Una marca mendocina con carácter, consciencia e identidad.

    Luá es una marca creada por Costanza Pelegrina de 26 años de edad, quien desarrolló la idea durante la pandemia, etapa que cautivó la imaginación de muchos artistas que jugaron con el tiempo en una escena de incertidumbre.

    Luá comenzó como terapia para contrarrestar el estrés y la ansiedad. «Nunca pensé que fuera a llamar la atención la propuesta y crecer tanto», nos cuenta la joven. Con su experiencia podemos ver cómo el arte sirve de refugio de sanación para muchas personas y el propósito que evoca cada obra íntimamente.

    Al ser un proyecto de creación inmediata y que no requería de un proceso posterior, Costi tuvo la fantástica idea de plasmar su arte en prendas, lo que las convierte en objetos valiosos, representativos y únicos, con carácter emocional. Y así con un concepto de inmediatez espontáneo y una visión pura sobre el arte, la joven materializó vívidamente su anhelo. «Para crear tenés que estar conectado con vos mismo, la creatividad se trabaja todos los días y cualquier cosa la puede modificar», asegura.

    La ropa marca una identidad y un carácter personalísimo, se trata de «vestir al alma», siente Costi. Nuestra vestimenta es muda y a la vez grita sobre nuestra personalidad, nuestro estado de ánimo y  sentimientos.

    Una característica que se  destaca en Luá es la exclusividad de las prendas ya que nadie más lucirá una igual. La joven pinta a mano alzada lo que siente según su inspiración y emociones del momento, con pinturas para tela, creando no solo un artículo para vestimenta, sino un cuadro real que luego porta la gente que viste la ropa.

    «Decidí hacer buzos porque es una prenda versátil, no tiene género y mis talles son reales. Es decir que cualquier tipo de cuerpo puede vestirlos sin problemas», nos aclara la joven que resolvió de forma clara y honesta el tema de los talles que tan desfasados están en muchas marcas de la actualidad. «Mis dibujos también son parciales a la hora de hablar de género. No quiero encasillarme. Quiero que todos, todas y todes compren un buzo porque se enamoraron del diseño, no por un género concreto». Con esta idea sensata, Costanza logra dejar la exclusión de un lado para que todos podamos disfrutar de su arte por igual, sin prejuicios ni condiciones. Realiza diseños neutros y con colores que no discriminen ningún género.

    A la innovadora artista no la frena ninguna estación del año, utilizando en el verano telas más livianas en sus buzos y en invierno una abrigadita tela frisada, manteniendo así sus creaciones activas, sin importar la época del año en que nos encontremos.

    ¿Qué es lo que más te gusta pintar?

    Lo que más me gusta es pintar personas, jugar con las dimensiones del cuerpo y exponer mi propia perspectiva. También me encantan las letras chinas. Me interesa dejarme fluir y que salga lo que salga, que quizás no es lo más comercial, como pueden ser los signos. Me gusta mucho la astrología y de alguna forma u otra también influye en mis creaciones.

    ¿Buscas darle una historia o significado a lo que pintas en los buzos?

    No me gusta condicionarme a una idea previa, pero en múltiples ocasiones me ha sucedido. Cuando saco una colección de tres o más buzos les busco o encuentro una relación y un concepto que los una, aunque sea inconscientemente. Sé que es algo comercial vender bajo un concepto, pero cuando no me siento cómoda con lo que encontré, simplemente le doy relevancia a la temática visual de los buzos y no me voy para otro lado.

    ¿Qué pensás de esta frase de Spinetta «el que se expresa no puede estar atormentado»?

    Es muy cierto porque el arte es un cable a tierra que descarga mucho. Mi amor por el arte trasciende lo comercial y le doy un enfoque espiritual.  Los artistas hacemos arte antes de plasmarlo en algo, en nuestra cabeza, cuando tomamos un café, cuando caminamos, cuando leemos o vemos el cielo, también creamos. Entonces sí, muchas veces al poner algo en una hoja es verdaderamente una terapia, pero tu cabeza va más allá de eso, labura mucho más de lo que en realidad dibujaste. El hecho de estar siempre creando no te libera exclusivamente cuando lo materializas. Es como si nunca terminara de plasmarse el tormento. A veces sí y a veces no.

    Indagamos en las inspiraciones de la artista y nos contó que todo el tiempo busca estímulos que la acompañen en el proceso creativo valiéndose de la naturaleza, la música, moda, películas, artistas de escala nacional e internacional…«Cuando me levanto me encanta ponerme al sol, ahí me surgen ganas de dibujar, también coloco en la mesa revistas, fotos, abro pinterest…Todo me ayuda muchísimo con la creación de ideas».

    Amante de los colores tanto primarios como secundarios, en sus creaciones vemos una inclinación predominante que viaja entre la alegría del amarillo, la energía del rojo, la libertad del azul y la frescura del verde. Obviamente la artista no se priva de jugar y expandirse rondando también por otros colores como el naranja, el rosado, el violeta o hasta llegar a usar unos más diversos como son el dorado o el plateado para pintar detalles.

    Costi buscó romper con los estereotipos y embarcarse en una vorágine «anti- estética» que le permite crear desde la desprolijidad y la imperfección. Un claro ejemplo de que algo para ser bello y producir un efecto de sensibilidad no necesariamente debe responder a estándares hegemónicos y de perfección.

    «Me costaba mucho no frustrarme en la facultad porque me encanta dibujar, pero no dibujaba perfecto. No me salían los cuerpos tal como eran, me pasaba de las líneas, no me encontraba con lo absolutamente simétrico y era todo un peso para mí. Dejé la facultad justamente por eso. Luego entendí con el tiempo que podía buscar mi esencia de creación como artista en esa valorización de lo no estético».

    Jugando y seduciendo al arte con esas cualidades Costanza plasma vida en sus buzos con verdaderas obras que se destacan en la ropa contemporánea.

    «Creo que la moda es muy comercial y la gente elige vestirse sin variar demasiado y con grandes marcas. Yo propongo un enfoque más personal y humano a la ropa».

    La diseñadora navega en las aguas del poder de la masividad a la que llegó su marca al volcar su proyecto muchas veces a temáticas de interés ambiental y social. Cooperó con ONGs vinculadas al trato animal donando un porcentaje de las ganancias por la venta de los buzos. Sacó ediciones especiales de diseños de animales en relación a la causa.

    En otra ocasión presentó  una colección encausada al 19 de Octubre, fecha donde se conmemora el día del cáncer de mama con fuertes y rigurosos testimonios de mujeres luchadoras con las que compartió y también recaudó fondos para su causa. Además de pintar buzos con dibujos relacionados a dicho fin.

    Costanza también nos cuenta que utiliza materiales de industria Nacional para fomentar el desarrollo local. Tanto los buzos como todo lo que se vincula con su presentación y producción. Un gran detalle de valoración  y esfuerzo.

    Respecto a su packaging, confecciona las bolsas con lino para no caer en las manos del plástico, también utiliza etiquetas reciclables.

    «Si bien sé que la industria textil contamina por mil motivos, trato de suavizar o reducir su impacto en el medio ambiente».

    Nota: Catalina Giachino