Una alternativa amplia de disfrute persigue este programa que incluye una clase de yoga integral seguido de una degustación compartida.

Las bodegas de Mendoza son una gran fuente de inspiración a la hora de generar ideas y propuestas que atraigan a mendocinos y turistas. Los restaurantes de gastronomía sobresaliente en paisajes maravillosos, las cabalgatas y los paseos en bicicleta entre los viñedos, son algunas de las posibilidades para conectarse con la naturaleza y la cuna de la industria enológica.

Los Caminos del Vino ofrecen alternativas para todos los gustos: ciclos de música clásica, rally, golf, tango, cine, maratón y hasta recorridos en Citröen antiguos. La última novedad viene de la mano de la comunicadora Alejandra Navarría y los cupos para lo que hace no tardan en agotarse: Yoga por los Caminos del Vino propone un encuentro introspectivo en conexión con los otros, el entorno y el encanto de compartir una copa.

Las clases matutinas de los sábados están a cargo de la profesora Claudina Teruel y en esta primera edición, el valor de la entrada ($100) es a beneficio de FundaFem. «La dinámica es similar en todos los casos y la propuesta se traslada a distintas bodegas. En un espacio verde del lugar, que pueden ser jardines o viñedos, hacemos una entrada en calor, un momento de contacto interior a través de la respiración y las asanas o posturas de yoga integral, que permiten que todo el mundo pueda realizarlas», explica Alejandra, que además de ser periodista especializada en vinos y gastronomía, cursa actualmente el instructorado de esta práctica milenaria.

«Para el 2019 hay muchas bodegas interesadas en darle continuidad al proyecto y la idea es que Yoga por los Caminos del Vino se repita en marzo y abril con la edición otoño, y en octubre y noviembre durante la primavera. Quiero replicar esto en otras provincias vitivinícolas y de acuerdo a la época, realizarlo en el exterior o el interior de las bodegas», adelanta Navarría, quien sostiene que de este programa enoturístico se desprende la posibilidad de que las casas vitivinícolas ofrezcan este servicio más allá del ciclo.

Este desarrollo itinerante, que promueve la búsqueda del bienestar y un consumo moderado de vino, comenzó en Bodega Chandon y ya pasó por Casa Vigil y Bodega Bressia.  «Mediante la asociación de ambos universos buscamos brindar una alternativa cultural, turística, espiritual y deportiva que permita tener una experiencia saludable y beneficiosa, avalada por las probadas propiedades del vino como por las favorables cualidades del yoga», apunta su mentora.

La edición Primavera 2018 del ciclo continuará en Bodega Santa Julia (10 de noviembre); Reserva Villavicencio (17 de noviembre); Bodega Dante Robino (24 de noviembre); Club Tapiz (1 de diciembre) y Bodega Lagarde (8 de diciembre). Todas las clases de noviembre tienen los cupos agotados. Para las clases de diciembre reservar lugar  aquí

 

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