saladas.

Brillat Savarin acercó la alta pastelería francesa a Mendoza. Mucho antes de que los macarons y entremets se popularizaran, ya formaban parte de su vitrina. Más de una década después, sigue siendo una parada obligada para quienes buscan el auténtico sabor francés.

Dónde: Av. Juan B. Justo 135 de Ciudad y en Darragueira 7035 de Chacras de Coria.

Café Gourmand: una pausa con acento parisino

Ubicado en una tranquila esquina de la Sexta Sección, este proyecto nacido entre amigos transmite, desde el primer momento, la sensación de estar en casa. Las mesas sobre la vereda, la calma del barrio y una atención cercana crean una atmósfera donde resulta fácil quedarse un rato más.

El nombre tampoco es casual. En francés, gourmand hace referencia a quien disfruta descubrir nuevos sabores y encuentra placer en la buena mesa. Esa filosofía se refleja en una carta breve, estacional y de elaboraciones diarias, donde conviven clásicos de la pastelería francesa como croissants y danesas, con postres que cambian según la temporada y la inspiración del equipo.

Café Gourmand también se convirtió en un espacio de encuentro. Sus pop-ups, colaboraciones con productores, cocineros y artistas locales reflejan esa manera tan francesa de entender la gastronomía: una excusa para reunirse, compartir y hacer de una comida un momento memorable.

Dónde: En Roque Sáenz Peña 600 de Ciudad.

Brunka: el oficio detrás de cada pieza

En Brunka, la inspiración francesa se expresa en el oficio. Detrás de cada croissant y cada pieza de pastelería hay horas de trabajo, técnica y respeto por los procesos, valores que guían el trabajo del pastelero Emmanuel Fernández.

La primera sucursal, ubicada en calle Alem 74, funciona como una ventana a ese universo. En el piso superior está la escuela de pastelería donde Emmanuel forma a nuevos profesionales y donde también nacen muchas de las elaboraciones que luego llegan a la vitrina.

La propuesta combina técnicas clásicas de la pastelería europea con ingredientes locales, como pistachos del Valle de Uco, dulce de leche, aceite de oliva y frutas de estación. El resultado son elaboraciones que dialogan con la tradición francesa desde una identidad mendocina.

Brunka también encontró un segundo hogar en Patio Lorenza, una casona centenaria de la Ciudad convertida en espacio de arte, cultura y gastronomía. Allí, un jardín arbolado invita a disfrutar el café y el brunch al aire libre, con la misma pastelería que convirtió a la marca en un referente de la ciudad.

Dónde: Alem 74, Ciudad de Mendoza.

Petit Patisserie: el lugar donde nació una marca

Basta cruzar la puerta para entender el universo de Petit Patisserie. Frases en francés sobre las paredes, una estética inspirada en las clásicas pâtisseries parisinas y un equipo cuya vestimenta completa una atmósfera que transporta, por un rato, a otro lugar. Pero el espacio tiene, además, un rasgo que la distingue: todo empezó ahí mismo.

La cafetería funciona en la casa donde creció su fundadora, María Belén Brunetti. Lo que alguna vez fue el hogar de sus abuelos, Mario y Lita, hoy alberga el café, el obrador donde se elabora la pastelería y un cálido salón para eventos. Recorrer Petit es descubrir cómo una marca pudo crecer sin dejar atrás el lugar donde todo empezó.

La propuesta gira alrededor del café de especialidad y la pastelería artesanal, con una marcada influencia francesa. Croissants, macarons y mini cakes son algunos de los protagonistas de una carta que se completa con una amplia selección de opciones dulces y saladas.

Un dato más: ofrecen catering para empresas, mesas dulces para eventos, desayunos y regalos gastronómicos. 

Dónde: San Martín 7898 de Luján de Cuyo.

La Casona: un café entre arte, diseño y pastelería francesa

Probablemente uno de los lugares más elegantes de Mendoza para tomar un café sea La Casona. Allí, cada detalle parece cuidadosamente elegido: la arquitectura, la luz que atraviesa los grandes ventanales, la paleta de colores, la vajilla y una pastelería que parece salida de una vitrine parisina. Todo ello es el resultado del trabajo de la artista plástica y diseñadora Melisa Millán.

La carta toma como referencia la tradición francesa de la viennoiserie y la pastelería de autor, a cargo de la jefa de Pastelería, Daiana Cantos. El café es de especialidad y cada detalle del servicio está cuidadosamente pensado. Es uno de esos lugares para disfrutar sin apuro: el salón, la música, la luz y la atención invitan a quedarse un rato más.

La vitrina habla por sí sola. Cada pieza está trabajada con un nivel de detalle que hace difícil elegir solo una. Pero detrás de esa estética hay también técnica y sabor. Entre nuestros favoritos estuvieron el Origami de chocolate velvet y Sueño de limón, mientras que opciones saladas como el bagel de trucha y el tostón con palta y huevo demostraron que la cocina alcanza el mismo nivel de precisión que la pastelería.

Dónde: Bodega Los Toneles – Acceso Este Lteral Norte 1360, Guaymallén, Mendoza.

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