Irreverente, impredecible, vanguardista, divertida e incansable creadora, Minujin es además una entretenida conferencista de su propia historia. En Mendoza habló de todo.

Esta vez el happening o la performance fue la propia Marta Minujin. En una charla ágil con invitados especiales para celebrar el aniversario de Arteh, la galería de Hipercerámico, la artista y su interlocutora hicieron un repaso por los acontecimientos que la destacaron durante toda su trayectoria, con imágenes proyectadas como telón de fondo del living escenográfico.

Desde La Destrucción en un terreno vacío en el Impasse Ronsin (su primer happening realizado en París, donde un grupo de artistas queman colchones) hasta el Partenón de libros que levantó en 2017 en Kassel (Alemania) con 100.000 títulos prohibidos de todo el mundo, Minujin entretuvo a la audiencia provocando risas y aplausos en más de una ocasión.

Fiel a su estilo psicodélico, sobre el final, expuso sus últimas creaciones: pinturas flúor que adquieren movimiento, también la serie Ventanas que cuentan historias, rostros ornamentados con venecitas, uno de ellos adquirido por Hipercerámico.

De sus proyectos futuros explicó que trabaja en El  laberinto del minotauro, La Catedral de pensamiento vacío y Las pelotas de fútbol de dulce de leche.

Minujin, una vanguardista usando siempre la acción, infinidad de elementos y herramientas tecnológicas para crear, no dudó en afirmar que hoy el arte es increíble. «La gente puede elegir todo y tener todo sin tener nada, eso te lo da la realidad virtual. Es un mundo fantástico que yo siempre imaginé pero nunca pensé que lo iba a vivir».

«El arte es sublime, está por encima de todo, de la psicología, de la política, de la sociología, de la filosofía. Somos seres creativos, Instagram ha ganado posiciones impensadas pero lamentablemente ya se convirtió en una plataforma de publicidad. El celular es un aparato maravilloso. Creo que la gente es más feliz ahora porque vivimos en una época fantástica».

Durante una breve rueda de prensa le propusimos imaginar una solución creativa para los conflictos políticos que vive Latinoamérica, tal como hizo con Andy Warhol pagando la deuda externa argentina con choclos, o el pago de la deuda externa griega con aceitunas a Angela Merkel.

«Haría una nube gigantesca de color fluorescente que al mirarla la gente que tiene violencia quedara paralizada de color, o haría un arco iris brutal porque los colores hacen bien, sobre todo los colores de la naturaleza», improvisó.

Sobre las relaciones afectivas confesó: «es más fuerte mi relación con el arte que cualquier relación humana. Siempre estuve con el mismo hombre porque he logrado mantener las emociones y las relaciones en un lugar que está en un plano distinto de lo que me sucede con el arte. Mi cabeza piensa nada más que en arte».

¿Y qué piensa Marta Minujin de Marta Minujin?

Que soy un genio, siempre lo pensé. Tengo una locura especial como la que tenían Dalí, Van Gogh y Alberto Greco, se trata de seguir impertérrito ante cualquier accidente y seguir creando con cualquier cosa.

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Pablo Donna