La diseñadora mendocina comparte lo último de su producción. Pardo Vientre, su primera marca, es ahora Riviera, un despliegue de influencias con el que juega a experimentar

La lectura, considera, fue el puntapié para expandir su creatividad. Desde chica, Marianela Tagliaferro se recuerda entre los libros que le proporcionó su madre: «Me pasaba siestas enteras mirando una y otra vez esas páginas. De ahí mi gusto por lo gráfico, la fotografía, el cine, la literatura». A la hora de estudiar, encontró en el diseño de indumentaria la oportunidad de conjugar sus distintos intereses y entre materia y materia indagó en técnicas de estampado textil.

Con la marca Pardo Vientre y una vez recibida, se dio a conocer en concursos y desfiles a nivel provincial y nacional. Así es como amplió su público y se destacó por la intervención de sus textiles mediante serigrafías, estampados artesanales, bordados, sublimados y patrones creados en formato digital.

«Al comenzar una colección tomo un disparador: un poema, un disco, una canción, un concepto; busco imágenes y trabajo los estampados de las prendas a través del collage digital, realizo la moldería y el diseño de estampas dentro de la misma», comparte. Luego de lanzar su primera marca, con la cual fue seleccionada por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) para brindar capacitaciones, a principios de 2017 le dio vida a su nueva etiqueta: «Con Riviera fui seleccionada para el concurso “Viste Rosario” a nivel nacional. Esta marca se caracteriza por una estética más limpia y una mirada más comercial sin dejar atrás la impronta que siempre me caracterizó».

A partir de telas blancas, los lienzos sobre los cuales trabaja, Marianela diseña y luego imprime las estampas de cada temporada. Diferentes estéticas confluyen en esa búsqueda de figuras que oscilan entre lo vintage y las gráficas modernas. Con morfologías clásicas y una identidad marcada por las formas naturales, en Riviera cada diseño es pensado para el uso cotidiano y al mismo tiempo, duradero. Es que más allá de las modas pasajeras, a esta joven diseñadora le gusta pensar en «prendas tesoro» que permanezcan intactas a pesar de los cambios de tendencia, con la vista puesta en los detalles y el valor que representa lo artesanal.

En «Romance abstracto», su última colección, así como en trabajos anteriores, la inspiración surge de libros antiguos, películas, música, objetos extraños y donde quiera que encuentre poesía, inclusive en la calle o en el armario de su abuela. Para Marianela es importante dejar salir las disciplinas con las cuales se nutre y alcanzar una propuesta significativa que no sólo comunica desde lo estético sino también desde un no encasillamiento. Y si bien hay prendas para hombres y mujeres, otras son unisex –como remerones y buzos– y en muchos casos, los talles se adaptan a distintas morfologías corporales o como ella explica: «Funcionan tanto para un S como para un L».

Sobre el diseño de indumentaria en Mendoza y las nuevas instancias de capacitación, creación y visibilización, como Plataforma G, la responsable de Riviera considera que hay, además, muchos talentos emergentes: «Como diseñadores, el desafío es trabajar en el concepto del producto, en darle un enfoque comercial útil y perfeccionar su elaboración. Si una campera comunica y no abriga, no cumple su función, por eso es importante la comunicación y lo funcional. Como consumidores está bueno elegir conscientemente, comparar, buscar, pensar en que al comprar diseño de autor, local y no industrializado, estamos apostando por mano obrera no esclava, por un producto con valor agregado, con materia prima única. Nos queda un largo camino por recorrer».

Para conocer más de la marca, Instagram: riviera_wear o bien con cita previa en el showroom de España y Peatonal, Ciudad de Mendoza.

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