Este mendocino comenzó un largo camino que lo llevó a ser el encargado del restaurant la famosa bodega uruguaya Garzón, de la que Francis Mallmann es embajador y director culinario. Aquí se animó a abrir una vermutería con tapeo que es un éxito. 

    Ricki Motta tiene 34 años y ya es una marca registrada, porque ha recorrido un largo camino que comenzó cuando aún era adolescente y abarcó viajes, cocinas de todo el mundo, caterings y mucho aprendizaje.

    Egresado de la escuela Islas Malvinas en Gastronomía y Alta Cocina, hoy es el cocinero encargado del restaurante de bodega Garzón en Uruguay, uno de los sitios más reconocidos del mundo al que acuden «celebrities» para probar los platos de la casa.

    Instalado en Uruguay, donde no deja de cosechar elogios, Ricki siempre vuelve a su tierra. Este verano desembarcó en Mendoza para dejar su sello en época de Vendimia, cuando la ciudad se viste de fiesta: La Central Vermutería, un nuevo espacio que abrió con seis amigos y que recupera el ritual de vermut, el tapeo y una generosa carta gastronómica.

    «En La Central hay excelentes chefs, que son Paula Villegas y Consuelo Ansaldi», cuenta Motta, que organizó un pop up la primera semana de marzo que agotó sus entradas en horas y que, como Mallmann, es un gran maestro que cocina codo a codo con jóvenes como Paula y Consuelo.

    Su secreto, asegura, es trabajar con productos nobles, naturales y de estación; y la honestidad y el amor a la hora de preparar los platos. No le importan el calor, el tamaño de las cocinas ni las exigencias. Él cocina al aire libre, en espacios cerrados, codo a codo con los equipos a los que regala su experiencia.

    «En Mendoza trabajo con frutas y verduras de estación, con productos de nuestra tierra, con productores nuestros que están haciendo cosas maravillosas», afirma este mendocino, quien alguna vez dijo que no pierde sus raíces cuyanas pero «en maceta», porque su curiosidad infinita lo lleva a estar en constante movimiento.

    Un largo camino

    Ricki comenzó a trabajar muy joven y a los 22 años probó con un restaurante en la Alameda. Además hizo pasantías en 1884 deFrancis Mallmann y siguió con viajes de los que tomó lo mejor de cada gastronomía.

    Viajó cocinando y nunca dejó de cocinar: estuvo en las ciudades holandesas de  Amsterdam Utrecht, Rotterdam y  Wassenaar, pasó por Alemania, Dinanamarca y Francia, conoció castillos, bares, restaurantes y chefs; y finalmente volvió a su Mendoza natal.

    Mallmann no se había olvidado de Ricki, de su talento y su pasión por el trabajo. De inmediato lo convocó para ser parte del equipo del chef Diego Salvador en Siete Fuegos de The Vines, en el Valle de Uco, elegido entre los mejores resorts del mundo por el Readers Choice Awards 2020 de la revista Condé Nast Traveler.

    «Mallmann ha sido muy generoso», recuerda Ricki, quien intenta derramar esa generosidad en cocineros más jóvenes que ya llevan su sello y lo dejan en la vermutería en pleno centro mendocino.

    En Uruguay lo definen como «innovador» y presentan su propuesta de Garzón como «una propuesta gastronómica para degustarla y disfrutarla sin prisa».

    Ricki ha llegado incluso a la CNN, donde enseñó en un video cómo hacer un bife simple, rico, tierno y sin demasiados condimentos ni rebusques. Quienes han comido su «bistec» de Garzón aseguran que es el más rico del mundo. Él afirmó en CNN que es vuelta y vuelta y un chorrito de oliva. Nada más.

    No hace falta viajar a Uruguay para conocer a este cocinero. Algunos ya tuvieron el privilegio de comer sus delicias en Siete Fuegos. Pero ahora podrán visitar la «casa del vermut», en Mitre y San Lorenzo. Cada tapa lleva la huella de Ricki, el viajero, el mendocino que pasó de alumno a maestro, formador y precursor.

    Fotos: Inmendoza.com