Producciones de moda, fotografías artísticas, murales y filmaciones han sido realizadas en este lugar detenido en el tiempo y habitado por la curiosidad de sus visitantes.

Un manto ¿tenebroso? cubre este sitio plagado de múltiples encantos. En un edificio abandonado y emblemático de Blanco Encalada aún sobrevive el espacio donde funcionara la antigua Central Hidroeléctrica, convertida en locación perfecta para artistas, músicos, fotógrafos y videastas que llegan al lugar en busca de materializar su proyecto. Ese potencial es el que descubren y redescubren muchos creadores mendocinos y cientos de visitantes que circulan por la zona y encuentran una parada curiosa o artística allí.

«Estéticamente me parece un lugar alucinante, con muchos recursos para utilizar y que siempre puede ser diferente. A su vez es un poco atemporal y eso hace que se ajuste a la idea que muchos ya traían. Tiene misticismo: el metal, lo frío, la luminosidad y la contundencia del espacio. No sé bien qué, pero hay algo que lo hace muy bueno y que sea tan utilizado es también un desafío para quien lo elige, ¿no? Ojalá se siga descubriendo y redescubriendo», comparte el fotógrafo y periodista Pedro Fernández.

En el video «Tus hojas», el músico Sasha Nazar aparece en la antigua fábrica en desuso, como también lo hace la banda Huge The Cara en «Dissapear», el video producido por DMT Studios, del que es parte Fernando Sotelo. Fidel Grandía de la banda Rompe, Marcos Torres de Ovni Lookería y la diseñadora Noelia Sánchez, de la marca Monse, también eligieron con distintos fines, esta locación ya mítica.

El colectivo de street art Gaucholadri ha dejado su impronta en más de una oportunidad y así resume su experiencia Marcos Zerene, integrante del dúo que completa Federico Calandria: «Cuando fuimos por primera vez yo aluciné. Hay muchas texturas diferentes, es tranquilo para pintar, la vista es hermosa y tiene las paredes que nos gustan. Hemos hecho varios murales en el lugar y cuando fue Murópolis invitamos a Btoy de Barcelona y a David de la Mano para que también lo hicieran. Soñamos con usarlo para hacer una gran muestra con murales y obras escondidas», dice el diseñador y artista.

Gustavo Sabez: Impresiones de nuestro fotógrafo

Cuando decidimos hacer la nota, nuestro fotógrafo Gustavo Sabez, quedó impactado con sensaciones que lo atravesaron una y otra vez mientras disparaba su cámara.

«La sensación de entrar a otro espacio me invade de ansiosas preguntas y respuestas que están por suceder. Sin saber bien dónde detenerme, respirando los densos olores de aceite quemado, gasolina y grasa que se esparcen a lo largo de la fábrica, tratando de comprender el espacio, me desplazo lentamente observando hacia todos lados antes de disparar mi cámara. Con mirar las manchas del techo basta para entender el potencial expresivo del lugar.

Me detengo un instante buscando calma y por cada lado que miro me encuentro con murales realizados intencionalmente en sitios claves, como si el artista supiera que pondría el ojo en ese punto exacto; sólo basta con encuadrar y el objeto quedará resuelto. Me muevo lentamente invadido por una especie de caos Zombi, donde aparecen ruidos y sonidos de gotas de agua que caen aleatoriamente a la superficie húmeda donde flotan restos del pasado.

Tuve la sensación de que pronto debería abandonar el espacio al cual se me había permitido recorrer y descubrirlo, tal vez con el triste intento de sacarlo de su eterna soledad a la cual había sido condenado».

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Texto: Andrea Calderón