Julián y Martín Caleau son hermanos. Ambos practican slackline y el highline como una filosofía de vida; desde “el aire” fueron parte de la inauguración de la nueva Avenida Corrientes en Buenos Aires. Nos cuentan cómo fue su experiencia.

Valientes, arriesgados y con toda la frescura de la juventud, Julián y Martín Caleau comparten el mismo hobbie, el “slackline” y el “highline”. Ambos deportes son de equilibrio, se camina hacia adelante y atrás sobre una cuerda que se tensa de lado a lado, uno es de altura el otro no. «En un principio me llamó la atención por lo desafiante, a simple vista era tan fácil cómo mantener el equilibrio. Cuando me metí un poco más en el slackline descubrí que había un mundo dentro de la disciplina, y que se podía hacer en entornos increíbles en la naturaleza, y a gran altura, lo que se conoce como highline y lo que practico hoy en día», nos cuenta Julián, el mayor de ellos.

¿Qué se siente “caminar sobre la cuerda floja”?

JC: Caminar en la cinta me da sensaciones muy fuertes; más aún cuando camino sobre el vacío. Te hace sentir lo importante que es estar en el momento presente y lo lindo que es desafiarse a uno mismo y enfrentar tus miedos. Cuando se logra disfrutar y estar relajado en la altura, sentís libertad absoluta, como si volaras por el aire.

MC: Caminar sobre la cinta es una sensación única, ya qué hay que estar en un estado de concentración completa y muy consciente de todo el cuerpo.  

Más allá de la habilidad física, hay que tener cierta habilidad mental, ¿cómo se logra esto?

JC: Para poder caminar en la cinta, y sobre todo en altura, hay que poder dominar la mente (que siente que todo lo que estamos haciendo está mal). Quizás el mayor bloqueo para la mayoría de la gente viene por este lado, y no por la habilidad física. Lo mejor para lograr cierta habilidad mental es la constancia y el hacerse amigo de la altura, buscar que se vuelva algo natural. Algunos ejercicios de respiración, meditación o yoga pueden ser de gran ayuda.

MC: La habilidad mental es algo muy importante y difícil de conseguir, en especial para la disciplina que practicamos nosotros. Para lograr concentración, lo mejor es entrenarla arriba de la cinta. Mientras más tiempo pasas sobre ella, más se adapta la cabeza.

¿Cómo se ejercita la mente, y cómo el cuerpo?

JC: La mejor manera de ejercitar el cuerpo y la mente es con la constancia, arriba de la cinta. Hay algunas actividades que se complementan muy bien para la práctica del slackline como la escalada o el yoga (disciplinas en donde la conciencia corporal y mental son muy importantes). En lo personal, me entreno yendo al parque o a la montaña la mayor cantidad de días posible y haciendo yoga dos veces por semana.

MC: Se ejercitan de manera muy parecida. Lo bueno que tiene el deporte es que no hay que entrenar específicamente algo, con solo ir a jugar un rato al parque o a la montaña ya estás entrenando el cuerpo y la mente. La mente igual se puede entrenar con actividades complementarias como la meditación o el yoga.

¿Cómo fue la experiencia de caminar en el aire, en pleno Buenos Aires?

El deporte es relativamente nuevo y la comunidad Argentina de Highline no es tan grande y estamos muy conectados. Fue una experiencia única durante la inauguración de la nueva Avenida Corrientes, en cuanto al montaje de las cintas y el caminar en un contexto muy distinto al que estamos acostumbrados. Caminar sobre la ciudad y su caos, arriba de más de 180.000 personas fue algo que nunca imaginamos. Nos pareció muy lindo que la gente pueda conocer y vernos hacer lo que tanto nos gusta e interactuar con ellos.

¿Son distintas sensaciones las de “caminar en la cuerda” en la naturaleza o en la ciudad?

Son muy distintas. La naturaleza te da algo único que nos permite conectarnos más con el presente, el ambiente y con nosotros mismos. Cada paisaje tiene algo mágico y hermoso, y te hace sentir mayor inmensidad. La ciudad y su caos por otro lado son un desafío, poder concentrarnos entre tantos estímulos no es fácil, pero tiene algo en especial que es la interacción con la gente y el poder mostrarle a los demás lo que tanto nos gusta, que por lo general llama mucho la atención.

Los hermanos practican arriba de la cinta durante la semana en el Prado Español del Parque Gral. San Martín con el Club de Slackline Mendoza.

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