El mendocino Maximiliano Benítez le da vida al personaje que resultó ser la drag más popular del país. Conocimos su mundo «exagerado» de maquillaje, vestuario y color.

    Así como un pintor realiza un cuadro y un escultor, una escultura, Maximiliano Benitez se convierte en Max Drag, el personaje que creó hace más de 15 años para un concurso en Queen Disco y con el que logró el premio a «la reina de la popularidad argentina» en el concurso nacional titulado «Gran Hermano Drag».

    Max participó del reality virtual para que su arte no muriera en pandemia ya que sus shows en la disco ubicada en Dorrego están en stand by. «Me propusieron participar, dije que sí y cuando quise acordar estaba en la final», nos dijo en charla exclusiva.

    Maxi nos abrió las puertas de su mundo artístico mientras su amigo y peluquero le retocaba sus rastas para así lucir siempre perfecto en los show -hoy virtuales- y en su propio «supermercadito» ubicado en Godoy Cruz.

    Reparte su tiempo entre sus trabajos y revela que es el mismo siempre, arriba o abajo de los escenarios. Su alegría, predisposición y compañerismo la contagia con o sin tacones. «Soy muy divertido, es mi forma de ser y cuando me monto, cuando me caracterizo, no imposto la voz, te sigo hablando igual, sigo siendo la misma persona».

    Aunque al ver sus fotos podemos dar fe de que Maxi y Max parecen personas diferentes. Y es que su técnica de maquillaje es única y extraordinaria: «Al principio hacía desastres, un amigo me ayudaba para las presentaciones y después empecé a practicar. Hoy ves lo que me sale a mí en el momento. Muchas veces pienso qué hacerme en la cara en función al show pero luego me entusiasmo y termino maquillándome otra cosa».

    El drag queen es arte, exageración, se trata de ser llamativo «desde el maquillaje, los zapatos, los casquetes, los trajes, todo», confiesa Max. No es un transformista sino lo contrario: «El transformista tiende más a parecerse a una mujer y en mi mundo es todo mucho más exagerado. A mi me gusta que se note el cambio».

    Y los diferentes vestuarios, ¿los ideas vos?

    Trato siempre de mutar y de llamar mucho la atención en lo visual. Dibujo los trajes, los diseño, y un amigo drag los cose. No he podido hacer un curso de costura para hacerme yo la ropa, quizá por estar en el supermercadito no tengo el tiempo suficiente como para aprender y después coser.

    Maxi mira mucho Internet para estar al tanto de las tendencias y luego esbozar versiones que se adecuen a Max. Con los zapatos pasa lo mismo, busca inspiración en el mundo virtual y luego los manda a pedir: «Me los traen de Estados Unidos, imaginate que calzo 43 y acá no consigo nada. Del Norte me mandan modelo, color, todo lo que les pido».

    Seguramente ya dominás a la perfección las plataformas altas…

    Tuve que aprender a pisar, y es práctica, como con el maquillaje. Hoy me pongo una bota y es como si me pusiera una zapatilla. Me he caido, se me han roto los tacos, me he esguinzado antes de salir a escena pero el show continuó y luego recurrí al hospital (risas).

    «Al personaje le doy vida cuando quiero, empezó como un hobby pero terminó siendo un trabajo que me ha dado mucho. He viajado por todo el país, por Chile y hasta me llevó al programa de Susana Giménez, también a hacer teatro de revista en Mar del Plata con Moria Casán», cuenta Maxi sobre las posibilidades que le trajo ser drag.

    En 2011 Max Drag participó del video de apertura del ciclo de Susana y meses más tardes se sentó en el living más famoso de la tevé para conversar con la diva, «ese año también aparecí con el cuerpo de baile en el primer programa porque era la continuación del video».

    Y cinco años después, hizo temporada teatral en «La revista Mar del Plata», obra que se quedó con el premio Estrella de Mar 2016 como Mejor Revista. «Estuve cuatro meses allá y fue re loco porque no es usual que una drag aparezca en una revista. Fui parte del elenco de baile y hasta salí en un sketch con los famosos. Re linda experiencia».

     

    En los shows, Max hace lip sync o playback, es decir, sincroniza sus labios con la letra del tema mientras lo baila o interpreta con su cuerpo. Trabaja con un cuerpo de baile más otros drags queen aunque se reinventó y hace «shows a la gorra» por streaming. En el escenario del Teatro Plaza de Godoy Cruz, junto a otros colegas realiza actuaciones y lo transmiten por sus perfiles de las redes sociales. Quienes quieran, pueden donar dinero por Mercado Pago o CBU.

    «Lo hacemos una o dos semanas al mes aunque no es lo mismo, no podemos ensayar juntos por eso cada uno presenta un número que quiera, por separado», dice e invita a ver la próxima presentación del 10 de septiembre, por su cuenta de Instagram @androgenomaxdrag o Facebook