Es la chef de eventos de Park Hyatt Mendoza y quien está detrás de cada receta que recibe a los invitados cuando los eventos tienen lugar

Nació y vivió en Buenos Aires y a los 4 años volvió junto a su familia a Mendoza, de donde partieron cuando su padre quedó sin trabajo y a donde volvieron cuando el clima parecía tornarse más calmo. El primer recuerdo que Montserrat Martiarena tiene en la cocina es junto a su madre jugando a picar cáscaras de verduras y a ser conductora de televisión. Sobre la mesada, la pequeña explicaba el paso a paso a un público imaginario. «También en unas vacaciones en Las Leñas me acuerdo que estuve en una clase de Francis Mallmann, a los 7 u 8 años», apunta.

Estudió en la Escuela Islas Malvinas, colaboró un tiempo con Matías Podestá y a poco de recibirse ingresó a Park Hyatt Mendoza, donde trabaja desde hace 15 años. Del intercambio y la visita de reconocidos chefs que han pasado y lo hacen por el hotel, reconoce una influencia permanente y enriquecedora. Le gustan las ideas de Jamie Oliver, rescata la excentricidad de Mallmann y entiende que a la hora del proceso creativo interviene su curiosidad, lo aprendido, la investigación y no perder de vista a qué público se dirige.

Monserrat Martiariena

–¿Qué te gustaba de la cocina cuando eras chica?

–A una de mis abuelas le encantaba recibir invitados en su casa, poner la mesa y esas cosas. Creo que a mí siempre me gustó eso, que más que cocinar pasaba por atender, reunir y disfrutar del momento. Antes de empezar Cocina estudié dos años Economía, pero definitivamente no era lo mío. Mi papá es un genio de la parrilla y para él cualquier excusa es buena para esperarte con un asado. Mi mamá también cocina muy bien; recuerdo que de chica hacía la pascualina casera y hojaldrada, no sé en qué momento con cinco hijos que criar.

–Y en tu caso, en reuniones familiares, ¿sos de cocinar?

–No tanto y tampoco lo disfruto cuando se trata de muchas personas. Estoy acostumbrada a la cocina del hotel, al equipo de trabajo y a la estructura armada donde tengo el ingrediente que quiero. En mi casa, en el día a día, sí cocino 100%.

–¿Qué recorrido hiciste antes de ser la chef de eventos de Hyatt?

–Fui ayudante de cocina, commis chef, chef de partie, sous chef y chef de eventos. Cada vez que hay un evento en el hotel, ya sea corporativo, social o ciclos que surgen desde aquí, estoy a cargo de coordinar la parte gastronómica, como sucedió en el «Cook & Jazz» junto a Nadia Harón hace poco, en el Masters of Food & Wine, en Vendimia, por mencionar algunos.

Monserrat Martiarena

–¿Sos libre a la hora de crear la propuesta para los eventos?

–Depende mucho del evento. A veces pasa por lo sofisticado, en otros casos por propuestas más sencillas, pero siempre hay lugar para darle el aporte personal. Nuestro día a día nunca es el mismo y eso hace que incluir mis ocurrencias sea posible en algún momento. Hay muchos pasos previos antes de que una preparación llegue al invitado, mucha organización. En mi caso, además de mi búsqueda por expresar algo tengo en cuenta que hay un equipo y que por lo tanto es preciso ser práctico. Cada área de Hyatt tiene su chef: Quique Palacios en Bistró, Cristian Nieva en Grill Q y Walter Godoy en pastelería.

–¿Cómo ves la gastronomía actual en Mendoza?

–Desde que empecé hasta hoy, ha cambiado muchísimo, como también los productos a los que podemos acceder. Hace 15 años era imposible encontrar en una verdulería cilantro o jengibre, por ejemplo, y hoy en día además de los ingredientes se suma la calidad de los chefs locales y de otros lugares que llegan a Mendoza a hacer su aporte.

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