El consumo de este fruto seco creció en los últimos años en Argentina. Conocé la tendencia culinaria que no deja de conquistar a los mendocinos.

    De color verde brillante, riquísimo, nutritivo y lleno de propiedades, el pistacho es un fruto seco originario de Asia menor y Asia Occidental que hoy es furor en la gastronomía de todo el mundo. Tiene cada vez más adeptos y consumidores y forma parte de las recetas de muchos chefs.

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    En Argentina su producción no para de crecer. Actualmente en el país hay más de 3.000 hectáreas cultivadas de alfóncigos. Al darse bien en zonas desérticas, frías en invierno y cálidas en verano, Mendoza es terreno ideal para su producción. En los últimos cinco años su cultivo se multiplicó por 10, situando a la provincia como la segunda productora del llamado «oro verde».

    Al pistacho se le atribuyen múltiples propiedades saludables: ayuda a regular el estrés y es un gran aliado contra el colesterol y la presión arterial. Posee una gran cantidad de hierro, y sus vitaminas E, B2 y B6 son buenas para el estado de ánimo. Contienen calcio, magnesio y potasio y cada grano está repleto de fibra y antioxidantes.

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    Su sabor es muy particular y eso lo diferencia de cualquier otro fruto seco. Originalmente es dulce y delicado, pero lo más común es encontrarlo en su versión tostada y salada, lo cual incrementa su gusto.

    Esa versatilidad lo convierte en el ingrediente perfecto para todo tipo de preparaciones culinarias. Es un clásico en helados, pastelería y repostería, aunque de manera cada vez más frecuente se convierte en el ingrediente estrella de preparaciones saladas porque enriquece los platos no solo en sabor, sino en textura.

    El boom del pistacho en la gastronomía no para de crecer y Mendoza no se queda atrás. Si sos amante de este fruto seco anotá estas direcciones para tus próximas visitas.

    Perlitas gastronómicas imperdibles

    Cremoso de chocolate blanco

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    Se trata de una crema de chocolate blanco y limón en una masa quebrada de cacao amargo, terminado con red velvet y pistachos. Tiene una textura crocante y es irresistible. Lo podés probar en cualquier sucursal de Bröd Bakery.

    El mejor sándiwch de campo

    Rincón Gieco

    En Rincón Gieco (Guardia Vieja 1507, Vistalba) encontrás un sándwich con queso gratinado, mortadela con pistachos y tomate, condimentado con aceite de oliva y orégano. Ideal para acompañar con una copa de Petit Verdot Special Edition, vino de la casa.

    Alfajores y brownies con pistacho

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    En Esmeralda (Paso de los Andes 1005, Ciudad) hay dos productos estrella. Por un lado, los alfajores de pistacho, elaborados con masa quebrada de pistachos, rellena de ganache de chocolate blanco, doble corona de dulce de leche y un topping de pistachos, almendras y nueces caramelizadas. Por otro, una reversión del clásico brownie (foto de portada) que va con dicho fruto seco y con chocolate de especialidad al 71%.

    El postre con un toquecito de oro verde

    La Central

    El postre perfecto está hecho con una base de galleta elaborada con chocolate al 70%, harina de avena, sal, cacao, leche de almendras y chía hidratada que se sirve caliente. Va con una bocha de helado de chocolate blanco vegano y se le suma jalea de frutos rojos y un baño de pistachos salados. El balance perfecto entre frío, caliente, dulce, ácido y salado. No te quedes sin probarlo en La Central Vermutería (Av. Bartolomé Mitre 794, Ciudad).

    Los helados imperdibles

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    Por último, el puesto número 1 del mejor helado de pistacho mendocino se disputa entre dos clásicos locales: Famiglia Perin, la primera heladería local en elaborar este sabor, que cuenta con dos opciones: una con pistachos de nuestro país y otra con una variedad que llega desde Italia; y Helados de Chacras, con su producto artesanal de primera calidad.

    ¿Ya los probaste? ¿Cuál es tu preferido?