Te contamos dónde podés hacer ascensos sin la necesidad de ir a la montaña ni de tener un equipo completo. Eso sí, el casco siempre debe ir con vos.

    Si hay algo que caracteriza a Mendoza son sus montañas, sus picos altos, sus senderos más tranquilos, sus cerros cercanos a la Ciudad y todas las disciplinas que se pueden practicar en ellos.

    La escalada en roca es una de las tentaciones más fuertes pero antes de llegar a ese nivel, te proponemos conocer los sitios citadinos con palestras en las que podrás descubrir este deporte apasionante, practicarlo con todas las seguridades necesarias y perfeccionar técnicas bajo la mirada de guías.

    Paredes empinadas con piedras  coloridas sobresalientes (presas) decoran algunos gimnasios y espacios indoors dedicados a la ascensión. Las cuerdas cuelgan desde el techo, listas para engancharse en el arnés de quienes se animen a subir usando su fuerza, concentración y elasticidad.

    No se necesita ropa especial para comenzar, solo un casco que proteja en caso de cualquier contratiempo. Las pedulas (zapatillas de escalada), arnés, soga y mosquetones serán tus aliados cuando escales en roca. Además de un compañero que será quien te sostenga con la soga desde la base para resguardar tu vida.

    Estos muros artificiales permiten realizar circuitos de distintas complejidades para probar algo nuevo, descubrir un hobbie, quizá, o entrenar y hasta compartir un momento con amigos.

    También podés practicar boulder, una modalidad en la que se escalan bloques de roca o paredes bajas, de 8 metros como máximo. Se hace de costado y subiendo muy poca altura. Es un ejercicio complejo que requiere el trabajo de todos los músculos del cuerpo y de extrema concentración.

    Es una actividad que la practican chicos y grandes y que ha crecido  en el último tiempo. En el Gran Mendoza hay varios sitios donde escalar en paredes artificiales.

    Club Andinista Mendoza (Guaymallén)

    Este club de 86 años de actividad cuenta con una palestra indoor, con más de 13 metros de altura para la práctica de escalada. Además tiene una escuela que inicia a jóvenes (desde los 7 años) en el deporte; las clases son regulares con salida a la montaña para aplicar lo aprendido. Dirección: Fray Luis Beltrán 357, San José, Guaymallén. Teléfono: 261-2648638. Mail: [email protected]  Web

    El Muro (Godoy Cruz)

    Trabajan con muro libre, sin profesores, para gente con experiencia, además de clases grupales de nivel inicial para personas sin experiencia. Dan cursos, talleres y clases para niños. Dirección: Perito Moreno 429, Godoy Cruz. Teléfono: 261-4704102. Instagram

    Mendoza Tenis Club (Parque San Martín)

    En este club se encuentra uno de los mejores trepódromos o palestras en el que se puede ir a practicar, tomar cursos, clases iniciales para todas las edades y hacer escalada libre. Dirección: Av. Boulogne Sur Mer 520. Web Teléfonos: 261-5581217 o 261-5939674

    Octopus Escalada (Godoy Cruz)

    Gimnasio de escalada deportiva y sala de boulder⁣ además de coaching con entrenadores certificados⁣, capacitación y concientización.⁣ Dirección: Hernandarias 598 – 500, Godoy Cruz⁣⁣. Teléfono: 261-6630757. Instagram

    Y si tus ganas te llevan a escalar en roca, encontrarás varias rutas o sitios propicios pero la «meca de la escalada es el Arenales, en Tunuyán, cerca del Manzano que requiere tomarse varios días», nos comenta la escaladora aficionada Roxy Sarubbi.

    «El Escarabajo, la Quebrada del Picaflor o Puesto el Sol son otros lugares con dificultades diferentes. Agua de las Avispas es un lugar escuela», señala y a la vez nos cuenta que en el CAM hay «topos» o mapas donde figura cómo llegar a las zonas, qué vías hay y el grado de dificultad que tienen.

    «Hay muchas personas que compran cuerda, ven un tutorial y se manda a montaña y eso es pésimo porque hay un muchas de medidas de seguridad que se necesitan saber y tener en cuenta. Es un deporte extremo y de riesgo, mi recomendación es acercarse a algunos de estos muros y tomar clases».

    Roxy llegó al mundo de la escalada hace unos 15 años, «empecé de grande» dice entre risas. A ella le encantó la actividad porque le gusta jugar: «Siempre he sido curiosa y me ha gustado jugar con las habilidades y con uno mismo. Escalar es como una meditación en movimiento ya que se está en el aquí y ahora; es una forma de vida sobre todo por la gran familia que se forma con los demás escaladores».

    Fotos: Redes sociales de los lugares de escalada