Ir de tapas no significa ir a comer solamente bruschettas con palta y huevo revuelto o tomatitos confitados ni tostones con jamón crudo y rúcula. Se trata de una costumbre gastronómica típica de España que ha llegado a numerosos  países para quedarse. 

    Sin dudarlo, una de las cosas más lindas es ir a tomar una cerveza bien fría o un cóctel refrescante a tu bar predilecto. Y qué mejor si esa bebida viene junto a pequeños bocados que amenicen el momento. Ahí la fórmula es perfecta, aunque todavía muchos mendocinos no eligen las tapas por no conocer bien la propuesta.

    La tapa es una especialidad española, una ración o refrigerio de tamaño pequeño que puede acompañar a una bebida generalmente alcohólica y que viene muy bien para disfrutar de un happy hour con amigos.

    Ir de bar en bar en búsqueda de estos aperitivos y bocaditos es el famoso tapeo y se dice que el origen de esta forma de picoteo nació para evitar la borrachera de quienes iban un rato a cada bar.

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    Las tapas muchas veces se comen de pie junto a la barra o se ordenan diferentes para probar diversidad. Y es que hay de todo tipo de platos: tortilla de papas, albóndigas de carne o falafel, chop suei, mini hamburguesas, cazuelas de arroz y de pastas, las papas bravas, ensaladitas frescas, ceviche, alitas de pollo, pinchos de carne, mix de quesos y fiambres y también las bruschettas o tostadas con distintos ingredientes por encima, solo por nombrar algunos.

    La lista de opciones podría seguir porque las tapas son platos en miniatura para el comensal que dice no tener mucha hambre como para un principal o para el que no quiere gastar mucho. Son ideales para el momento de la espera de los demás integrantes del grupo y también, son perfectas para quienes disfrutan probar de todo pero poquito.

    ¿Y vos, sos uno de los tantos fanáticos de este consumo itinerante?

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    Historia de la tapa

    Según la tradición popular, el nacimiento de las tapas se remonta a la Edad Media, cuando los Reyes Católicos viajaron a Cádiz e hicieron una parada en la mitad del camino para comer algo y así reponer fuerzas.

    Ingresaron a un local de la Isla de León (hoy San Fernando) en el que habían muchas moscas y a Fernando II no le gustó la situación por lo que le pidió al dueño de la taberna una feta de encurtido para tapar su copa de vino.

    Y la leyenda revela que el tabernero le sirvió un trozo de queso diciendo: «Aquí tiene su tapa majestad». Desde ese momento, todas las fondas incorporaron esa peculiar forma de evitar que los insectos naufraguen en las bebidas.

    Eso se suma a otras voces que dicen que el Rey Alfonso X El Sabio dispuso que no se sirviera en los mesones castellanos ninguna bebida que no fuera acompañada de algún bocado para así evitar que el alcohol se subiera a la cabeza de manera rápida.

    Por entonces las tapas consistían solamente en una feta de jamón o de queso que se ponían sobre el vaso para taparlo y luego comerla con pan.

    En la actualidad se celebra anualmente el Día Mundial de la Tapa, el tercer jueves de junio esta deidad de la gastronomía española es ofrecida en sus más diversos sabores y maridajes. Es una jornada que tiene por objetivo la promoción turística y la puesta en valor de la tapa.